JUCHITÁN DE ZARAGOZA.– La ciudad más emblemática del Istmo de Tehuantepec enfrenta hoy un diagnóstico demoledor: existe mayor densidad de mototaxis en sus calles que en las metrópolis más saturadas de la India. Con un censo que revela que el 70% de las unidades operan en la ilegalidad, el Gobierno de Oaxaca ha iniciado una cuenta regresiva de 60 días para regularizar o retirar miles de vehículos que hoy son vistos tanto como un sustento familiar como un refugio para la criminalidad.
EL DIAGNÓSTICO: UNA ANOMALÍA INTERNACIONAL
Jesús Romero López, Secretario de Gobierno, fue contundente al comparar a Juchitán con referentes globales. Mientras que en Mumbai o Nueva Delhi —cuna de los tuk-tuks— existen entre 11 y 20 mototaxis por cada mil habitantes, Juchitán registra 60 unidades por cada mil habitantes.
“Juchitán rompe la regla internacional… No podemos tener más mototaxis en Juchitán que en Mumbai, con veinte millones de habitantes” — Jesús Romero López.
Para la administración estatal, este excedente no es solo un problema de tráfico, sino un factor de “conflictividad” que alimenta la incidencia delictiva en la región.
LA HERENCIA DEL DESORDEN
El Gobernador Salomón Jara Cruz calificó como “terrible” el crecimiento descontrolado de este sector durante el sexenio anterior. Según sus cifras, la administración de Alejandro Murat permitió que el número de unidades saltara de 1,600 a más de 5,000, la mayoría sin ningún tipo de respaldo legal.
“No tienen concesión, o sea, no están regularizados… Aquí en Juchitán la gente se siente insegura, no tiene confianza” — Salomón Jara.
Pese a la mano dura, el mandatario reconoció el rostro humano del problema: el de la “gente generosa y noble” que depende de este transporte para llevar “el pan y la sal” a sus hogares, marcando una distinción entre el trabajador y el delincuente.
EL PLAN TÉCNICO: CHIPS Y ESTUDIOS DE FACTIBILIDAD
La titular de la SEMOVI, Yesenia Nolasco, puso cifras exactas sobre la mesa. El censo realizado en julio del año pasado arrojó un total de 5,532 mototaxis, de los cuales solo 1,685 están concesionados. Esto deja un saldo de 3,847 unidades irregulares circulando por la ciudad.
Nolasco enfatizó que el futuro del transporte en Juchitán no se decidirá al azar, sino mediante un Estudio de Factibilidad y un Plan Integral de Movilidad.
“No estamos diciendo que se va a eliminar por completo el mototaxismo… sin embargo, tenemos que hacer un nuevo acuerdo para mejorar la movilidad” — Yesenia Nolasco.
CUESTIONAMIENTOS: ¿QUÉ PASARÁ AHORA?
Tras las declaraciones, surgen dudas razonables sobre la viabilidad de esta limpieza administrativa:
¿Qué pasará con las casi 4,000 familias que dependen de unidades irregulares? Si el estudio de factibilidad determina que Juchitán solo soporta 2,000 unidades, ¿qué alternativas reales de empleo ofrecerá el Estado para evitar un estallido social?
¿Es el chip la solución definitiva? La tecnología puede rastrear la unidad, pero ¿cómo garantizará el gobierno que los grupos de poder local (los 135 grupos mencionados) no saboteen el sistema o clonen los dispositivos?
¿Podrá la ley contra los intereses políticos? Históricamente, el mototaxismo en Juchitán ha sido una base electoral fuerte. ¿Mantendrá el gobierno su postura de “regularizar” cuando lleguen los tiempos de elecciones?
¿Qué define a una unidad “apta”? Más allá de la concesión, ¿se exigirá a los choferes exámenes toxicológicos y antecedentes penales para recuperar la confianza ciudadana que el gobernador dice que se ha perdido?











































