30 perritos que han sido resguardados en un albergue, podrían terminar abandonados en las calles de Santiago Juxtlahuaca, luego de que las autoridades de dicho municipio mixteco pidieron a la persona encargada, desalojar las instalaciones en las que se ubican.
Guadalupe Mejía Aquino, fundadora de Huellitas Felices Juxtlahuaca, dio a conocer la grave situación que atraviesa el refugio, luego de que este lunes, fueron notificados por la actual Regiduría de Salud, que deben desocupar de manera inmediata, a más tardar este domingo, el inmueble que han ocupado desde 2022.
“Es fundamental recordar que, cuando iniciamos este proyecto, el espacio se encontraba en condiciones deplorables: lleno de aserrín, excremento y una plaga de pulgas; un lugar totalmente insalubre que, con esfuerzo propio, tiempo y recursos, logramos adecuar para dignificar la vida de nuestros rescatados”, detalló.
“La Presidencia Municipal nos ha indicado el traslado a un nuevo espacio, anteriormente conocido como la Plaza de ganado, en el campo de Aviación, para lo cual se nos aseguró que contaban con la autorización de Bienes Comunales e incluso se comprometieron a dar papeles del próximo lugar”.
No obstante, al acudir personalmente a corroborar dicha información con las autoridades comunales, estas les informaron que la Presidencia no cuenta con ningún permiso para el uso de dicho inmueble, incluso, vio que era un espacio mucho más chico que el que tienen actualmente (dos cuartos en donde no cabrían ni 10 animalitos).
“Ante esta falta de certeza jurídica y la presión ejercida por supuestos vecinos ante la autoridad municipal, nos vemos en una situación insostenible y por ello es que no nos podemos mover”, lamentó Mejía Aquino.
“Hemos solicitado formalmente a la Presidencia un plazo de tres meses para poder gestionar la adopción responsable de la mayor cantidad posible de perritos bajo nuestro resguardo. De no contar con un lugar estable y seguro tras este periodo, nos veremos obligados a liberar a los animales en las calles, una consecuencia que lamentamos profundamente, pues son ellos quienes sufrirán las repercusiones de decisiones ajenas a nuestra labor”, condenó.
Destacó que ahí no sólo terminaría el resguardo de estos 30 caninos, sino se daría por concluida la labor como refugio, que inició desde hace cinco años y ha apoyado a más de 100 perritos con esterilizaciones, curaciones, rescates.
Esto implica que algún animalito que sea abandonado, que sufra maltrato o alguna situación de riesgo, ya no tendrá un lugar en el que se le pueda cuidar, curar, proteger; además, el cierre también implicaría mayores condiciones insalubres en las vías públicas y un inminente riesgo de que dichos animalitos sean maltratados o envenenados.
Todo a raíz, al aparecer, a petición de un ciudadano que ni siquiera firma la carta que supuestamente hicieron unos vecinos para que se cierre el refugio, por presuntos malos olores y ladridos constantes.
“Quisimos hacer un cambio positivo por la población en general y por los animales de Juxtlahuaca, porque no había nadie que se hiciera cargo, pero la falta de apoyo institucional nos ha orillado a este límite”, destacó la encargada, quien esperó que haya una respuesta positiva, consciencia y mayor sensibilidad por parte de las autoridades municipales de Juxtlahuaca.











































