¡Sigue el burro al picacho y la Primavera Marchita hundiéndose en el lodo! Salomón Jara pisotea la cosmovisión indígena que tanto presume, se burla del rechazo al “Corredor Zapoteca” sugiriendo volver a las carretas, mientras la Federación da un manotazo en la mesa atrapando a las cabezas de la ASAEO… ¡pero dejando intocable al hermanito Noé!
“El que por su gusto es buey, hasta la yunta lame”, y a los señores de Palacio de Gobierno les fascina meter la pata una y mearse en sus propios discursos. Bienvenidos a una nueva, extremadamente explosiva, ácida y combativa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no se dobla ante los caprichos del régimen jarista, no se traga los cuentos de “reivindicación indígena” de utilería ni le rinde pleitesía a los corruptos. Vaya semanita de berrinches oficiales y operativos federales la que estamos viviendo: el gobernador salió a encarar el rechazo del pueblo a su proyecto carretero con una ironía digna de comedia barata, insinuando que la gente quiere seguir viajando en burro, mientras la Federación tuvo que entrar a limpiarle el cochinero al estado deteniendo a la cúpula de la ASAEO —la “mafia sindical” vinculada al hermanito incómodo Noé Jara— y capturando a “El Duck”, un alto funcionario municipal metido hasta el cuello en el robo de vehículos. ¡Pásenle a lo barrido, que hoy no dejamos títere con cabeza!
1. El “corredor zapoteca” y el berrinche: ¡de regreso a las carretas!
“A otro perro con ese hueso”, porque el cuento de que Salomón Jara es “un indio zapoteco que respeta la tierra” ya no se lo traga ni el más despistado. Mucho discurso de reivindicación, mucho presumir la lengua originaria, pero a la hora de la verdad el mandatario actúa como el más rancio de los tecno-desarrollistas: impone el cemento por encima de la cosmovisión, el territorio y la autonomía de los pueblos. El pasado domingo 23 de agosto, el pueblo de San Lorenzo Cacaotepec le acomodó un rotundo NO al “Corredor Zapoteca BinniZaa” (el viejo Libramiento Sur disfrazado con nombre indígena). La gente se cansó de la opacidad, la falta de estudios de impacto ambiental y las mentiras de los “delegados de paz”, sumándose a la dignidad de Zaachila, Zimatlán, Quiané, Teitipac, Zegache y otras comunidades, quienes desde 2006 mantienen un frente firme contra la desposesión de sus tierras.
Ante la clara negativa comunitaria, la respuesta del gobernador no fue de escucha ni de respeto, sino una abierta burla cargada de soberbia e ironía contra quienes defienden la tierra y el agua. Con un cinismo indigno de su cargo, Salomón Jara desestimó el derecho a la consulta libre e informada asegurando que “en veinte o treinta años la nueva generación sí lo va a ver bien”, para luego rematar con chistes agrios afirmando que “para algunos era mejor seguir con los burritos, los caballos y las carretas” y que en el futuro “el derecho de vía va a ser en el cielo, y ahí sí vamos a consultar”. Tratar a los defensores del territorio como retrasados opuestos al progreso o ironizar con la protección de la galaxia y el universo solo demuestra la pequeñez política de un gobernante que se autonombra indígena, pero despacha con el garrote de la imposición.
2. Le cayó el chahuistle a la ASAEO: ¿y Noé Jara para cuándo?
“Cuando el río suena, es porque agua, sangre o corrupción lleva”, y la podredumbre del “hermano incómodo” Noé Jara Cruz finalmente explotó. Tras meses de que la ciudadanía y la prensa libre denunciaran la alianza entre Noé y la peligrosa cúpula de la ASAEO —esa red criminal disfrazada de sindicato que se dedica al secuestro, extorsión, cobro de piso y ejecuciones—, tuvo que venir el Gobierno Federal a enmendarle la plana a la Primavera Oaxaqueña.
En un operativo conjunto entre la SSPC Federal y la Fiscalía Estatal, cayeron las verdaderas joyitas de la organización:
Erick M.C. (“El Panda”) y Sharon Italia C.H. (“La Italia”): Cabezas de la estructura operativa.
Erika Suliana M.M.: Regidora de San Antonio de la Cal y pieza clave en el entramado.
Lugartenientes y sicarios: Joel S.M. (“El Chompo”), Oscar Alanis S.R. (“El Cangrejo”), Julián C.S. (“El Gordo”), José Antonio C.F. (“El Melón”), Hugo Alberto G.Q. (“El Quechulpa”) y Oscar A.G.A.
Se cayeron los capos de la ASAEO, pero la pregunta del millón que retumba en todo Oaxaca es: ¿Y Noé Jara para cuándo? ¿Acaso la estrategia de Palacio de Gobierno será entregar solo a los operadores visibles para salvarle el pellejo al hermano del gobernador? En redes sociales están grabadas las fotos y video de Noé sellando pactos y sonriendo junto a estos personajes ahora detenidos por delincuencia organizada. La ciudadanía no toma atole con el dedo: entregar a la “mafia de la construcción” no limpia la imagen de una familia real que operó con impunidad absoluta.
3. Cayó “El Duck”: la red de robo de autos navega en el municipio
“Dios los hace y ellos se juntan”, y para cerrar con broche de oro este muestrario de la podredumbre estatal, la justicia federal y estatal le ejecutó una orden de aprehensión a R.R.P., alias “El Duck”, nada menos que el Segundo Síndico del Ayuntamiento de Oaxaca de Juárez.
“El Duck” no era un funcionario cualquiera; era una pieza activa en la administración municipal vinculado formalmente al delito de robo específico y ligado a redes de tráfico de vehículos robados. Y adivinen qué hilo jala esa cometa: ¡otra vez los tentáculos de la ASAEO y la sombra protectora de Noé Jara! La capital oaxaqueña se ha convertido en un nido donde las autoridades encargadas de procurar justicia y representar al pueblo resultan ser las mismas que lideran el crimen organizado sobre ruedas.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos un gobernador que desprecia la decisión de los pueblos indígenas mandándolos a viajar en burro, una Federación que tiene que venir a detener a los compadres criminales de su hermano y un Ayuntamiento capitalino donde los síndicos resultaron ser capos del robo de autos. ‘Arrieros somos y en el camino andamos’, y a este régimen de simulación y delincuencia se le está agotando el capital político a pasos agigantados.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!

































