Los gobiernos de Rusia y China emitieron una declaración conjunta en la que cuestionan las políticas hegemónicas impulsadas por algunas potencias y advirtieron sobre los riesgos de regresar a un escenario internacional dominado por “la ley del más fuerte”.
En el documento, ambas naciones reiteraron su rechazo al unilateralismo, las sanciones económicas y las acciones que, aseguran, obstaculizan la construcción de un mundo multipolar.
La declaración fue difundida en medio de un contexto marcado por tensiones geopolíticas, conflictos armados y creciente competencia entre bloques internacionales.
CRÍTICAS A SANCIONES Y PRESIÓN MILITAR
Moscú y Pekín acusaron a ciertos países de actuar bajo una lógica “hegemónica y neocolonial”, señalando que esas prácticas afectan la soberanía de otras naciones y limitan su desarrollo económico mediante sanciones y presiones políticas.
Además, condenaron el uso de acciones militares, cambios de régimen y operaciones dirigidas contra líderes de Estados soberanos, prácticas que calificaron como violaciones al derecho internacional y a la Carta de las Naciones Unidas.
Ambos gobiernos también cuestionaron la expansión de alianzas militares y el despliegue de infraestructura estratégica cerca de países con capacidad nuclear.
ALERTAN SOBRE RIESGO NUCLEAR
En la declaración, las dos potencias expresaron preocupación por el despliegue de misiles de medio y corto alcance, al considerar que este tipo de movimientos incrementa la tensión internacional y amenaza la estabilidad regional y global.
Asimismo, advirtieron que algunos Estados buscan obtener una ventaja militar absoluta, situación que —según señalaron— podría profundizar los conflictos y debilitar el equilibrio internacional construido tras la Segunda Guerra Mundial.
SEÑAL POLÍTICA EN MEDIO DE TENSIONES GLOBALES
El posicionamiento conjunto de Rusia y China representa una nueva señal de acercamiento estratégico entre ambas potencias frente a Occidente y ocurre en un momento de alta tensión internacional derivada de conflictos armados, disputas comerciales y reacomodos geopolíticos.
Finalmente, la declaración también refuerza el discurso de ambos gobiernos a favor de un sistema internacional con mayor equilibrio de poder y menor influencia de un solo bloque dominante.









































