La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú ha dejado un resultado extremadamente cerrado. Con el 95,19 % de las actas contabilizadas, Roberto Sánchez (Juntos por el Perú) registra 50,11 % de los votos (8.882.883), superando por apenas 40.891 sufragios a la conservadora Keiko Fujimori (Fuerza Popular), que obtiene 49,88 % (8.841.992).
La ventaja mínima de Sánchez revierte la tendencia de la mañana, cuando Fujimori se encontraba al frente del conteo, generando un clima de incertidumbre y expectativa en todo el país.
CANDIDATOS LLAMAN A LA CALMA
Sánchez, quien no renunció a su curul parlamentaria durante la campaña, pidió esperar los resultados “con tranquilidad y serenidad”.
Fujimori, por su parte, aseguró que reconocerá el resultado sea cual sea, aunque advirtió que “serán días largos”.
ALERTA POR POSIBLE CRISIS POSTELECTORAL
El estrecho margen de 0,23 % ha encendido las alarmas entre analistas políticos. La primera vuelta ya mostró demoras significativas: el ONPE tardó 35 días en finalizar el conteo y confirmar que Fujimori y Sánchez avanzaban al balotaje.
Aunque se hable de “empate técnico”, la normativa peruana indica que gana quien tenga mayoría simple, incluso si es por un solo voto. Sin embargo, el resultado definitivo solo se proclamará cuando el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) revise las actas impugnadas y observadas, lo que podría prolongar la incertidumbre.
POLARIZACIÓN Y TENSIÓN SOCIAL
El resultado refleja la profunda polarización del electorado peruano y anticipa tensiones políticas y sociales en los próximos días.
Finalmente, cada voto cuenta, y el país se prepara para una etapa de revisión que podría marcar un precedente en la historia electoral peruana.










































