La Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) puso en marcha el proceso para renovar su Rectoría en el periodo 2026–2030, en un contexto marcado por la creciente confrontación política entre aspirantes y grupos internos. La publicación de la convocatoria formaliza una etapa clave para la vida institucional, donde no solo se definirá un liderazgo, sino también el rumbo académico y administrativo de la máxima casa de estudios del estado.
ARRANCA EL PROCESO ELECTORAL UNIVERSITARIO
El registro de candidaturas está programado para el 30 de abril de 2026, en una jornada que se desarrollará de 09:00 a 18:00 horas en el Exconvento de San José, en el Centro Histórico de Oaxaca de Juárez. A partir de la validación de los registros por la Comisión Electoral, los aspirantes podrán iniciar campañas de manera inmediata.
El periodo proselitista estará acotado por reglas estrictas: concluirá dos días antes de la elección, y toda propaganda deberá ser retirada al menos 24 horas antes de la jornada electoral.
EL 13 DE MAYO, DÍA CLAVE PARA LA UABJO
La elección se llevará a cabo el 13 de mayo de 2026, de 08:00 a 18:00 horas, en todas las escuelas, facultades e instancias administrativas de la universidad. El voto será universal, libre, directo y secreto, con participación de estudiantes, académicos y trabajadores administrativos registrados en el padrón electoral.
Para garantizar la validez del sufragio, la convocatoria establece que “para emitir su voto, los integrantes de la comunidad deberán exhibir identificación oficial con fotografía”, lo que busca fortalecer la certeza del proceso.
Este ejercicio democrático será determinante no solo por su resultado, sino por la legitimidad que logre construir en medio de un ambiente de efervescencia política que ha tensado la dinámica interna de la institución.
COMISIÓN ELECTORAL: PODER Y CONTROVERSIA
La Comisión Electoral se erige como el órgano central del proceso, con amplias facultades para organizar, vigilar, calificar la elección y resolver impugnaciones. Su integración incluye representantes de los sectores académico, estudiantil y administrativo, además de un presidente con voto de calidad y un secretario fedatario. Según la propia convocatoria, “la Comisión Electoral está integrada de la siguiente manera: un Presidente con voto de calidad, un Secretario Fedatario y representantes de los distintos sectores universitarios”.
Entre sus atribuciones más relevantes se encuentra realizar el cómputo final y otorgar la constancia de mayoría al candidato ganador. No obstante, uno de los puntos que genera mayor debate es que “las resoluciones que emita la Comisión Electoral deberán ser tomadas por mayoría de votos y serán inapelables”, lo que refuerza su papel como árbitro absoluto, pero también limita los mecanismos de revisión.
PADRÓN RESTRINGIDO Y CONTROL DEL VOTO
La convocatoria establece criterios específicos para integrar el padrón electoral, limitando la participación a quienes tengan vínculos formales con la institución. En el caso del personal administrativo, se exige una antigüedad mínima de un mes en nómina.
Quedan excluidos quienes participen únicamente en actividades académicas extracurriculares, como cursos o diplomados, medida que busca evitar irregularidades como el llamado “turismo electoral”.
REGLAS ESTRICTAS Y SANCIONES
El proceso contempla un régimen riguroso de sanciones para garantizar la equidad. Se prohíben prácticas como la compra o coacción del voto mediante dádivas, rifas o beneficios económicos, así como cualquier forma de intimidación.
Asimismo, se establecen controles durante la jornada electoral, incluyendo restricciones en el uso de dispositivos móviles durante el escrutinio, con el objetivo de evitar interferencias o manipulación de resultados.
UN PROCESO BAJO LA LUPA
Más allá de la normatividad, el proceso ocurre en un contexto de disputa política interna que podría poner a prueba la transparencia y legitimidad de la elección. La participación activa de la comunidad universitaria será un factor clave para sostener la credibilidad del ejercicio democrático.
La elección de la Rectoría no solo definirá una administración, sino también el equilibrio de fuerzas al interior de la universidad durante los próximos cuatro años.





































