Del 2001 al 2025, el estado de Oaxaca perdió 490 mil hectáreas de cobertura arbórea, de acuerdo con el Global Forest Watch. El monitoreo detalla que de esa pérdida, el 24 por ciento, es decir, 110 mil hectáreas, corresponde a bosque primario húmedo. El resto es de bosques primarios sacos, bosques secundarios y plantación de árboles.
La plataforma de seguimiento forestal en línea, del Instituto de Recursos Mundiales (WRI), muestra que en los últimos años las mayores pérdidas han sido en el 2019, con 34 mil hectáreas, y en el 2024, con 32 mil. En 2025 fueron 21 mil hectáreas.
Las principales causas de las pérdidas fueron la agricultura permanente, la agricultura itinerante y los incendios forestales.
En Oaxaca, el Global Forest Watch detectó que fueron 11 los municipios o regiones que concentraron el 42% de toda la pérdida de cobertura arbórea entre 2001 y 2025.
Santa María Chimalapa tuvo la mayor pérdida de cobertura arbórea con 36 mil hectáreas, en comparación con un promedio de 910 hectáreas.
En segundo lugar, está San Juan Mazatlán, con 35 mil hectáreas de cobertura arbórea perdida; San Juan Cotzocón, con 23 mil; Matías Romero Avendaño, 23 mil; San Juan Guichicovi, 17 mil; San Juan Lalana, 17 mil; Santiago Yaveo, 17 mil; Santiago Jocotepec, 12 mil; San Carlos Yautepec, 10 mil; San Juan Bautista Valle Nacional, 9.5 mil, y Villa de Tututepec, con 7.6 mil hectáreas.
BOSQUES, IMPORTANTES PARA RECARGA DE MANTOS ACUÍFEROS
Ante los resultados del monitoreo del Global Forest Watch, el Observatorio Comunitario del Agua y Medio Ambiente de los Valles Centrales de Oaxaca (OCCAMA) advirtió de los efectos en la disminución del agua, principalmente para esta región del estado.
“Los bosques que rodean los Valles Centrales de Oaxaca retienen la humedad de las lluvias. Cuando la humedad llega al suelo y se satura de agua, ésta sigue bajando y soltándose poco a poco para almacenarse en la matriz geológica: el manto acuífero. Además, la fotosíntesis de la vegetación ayuda a regular la temperatura del ambiente evitando intensos calores y fríos, y da cobijo a una gran diversidad de especies (mamíferos, aves, insectos, hongos, etc)”.
El observatorio señaló que hace 60 años en Oaxaca había ríos de agua cristalina fluyendo durante todo el año. Además de que la vegetación y el suelo mantenían la humedad a pesar de las épocas secas.
Sin embargo, “hoy en día ya no sucede lo mismo”, ya que “con menos bosque hay menos humedad”. En tanto, existe un agotamiento del manto acuífero, hay “temperaturas más drásticas, inundaciones y mayores condiciones para más incendios”.
Al analizar a detalle la pérdida de bosque primario según este monitoreo, el OCCAMA calculó que de “2001 a 2025 el estado de Oaxaca perdió 120 mil ha de bosque primario húmedo: 17% por incendios y 83% a múltiples causas (urbanización, pastizales para la ganadería, conversión a tierras agrícolas –como el agave-, etc.). El 2024 ha sido el año que más se ha perdido por esta causa”.






































