El cambio climático no da tregua, y los hogares deben estar preparados. Ante el aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos y sismológicos en América Latina, la resiliencia se ha convertido en el pilar fundamental de la política habitacional en la región.
Según el estudio Conexiones: Vivienda resiliente, realizado por Hábitat para la Humanidad América Latina y el Caribe, México presenta un índice de exposición a amenazas naturales del 31%, mientras que la incorporación de medidas de resiliencia y sostenibilidad en sus códigos de construcción alcanza un 53%.
El informe alerta sobre una constante preocupante en la región: los países con mayor nivel de riesgo son, en promedio, los que menos criterios de protección preventiva han integrado en sus reglamentos.
¿QUÉ ES UNA VIVIENDA RESILIENTE Y POR QUÉ VA MÁS ALLÁ DE LA “VIVIENDA ADECUADA”?
Si bien México trabaja en consolidar el concepto de “vivienda adecuada” (que garantiza habitabilidad, servicios básicos, asequibilidad y seguridad jurídica), el análisis advierte que esto es solo el punto de partida.
“Una vivienda puede ser adecuada en tiempos de paz, pero fallar ante una crisis si no es resiliente”, señala el documento elaborado por Katrina Lisnichuk, especialista de Hábitat para la Humanidad.
Una vivienda resiliente es aquella diseñada desde sus materiales, estructura y ubicación para soportar condiciones adversas, proteger la vida, preservar el patrimonio familiar y permitir una rápida recuperación económica y social tras una emergencia.
INVERSIÓN VS. INACCIÓN: LA REGLA DEL 3%
Uno de los hallazgos más contundentes del estudio radica en el análisis costo-beneficio de la construcción preventiva:
- Inversión inicial: Incorporar criterios de resiliencia incrementa apenas un 3% el costo de inversión de una vivienda.
- Retorno de inversión: Se estima que, por cada dólar invertido en infraestructura resiliente, se ahorran cuatro dólares en pérdidas económicas tras un desastre.
El costo de no actuar supera ampliamente el gasto preventivo, sobre todo en América Latina, donde las pérdidas materiales por desastres naturales suelen rebasar con frecuencia los presupuestos estatales destinados a la vivienda.
CLAVES Y FINANCIAMIENTO PARA TRANSFORMAR LAS CIUDADES
Para cerrar la brecha de vulnerabilidad, Hábitat para la Humanidad propone una serie de acciones urgentes para los gobiernos y el sector constructor:
- Actualizar los códigos de construcción e integrar criterios climáticos obligatorios.
- Brindar asistencia técnica en procesos de autoconstrucción.
- Mapeo de riesgos: Utilizar herramientas georreferenciadas para frenar la urbanización en zonas de deslaves o inundaciones.
- Financiamiento verde: Impulsar mecanismos como bonos verdes, hipotecas ecológicas, fondos climáticos y créditos concesionales para subsidiar tanto construcciones nuevas como el mejoramiento del parque habitacional existente.
Con información de El Economista…









































