Martina Escobar Montero fundó hace 49 años el Restaurante Catedral, un 26 de julio de 1977. Su perseverancia y esfuerzo fueron clave para lograr consolidar esta empresa, como uno de los referentes para quienes gustan de la gastronomía oaxaqueña.
Originaria del Istmo de Tehuantepec, la empresaria restaurantera adquirió el gusto por la cocina por las enseñanzas y el buen sazón de su madre y abuela, compartiendo recetas de varias generaciones.
Doña Martina estudió contabilidad, pero su pasión es la cocina. Mantiene una constante enseñanza en la preparación de diversos platillos, como el mole negro, el lechón o los tamales de elote.
Nació en Tehuantepec y después se fue a estudiar a la Ciudad de México. Al regresar a su tierra natal decidió casarse y poco después se trasladó a la Ciudad de Oaxaca junto con su esposo.
Desde muy joven doña Martina inició en el emprendimiento. Compraba oro y lo mandaba a la Ciudad de Tehuantepec o lo vendía a las joyerías oaxaqueñas.
CALIDAD, LA CONSTANTE

Después decidió iniciar un restaurante llamado El Carrusel, a un costado de la Fuente de las 8 Regiones, donde su compromiso era ofrecer los mejores filetes y productos de calidad.
“Era una época en la que me iba al mercado sola a las 5 de la mañana y trabajaba todo el día. Yo guisaba y la mantelería se lavaba en casa. Era una época dura y difícil”, recuerda Escobar Montero, al señalar que en varias ocasiones acudía al Centro Histórico de la Ciudad para buscar un nuevo espacio que le permitiera emprender un nuevo negocio.
En la búsqueda encontró la Botica de la Cruz Blanca ubicada en la calle García Vigil, esquina con Morelos, donde pidió en renta la ventana que se encuentra enfrente de conocida institución bancaria.
Ante un “No” como respuesta, Martina continuó su búsqueda, pero con la inquietud de adquirir ese espacio para poner un nuevo local de comida.
Estando en “El Carrusel”, una vecina de la zona le comunicó que la Botica ya había cerrado y había posibilidades de rentar la esquina del inmueble, donde había más interesados para iniciar nuevos emprendimientos.
RECONOCIMIENTO A LA COCINA OAXAQUEÑA

Durante su espera y gestión para conseguir en renta ese espacio, doña Martina tuvo la oportunidad de participar en una exposición gastronómica en el Palacio de los Deportes, donde obtuvo el primer lugar con platillos del Istmo de Tehuantepec, de entre todos los estados participantes.
Su logro le generó el reconocimiento del sector turístico y restaurantero, ayudándole a conseguir la esquina para iniciar su propio restaurante.
Tiempo después, personal de una empresa bancaria empezó a tomar medidas del inmueble con la intención de adquirir el espacio para una nueva sucursal, pero doña Martina pidió a los dueños de la casa considerarla a ella primero si tenían intención de vender la propiedad.
Después de varias negociaciones, doña Martina logró comprar la casa de García Vigil, esquina con Morelos, la cual tuvo que remodelar sin cambiar su esencia y fundar el Restaurante Catedral, que se mantiene de pie a pesar de pasar por distintas crisis como el movimiento social de 2006 y la pandemia por Covid-19.
Con apoyo de su esposo, hijas e hijos, doña Martina se muestra satisfecha con el crecimiento del negocio familiar, el cual también ha podido sostener con la colaboración de sus trabajadores, muchos de los cuales cuentan con más de 30 años de servicio.
En este 49 aniversario, doña Martina celebra la continuidad del Restaurante Catedral, donde su crecimiento no solo se ha dado por la disciplina en el quehacer diario, sino por el amor que plasman en cada uno de los platillos que representan a las diferentes regiones del estado y también a la cocina internacional.






































