La rutina de Doña Teresa García Contreras ha sido la misma durante casi cuatro décadas: caminar las calles de Oaxaca vendiendo periódicos. Sin embargo, hoy esa rutina está marcada por la incertidumbre.
Con 37 años como voceadora, su oficio —uno de los más tradicionales del periodismo impreso— enfrenta un escenario crítico ante la caída sostenida de ventas y el avance de los medios digitales.
“Ya la venta del periódico bajó, ya no es la misma de antes… con eso del Internet, pues ya menos”, relató en entrevista, al describir el cambio que ha transformado por completo su trabajo.
DEL MADRUGAR AL INCERTIDUMBRE DIARIA
La jornada que antes comenzaba a las cuatro de la mañana ahora inicia entre las siete y ocho de la mañana. No es una decisión personal, sino el reflejo de un mercado que dejó de ser lo que era.
“Antes sí madrugábamos a las cuatro y media, cinco de la mañana ya andaba uno. Ahorita ya no”, explicó.
La reducción en la demanda ha modificado incluso la dinámica de distribución y venta en calle, donde la figura del voceador se ha ido apagando.
EL IMPACTO DEL INTERNET EN EL PERIODISMO IMPRESO
Para Doña Teresa, el principal factor de esta transformación es claro: la inmediatez digital.
“Por decir alguna noticia… rápido ya lo suben al teléfono… ya el periódico al otro día. Ya la gente dice: ya estoy enterado”, comentó.
Este cambio de hábitos ha golpeado directamente al periódico impreso, que ya no compite con la rapidez de las redes sociales y plataformas digitales.
Actualmente, afirma que vende alrededor de 40 ejemplares diarios de El Imparcial de Oaxaca, el único diario que aún distribuye.
UN OFICIO QUE SE DESPIDE EN SILENCIO
El gremio de voceadores también ha disminuido de forma considerable. Según su testimonio, los puntos de venta han desaparecido y cada vez son menos quienes permanecen en la calle.
“Antes se peleaban por los cruceros… ahorita yo le calculo unos quince o veinte voceadores, y esos son muchos”, lamentó.
La reducción del oficio no sólo implica menos vendedores, sino también la desaparición de una red tradicional de distribución que durante décadas llevó las noticias a miles de hogares.
EL DÍA DEL VOCEADOR, ENTRE RECUERDOS Y REALIDAD
En vísperas del 8 de mayo, Día del Voceador en Oaxaca, la celebración se ha reducido a lo simbólico. Para muchos, ya no representa reconocimiento ni festejo.
“Ya no son las fiestas de antes… ahora nada más nos dan el periódico el día del voceador y nada más”, dijo.
La fecha, que antes reunía al gremio, hoy refleja más nostalgia que celebración.
EL FUTURO: INCERTIDUMBRE Y RESISTENCIA
La preocupación más grande es el futuro inmediato. Si el periódico impreso desaparece, también lo haría su principal fuente de ingreso.
“Si se desaparece el periódico, pues yo ya me tendría que buscar un trabajo… ya no da para más”, confesó.
Su testimonio refleja una realidad que comparten muchos trabajadores del sector: la falta de alternativas laborales para quienes han dedicado su vida a un oficio en extinción.
Mientras tanto, Doña Teresa asegura que seguirá en las calles mientras exista el periódico que le da sustento:
“Yo sigo hasta donde acabe el Imparcial”
UN OFICIO EN PELIGRO DE EXTINCIÓN
La historia de los voceadores en Oaxaca es también la historia de la transformación del consumo de noticias. Lo que antes era parte esencial de la vida cotidiana, hoy sobrevive con dificultad frente a la digitalización.
Más que una simple transición tecnológica, el caso refleja el cierre silencioso de un oficio que formó parte del paisaje urbano durante generaciones.
Con información de Jesús Santiago







































