La tradicional Procesión de Estandartes y Relicarios recorrió las calles del Centro Histórico, llenándolas de simbolismo, fe y tradición en una de las manifestaciones religiosas más representativas que anuncian la llegada de la Semana Santa en la capital oaxaqueña.
Esta expresión de la religiosidad popular refleja el profundo arraigo de las costumbres y la fortaleza de la identidad cultural de Oaxaca, que se mantiene viva gracias a la participación activa de sus comunidades y familias, quienes año con año preservan esta tradición.
Cada estandarte resguarda una imagen titular, generalmente colocada en delicados medallones de repujado, y está ricamente ornamentado por manos artesanas: mujeres y hombres, feligreses y cofrades que, a lo largo del tiempo, han dado forma a estas piezas que acompañan diversas festividades católicas durante el año.
Más que simples insignias devocionales, la Procesión de Estandartes y Relicarios representa una manifestación viva de la piedad popular y, al mismo tiempo, una muestra de la profunda riqueza cultural y simbólica que distingue a los pueblos y comunidades del estado.
El recorrido partió de la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad hacia el corazón del Centro Histórico, envolviendo el trayecto con la solemnidad del sincretismo religioso.








































