La extorsión continúa siendo uno de los delitos que más preocupación genera entre la población oaxaqueña. Durante mayo se documentaron 11 denuncias relacionadas con este ilícito en distintas regiones del estado, revelando una concentración importante de casos en el Istmo de Tehuantepec y los Valles Centrales.
Los registros muestran que casi la mitad de los reportes se ubicaron en el Istmo, región que acumuló el 45 por ciento de los casos atendidos. En segundo lugar, se posicionaron los Valles Centrales con el 27 por ciento, mientras que la Costa, la Cuenca del Papaloapan y la Sierra Norte registraron porcentajes menores.
Aunque la cifra puede parecer reducida, especialistas advierten que la extorsión es uno de los delitos con mayor subregistro debido al temor de las víctimas a denunciar o a posibles represalias.
LAS AMENAZAS SIGUEN SIENDO EL PRINCIPAL MÉTODO DE PRESIÓN
El análisis de los casos revela que la intimidación directa continúa siendo la herramienta más utilizada por quienes cometen este delito.
Más de la mitad de las denuncias estuvieron relacionadas con amenazas de causar daños físicos, patrimoniales o afectar actividades económicas de las víctimas.
A esta modalidad le siguieron los presuntos cobros de piso, una práctica asociada a grupos criminales que buscan obtener recursos mediante la intimidación sistemática de comerciantes, empresarios o ciudadanos.
Los fraudes telefónicos también aparecieron entre los reportes, aunque en una proporción considerablemente menor.
LOS DELINCUENTES UTILIZAN NOMBRES DE CÁRTELES PARA GENERAR MIEDO
Segú las autoridades ministeriales, uno de los patrones detectados es el uso recurrente de nombres de organizaciones criminales para aumentar la presión psicológica sobre las víctimas.
En varios casos, los responsables afirmaron pertenecer a grupos delictivos de alcance nacional, mientras que en otros simplemente se presentaron como integrantes de organizaciones criminales sin proporcionar mayores detalles.
Expertos en seguridad señalan que esta estrategia busca aprovechar el temor social generado por la violencia asociada a estos grupos, aun cuando muchas veces quienes realizan las llamadas no tienen vínculos reales con dichas organizaciones.
LAS CÁRCELES, EN EL CENTRO DE LAS INVESTIGACIONES
Un dato que vuelve a encender las alertas es el origen de las llamadas.
Las investigaciones apuntan a que una parte significativa de las comunicaciones extorsivas estaría relacionada con diversos centros penitenciarios del país. Entre ellos destaca el Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla, identificado como el principal punto de procedencia de los casos analizados.
También aparecen otros reclusorios ubicados en entidades como Tamaulipas, Hidalgo y la Ciudad de México.
La persistencia de llamadas de extorsión provenientes de prisiones evidencia un problema que durante años ha sido señalado por autoridades y especialistas: el uso ilegal de teléfonos celulares al interior de los centros penitenciarios, una práctica que continúa representando un desafío para los sistemas de seguridad y control.
UN DELITO QUE EVOLUCIONA Y SE ADAPTA
La extorsión ha cambiado de forma en los últimos años. Si bien anteriormente predominaban las amenazas directas o los secuestros virtuales, actualmente los delincuentes recurren a estrategias más sofisticadas que incluyen el uso de información obtenida en redes sociales, aplicaciones de mensajería y técnicas de manipulación psicológica.
Esta evolución dificulta que muchas víctimas identifiquen de inmediato el engaño y aumenta la posibilidad de que realicen depósitos o transferencias bajo presión.
LA PREVENCIÓN, CLAVE PARA EVITAR SER VÍCTIMA
Ante este panorama, especialistas recomiendan desconfiar de llamadas en las que se solicite dinero de manera urgente, evitar compartir información personal o financiera y verificar cualquier situación directamente con familiares o personas involucradas.
Asimismo, sugieren conservar evidencia de las llamadas o mensajes recibidos y denunciar los hechos para facilitar las investigaciones y detectar patrones de operación.
Finalmente, más allá de las estadísticas, los casos registrados durante mayo reflejan que la extorsión sigue siendo una amenaza vigente en Oaxaca, especialmente en regiones donde la actividad comercial y económica puede convertirse en un blanco atractivo para los delincuentes.








































