La inflación en México volvió a acelerarse en la primera mitad de febrero, superando las previsiones del mercado y reavivando el debate sobre el rumbo de la política monetaria.
De acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), los precios al consumidor aumentaron 3.92% anual en las dos primeras semanas del mes. El dato no solo quedó por encima del 3.89% estimado por analistas consultados por Bloomberg, sino también superó el 3.82% observado al cierre de enero.
El repunte coincide con la entrada en vigor de nuevos impuestos y aranceles implementados a inicios de año, lo que añade presión a una trayectoria inflacionaria que ha sido más persistente de lo anticipado.
SUBYACENTE CEDE, PERO SIGUE ALTA
En contraste, la inflación subyacente —que excluye productos de alta volatilidad como alimentos frescos y combustibles— mostró una ligera desaceleración al ubicarse en 4.52%, desde el 4.56% registrado en la segunda quincena de enero. El dato también se colocó por debajo de la estimación mediana de 4.57%.
Aunque la moderación en el componente subyacente puede interpretarse como una señal de menor presión estructural, el nivel continúa claramente por encima del objetivo del 3% establecido por el Banco de México (Banxico), con un margen de tolerancia de un punto porcentual.
FIN DEL CICLO DE RECORTES
A principios de febrero, Banxico puso fin a un ciclo de flexibilización monetaria que duró casi dos años y que redujo la tasa de interés de referencia del 11% al 7% a lo largo de 12 decisiones consecutivas.
En las minutas de su reunión del 5 de febrero, la mayoría de los integrantes de la Junta de Gobierno reconoció que persiste la incertidumbre en torno a las presiones de precios derivadas de los aranceles impuestos principalmente a importaciones asiáticas desde el 1 de enero, así como de algunos ajustes fiscales.
No obstante, calificaron el impacto inflacionario de estas medidas como “temporal y limitado”. Aun así, también admitieron que la desaceleración de la inflación podría ser más gradual de lo previsto.
INCERTIDUMBRE Y DISENSO INTERNO
Banxico ha tenido que posponer nuevamente su estimación sobre la convergencia de la inflación al objetivo. Ahora prevé que la meta del 3% se alcance hasta el segundo trimestre de 2027, cuando anteriormente anticipaba que ello ocurriría en el tercer trimestre de este año.
Dentro del propio banco central surgieron diferencias. El subgobernador Jonathan Heath expresó en una opinión disidente que el balance de riesgos para la inflación continúa sesgado al alza y cuestionó que el panorama pueda considerarse “más equilibrado”.
Heath advirtió que un eventual recorte adicional en la tasa de interés sería “prematuro”, pese a que previamente había señalado la posibilidad de un ajuste en marzo.
DESAFÍOS PARA LA POLÍTICA MONETARIA
El nuevo repunte inflacionario coloca a Banxico en una posición delicada: mantener tasas elevadas por más tiempo puede frenar la actividad económica, pero relajarlas demasiado pronto podría reavivar las presiones sobre los precios.
La combinación de aranceles, ajustes fiscales y un entorno externo incierto sugiere que el combate a la inflación aún no está resuelto. El reto para la autoridad monetaria será equilibrar prudencia y oportunidad en un contexto donde cada décima porcentual adquiere peso político y económico.










































