La desaparición de seis adolescentes y jóvenes en Puerto Vallarta y Guadalajara, ocurrida entre el 25 y el 30 de junio, encendió las alertas en Jalisco y abrió una nueva línea de preocupación sobre el posible reclutamiento de menores por parte de grupos del crimen organizado.
Los casos ocurrieron en un lapso de pocos días y tienen un elemento en común: las víctimas desaparecieron cuando se encontraban en actividades relacionadas con sus ceremonias de graduación o poco después de concluir los festejos escolares.
Las autoridades estatales mantienen abiertas las investigaciones para esclarecer si los jóvenes se ausentaron por decisión propia o si fueron víctimas de algún delito.
EL PRIMER CASO OCURRIÓ EN PUERTO VALLARTA
Las primeras desapariciones corresponden a Flor Yoselin Espinoza Contreras, de 18 años; José Israel Ramos Mejía, de 17, y Elvira Monserrat Guzmán Mascorro, de 14.
De acuerdo con versiones proporcionadas por familiares a medios locales, los tres se dirigían a una ceremonia de graduación cuando se perdió contacto con ellos, presuntamente mientras esperaban transporte público.
Posteriormente, la vicefiscal de Personas Desaparecidas, Blanca Trujillo Cuevas, informó que los jóvenes lograron comunicarse con sus familiares.
“Las víctimas sostuvieron comunicación vía telefónica con sus familias mencionando que se encontraban bien, pero que no podían regresar por el momento”, declaró la funcionaria.
Incluso, agregó que “una de ellas le pide a su familia que quite las fichas de búsqueda”, situación que forma parte de las investigaciones.
OTROS TRES MENORES DESAPARECEN EN GUADALAJARA
Días después se reportó la desaparición de Justhin Enrique Torres Sandoval, de 15 años; Jórdan Isaac García López y Christopher Alfredo Sandoval Muñoz, ambos de 14 años.
Los adolescentes asistieron a la ceremonia de graduación de la Secundaria Técnica 113, en la colonia Lomas del Paraíso, en Guadalajara. Horas más tarde, sus familiares dejaron de tener comunicación con ellos.
Antes de desaparecer, uno de los menores comentó a sus familiares que planeaba trabajar durante tres meses en la sierra. En otro caso, la madre de Justhin recibió un mensaje en el que su hijo le informó que no regresaría por algún tiempo y le pidió que orara por él.
FISCALÍA NO DESCARTA RECLUTAMIENTO
La principal línea de investigación apunta a un posible reclutamiento por parte de organizaciones criminales, aunque las autoridades aún no determinan si los jóvenes fueron obligados o si existió algún tipo de consentimiento.
Blanca Trujillo Cuevas explicó que las entrevistas realizadas permitieron obtener “un dato de prueba que orienta a que tenían interés en pertenecer a la delincuencia”, aunque precisó que “todavía no es posible determinar si se trata de un caso de reclutamiento forzado o voluntario”.
Como parte de las diligencias, la Fiscalía solicitó la colaboración de autoridades de Colima y Michoacán para ampliar la búsqueda y dar seguimiento a los indicios obtenidos.
UN FENÓMENO QUE PREOCUPA
Las desapariciones ocurren en un contexto donde organismos nacionales e internacionales han advertido sobre el riesgo que enfrentan adolescentes y jóvenes ante las estrategias de captación empleadas por grupos delictivos, especialmente en regiones con alta presencia del crimen organizado.
Aunque las investigaciones continúan, el caso vuelve a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de este sector de la población y la necesidad de fortalecer las acciones de prevención, búsqueda y protección para evitar que más familias enfrenten situaciones similares.
Pie de foto: Seis adolescentes y jóvenes desaparecieron en Puerto Vallarta y Guadalajara tras actividades relacionadas con sus graduaciones; la Fiscalía investiga un posible reclutamiento por parte de grupos criminales.










































