Este 11 de marzo se cumplen seis años desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al COVID-19 como pandemia global, un hecho que marcó un antes y un después en la historia reciente y que transformó la vida cotidiana de millones de personas en todo el planeta.
El virus SARS-CoV-2, detectado por primera vez en noviembre de 2019 en Wuhan, China, se propagó rápidamente por el mundo y desencadenó una emergencia sanitaria sin precedentes. Hasta ahora, la enfermedad ha dejado más de 7 millones de muertes confirmadas a nivel mundial, sin contar los fallecimientos indirectos relacionados con la interrupción de servicios médicos durante la crisis.
El impacto en México
En México, la pandemia también dejó una profunda huella. De acuerdo con datos recopilados por la OMS hasta febrero de 2026, el país registró más de 7 millones 629 mil 928 casos de COVID-19 y al menos 335 mil fallecimientos.
El primer contagio confirmado en territorio mexicano fue anunciado el 28 de febrero de 2020 por el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador durante su conferencia matutina. Se trató de un hombre que había viajado a Italia. Semanas después, el 18 de marzo de 2020, se reportó el primer fallecimiento por esta enfermedad.
Entre las entidades con más muertes se ubicaron la Ciudad de México, el Estado de México, Jalisco y Nuevo León, este último con 17 mil 490 defunciones, colocándose en el cuarto lugar nacional.
Confinamiento, cubrebocas y crisis global
Ante el avance del virus, gobiernos de todo el mundo implementaron medidas de emergencia como el distanciamiento social, el uso obligatorio de cubrebocas, la cancelación de eventos masivos y periodos de confinamiento que paralizaron la actividad económica y social.
En México, la respuesta de la Secretaría de Salud fue objeto de críticas durante los primeros meses de la emergencia. Entre las medidas adoptadas estuvieron la ampliación del periodo vacacional escolar y posteriormente la aplicación de tres fases de reapertura para retomar gradualmente las actividades económicas bajo protocolos sanitarios.
La vacunación contra el COVID-19 en el país inició el 24 de diciembre de 2020, varios meses después de que comenzara en otras naciones.
Además del impacto sanitario, la pandemia provocó fuertes efectos económicos y sociales. Hubo contracción de mercados, pérdida de empresas y empleos, disminución de inversiones y un rezago educativo que aún persiste. También se registraron afectaciones en la salud mental de la población y un aumento de la desinformación en redes sociales.
Aunque la OMS declaró el fin de la pandemia en mayo de 2023, seis años después la enfermedad continúa presente. Los especialistas advierten que el COVID-19 se ha vuelto endémico, es decir, permanece de forma constante en la población.
Actualmente, la incidencia y mortalidad se mantienen en niveles bajos; sin embargo, las personas vulnerables siguen en riesgo de desarrollar cuadros graves. Además, entre el 10 y el 20% de quienes contrajeron el virus presentan síntomas prolongados, conocidos como COVID prolongado.
Seis años después, el mundo sigue aprendiendo de una crisis sanitaria que marcó a toda una generación y redefinió la forma de vivir, trabajar y relacionarse.









































