El descubrimiento de un ajolote en el río Ogmore, en Bridgend, Gales, Reino Unido, generó sorpresa entre habitantes y especialistas ambientales, debido a que se trata de una especie endémica de México.
El ejemplar fue encontrado por una niña de 10 años identificada como Evie Hill, quien relató que lo vio bajo un puente entre rocas y lo rescató al notar que estaba en mal estado.
El animal, de aproximadamente 23 centímetros, fue posteriormente identificado como un ajolote, especie que no pertenece de forma natural a ecosistemas europeos.
UNA ESPECIE ÚNICA Y EN PELIGRO EN MÉXICO
El ajolote es una salamandra originaria de los sistemas lacustres de Xochimilco, en la Ciudad de México, conocida por su capacidad de regeneración y por conservar características larvarias durante toda su vida.
Actualmente, se encuentra en peligro crítico de extinción en su hábitat natural, con poblaciones estimadas entre 50 y 1,000 ejemplares en vida silvestre.
Por sus características biológicas, no puede migrar de forma natural fuera de su entorno ni sobrevivir en ecosistemas ajenos sin intervención humana.
LA HIPÓTESIS: ABANDONO DE MASCOTA EXÓTICA
Especialistas del Reino Unido consideran que el ejemplar habría sido liberado de forma irresponsable tras haber sido mantenido como mascota.
El director del Centro Nacional para el Bienestar de los Reptiles del Reino Unido, Chris Newman, señaló que el caso es inusual y apunta a la intervención humana como causa más probable.
En los últimos años, el ajolote ha ganado popularidad como mascota exótica a nivel internacional, impulsado incluso por su presencia en videojuegos. Lo que ha incrementado su comercio fuera de México.
Sin embargo, su mantenimiento requiere condiciones específicas de temperatura, agua y alimentación. Esto provoca que algunos ejemplares sean abandonados en ríos o lagos.
UN ENTORNO HOSTIL PARA SU SUPERVIVENCIA
El ejemplar encontrado, al que se le ha denominado “Dippy”, presentaba lesiones visibles. Lo que refuerza la teoría de que no estaba en condiciones adecuadas de cuidado.
Aunque el clima de Gales puede parecer compatible en temperatura, el ecosistema no ofrece los recursos necesarios para su supervivencia, como alimento específico o ausencia de depredadores.
Sin intervención humana, los especialistas estiman que su probabilidad de sobrevivir en libertad era muy baja.
UNA ALERTA SOBRE EL COMERCIO DE ESPECIES
El caso ha reavivado el debate sobre el comercio y tenencia de especies exóticas. La liberación de animales no nativos puede alterar ecosistemas locales y representar un riesgo tanto para el medio ambiente como para los propios ejemplares.
Además, evidencia una problemática global: la popularización de especies silvestres como mascotas sin la preparación adecuada para su cuidado.
Finalmente, el hallazgo del ajolote en Gales no representa un fenómeno natural, sino una consecuencia directa del tráfico y abandono de fauna exótica. El caso pone en evidencia la fragilidad de especies como el ajolote y la necesidad de mayor regulación y conciencia sobre su conservación.









































