AYER abordamos el trascendido de que a la presidente CLAUDIA SHEINBAUM le habrían advertido, durante su pasada visita a los Estados Unidos, funcionarios yanquis sobre las consecuencias que tendría para la relación económica entre nuestros países si su gobierno no entregaba a los narcopolíticos mexicanos que el gobierno trumpista ha estado solicitando.
EN TONO de velada amenaza, los yanquis le habrían dicho -palabras más, palabras menos- que querían colaboración del claudismo, porque de otra suerte las consecuencias políticas y económicas se recrudecerían en contra de México, mencionaba la víspera.
LOS MENSAJEROS de TRUMP habrían recordado a nuestra presidente la reunión reciente donde MARCO RUBIO, secretario de Estado norteamericano (el equivalente a un secretario de Relaciones Exteriores, máximo diplomático de ese país), convocó a más de sesenta países para hablar del terrorismo en los gobiernos de izquierda extrema -en ese catálogo figura el gobierno mexicano-. ¿Le habrá quedado claro a SHEINBAUM?
ESTO podría cambiar radicalmente la política del claudismo y podremos confirmar en breve si realmente se desprenderá del obradorismo. Yo he dicho que, con la presidenta, la defensa a ultranza del obradorismo ha sido verbal, NO REAL; el fin de los “abrazos, no balazos” fue la muestra más clara.
EL QUE haya trascendido que funcionarios guindas de primer nivel se hayan mostrado dispuestos a colaborar con el gobierno norteamericano para contribuir al desmantelamiento de la protección a distintos carteles, es otra muestra que nos da claridad de la postura que va ganando: la del derrumbe del “amlimato”. Esto gracias al doble juego que aplica la presidenta, ejecutando las enseñanzas de Sun Tzu en El Arte de la Guerra: engaña y confunde al enemigo (¿AMLO?), haciéndole creer que es su servil lacaya cuando en realidad tiene su propio juego, tema ya tratado previamente en esta columna.
EL SALTO DEL CHAPULÍN
POR ÉTICA periodística y como muestra de rechazo a la violencia en contra de los periodistas y la impunidad que acompaña a los agravios al gremio, los comunicadores deberían pensar seriamente en dejar sus sillas vacías en la “semanera” jarista.
ALEJANDRO LEYVA merece un manotazo de esta naturaleza porque, de otra suerte, vendrán más agresiones y las advertencias están sobre la mesa.
Y AHONDANDO en este tema, escuchaba la entrevista que AZUCENA URESTI hizo al hijo de ALEJANDRO LEYVA, Carlos Alberto. En ella, este último acusó al gobernador SALOMÓN JARA y a su administración de “intentar manchar o descalificar la memoria y trayectoria de su padre, en lugar de asumir la responsabilidad de garantizar justicia y seguridad”.
LA ENTREVISTADORA, por su parte, señala que SALOMÓN JARA “no ha dimensionado” la crisis derivada del asesinato del comunicador.
ALEJANDRO LEYVA, reiteró URESTI, “denunció amenazas y hasta llegó a responsabilizar públicamente al gobierno” jarista.
LA COMUNICADORA destacó que el que el gobierno de Oaxaca se concentre en “insinuar otros móviles lo que ha sido mal visto por el gremio periodístico y la familia al considerarlo una estrategia para evadir el impacto político”.
FINALMENTE, que el caso haya sido atraído por instancias federales denota la total desconfianza de los deudos hacia el gobierno de Oaxaca.
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