La emblemática cantera verde de Oaxaca, el material que da vida y color al majestuoso paisaje arquitectónico de la capital del estado, ha alcanzado la cúspide del reconocimiento global. La Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) la ha distinguido oficialmente con la designación Heritage Stone (Piedra Patrimonial), un título exclusivo que honra a las piedras naturales que han sido fundamentales en la edificación de monumentos significativos para la historia y la cultura de la humanidad.
Conocida formalmente en el ámbito científico como Oaxaca green tuff (toba verde de Oaxaca), esta singular roca volcánica de matices verde grisáceos ha sido el lienzo de constructores y artesanos desde el siglo XVI. Sus tonalidades únicas definen la fisonomía de los templos, conventos, plazas, calles y antiguas residencias que consolidaron la inscripción del Centro Histórico de Oaxaca y Monte Albán en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1987.
EL OBJETIVO DEL GALARDÓN

Más allá de etiquetar un recurso mineral, este nombramiento busca colocar bajo los reflectores internacionales el binomio perfecto entre la riqueza de la tierra y la destreza del ser humano. El propósito central es blindar y potenciar las acciones de investigación, conservación y divulgación de este tesoro cultural. Al mismo tiempo, rinde tributo a la memoria colectiva y al oficio tradicional de las generaciones de canteros y artesanos que, a golpe de cincel, han tallado la identidad oaxaqueña.
Esta distinción fue posible gracias a una meticulosa investigación que documentó no solo la composición geológica y la durabilidad de la toba verde, sino también su papel crucial en la restauración y el mantenimiento actual de los edificios históricos de la entidad, garantizando que su autenticidad física permanezca intacta frente al paso del tiempo.
Con esta incorporación, Oaxaca entra al selecto mapa mundial de regiones con piedras históricas de valor universal. Ahora comparte este honor al lado de leyendas globales como el mármol de Carrara en Italia, el granito de Alpedrete en España, la larvikita de Noruega, y la cantera de Tezoantla, que fue la primera piedra mexicana en recibir este galardón.










































