La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenó la clausura temporal total de un banco de extracción de material pétreo ubicado en el río Tonameca, en Oaxaca, tras detectar operaciones irregulares que ponían en riesgo el equilibrio ecológico de la zona.
La medida, informaron autoridades, busca frenar daños ambientales mayores mientras se desarrolla el procedimiento administrativo correspondiente.
OPERACIÓN ILEGAL EN PLENO CAUCE
De acuerdo con el comunicado oficial, la irregularidad fue detectada durante un recorrido de vigilancia realizado el pasado 27 de marzo.
“La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó un recorrido de vigilancia… donde detectó la operación de un banco de extracción de material pétreo dentro del cauce del afluente”, señaló la dependencia.
Durante la inspección, se constató la presencia de maquinaria pesada operando directamente en el río.
“Se constató el uso de maquinaria pesada tipo retroexcavadora, así como la instalación de dos cribas metálicas… afectando una superficie aproximada de 1,480 m²”, detalló.
SIN AUTORIZACIÓN AMBIENTAL
Uno de los puntos clave del caso es la falta de permisos oficiales. Según la autoridad, el responsable no pudo acreditar la autorización en materia de impacto ambiental.
“Al momento de la diligencia, la persona responsable no presentó la autorización… emitida por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat)”, indicó la Profepa.
Esta omisión constituye una violación directa a la normativa ambiental vigente.
MEDIDA URGENTE PARA EVITAR MÁS DAÑOS
Ante el escenario, la dependencia federal determinó aplicar una medida inmediata.
“La Profepa impuso como medida de seguridad la clausura temporal total del banco de extracción, con el objetivo de evitar mayores daños al ecosistema”, informó.
La autoridad agregó que el proceso legal seguirá su curso para determinar sanciones.
IMPACTO AMBIENTAL Y FALTA DE VIGILANCIA
La extracción de material pétreo en ríos es una práctica de alto impacto ambiental cuando no se regula adecuadamente.
“La extracción… provoca alteraciones en el flujo natural del agua, erosión de las riberas y afectaciones a los hábitats… además de incrementar el riesgo de inundaciones”, advirtió la dependencia.
El caso pone nuevamente en evidencia la persistencia de actividades extractivas irregulares en Oaxaca, así como los desafíos en materia de supervisión ambiental. Aunque la clausura representa una acción correctiva, especialistas señalan que el daño al ecosistema ya podría ser significativo.











































