Como cada año, en el cuarto viernes de Cuaresma, cientos de personas se dieron cita en el atrio de la iglesia principal de Teotitlán del Valle, con un solo objetivo: presenciar la tradicional escenificación del pasaje bíblico en el que Jesús recibe agua de la Samaritana.
Esta comunidad, ubicada a unos 30 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, conserva esta celebración como una de sus tradiciones más representativas. El acto religioso se complementa con la bendición de las aguas frescas que posteriormente se reparten entre los asistentes, en un gesto de fe y convivencia comunitaria que se ha transmitido de generación en generación.
Desde temprana hora, voluntarios de la población se organizaron para preparar las diferentes bebidas que serían compartidas con los visitantes. Una vez listas, el párroco de la comunidad realizó la bendición de las aguas y recordó, durante una breve reflexión, el origen de esta tradición.
Tras la ceremonia, cientos de pobladores acudieron con recipientes para recibir las aguas de distintos sabores, colocadas en grandes ollas adornadas con bugambilias, manteles bordados y palmas tradicionales.
Entre las bebidas destacaron las de horchata, chilacayota, tamarindo y jamaica, además de otras preparaciones típicas que fueron ofrecidas generosamente por los habitantes. Incluso, algunas familias decidieron compartir nieves de distintos sabores.
Cada persona que servía el agua lo hacía como un acto de ofrecimiento, compartiéndola con orgullo y sin distinción entre los presentes, reafirmando así una tradición que fortalece la identidad, la hospitalidad y la fe de la comunidad.








































