Como parte de los días principales de la Semana Santa, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, ofreció este domingo una misa en la que recordó el significado de la Resurrección de Jesús y la razón por la que se efectúan las misas dominicales.
Desde la catedral metropolitana de la ciudad de Oaxaca, monseñor habló de la resurrección y llamó a la feligresía católica a dar testimonio de este evento, también a remover esas piedras de maldad de nuestras vidas.
“Esta es la razón por la que usted y yo debemos dedicarle un momento de nuestro domingo a estar en el encuentro con el resucitado, porque eso es lo que hacemos, encontrarnos con el resucitado ¿Qué día resucitó? El domingo, lo acabamos de escuchar. Después del sábado, dice el texto, María Magdalena fue al sepulcro y la piedra estaba removida”.
Ante feligreses locales y visitantes, monseñor señaló que la resurrección de Jesús “es la más grande fiesta y la fiesta central de nuestra fe… Es tan grande la fiesta que nos reunimos domingo a domingo, domingo a domingo, para decirnos: Cristo está vivo, Cristo ha resucitado”.
Vázquez Villalobos también reiteró su llamado para dar testimonio de la resurrección de Jesús para alimentar la fe propia y de los demás.
“Tiene que dar testimonio de que el resucitado está presente en su persona, en su vida, en su familia pero, a veces, no pronunciamos palabra, no alimentamos la fe del hermano ¿Por qué no la alimenta? ¿No tiene usted seguridad? ¿Cómo cree usted en la resurrección? ¿Cómo cree usted? ¿De veras cree en la resurrección o sigue pensando que la vida se termina en un sepulcro, que la vida termina en un crematorio y le entregan una cajita y se acabó, se acabó? ¿Usted es de los que cree que con la muerte se acaba todo?”, expresó.
El arzobispo convocó a revisar el interior para permitir el amor hacia Dios y los demás. “Removamos la piedra en nosotros, en nuestro interior. Saquemos de nuestro interior lo que son tinieblas, lo que es maldad y deje que la luz entre a su vida y sígase ganando la vida eterna con Dios, vaya al encuentro de su hermano y preséntese ante él como un hombre o una mujer que da testimonio del resucitado y, ¿cómo damos testimonio?, amando, así damos testimonio del resucitado”.







































