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Pederastia clerical, la justicia no existe en la casa de Dios

Asociaciones civiles han documentado miles de casos de abuso sexual, sin embargo, la Iglesia Católica hace oídos sordos y en las instancias de justicia continúa la burocracia y la impunidad

Pederastia clerical, la justicia no existe en la casa de Dios | El Imparcial de Oaxaca

Para los representantes de las asociaciones civiles que promueven acciones contra el abuso sexual y familiares de personas que han sido víctimas de pederastia clerical, la justicia no existe en la casa de Dios.

En Oaxaca se han denunciado decenas de casos de abusos sexuales cometidos por miembros de las diferentes religiones y sectas, algunos fueron castigados por las instituciones de procuración de justicia, pero en su gran mayoría el sello fue el encubrimiento del mismo clero y la impunidad.

20 años sin justicia

Familiares y representantes de víctimas que denunciaron los primeros casos que sacudieron a la iglesia católica, señalaron que a 20 años de distancia los daños que provocaron en los infantes y que ahora en su edad adulta, son irreversibles.

“La única justica en que tenemos esperanza, es precisamente en la justicia divina, aquella que aún creemos que existe en las imágenes y en los santos, en los representantes de la actual iglesia católica ya no creemos porque la justicia no existe en la casa de Dios”, relató uno de los representantes de las víctimas que aún continúa tocando puertas para denunciar a los curas involucrados en los abusos que se cometieron en una institución privada en la capital.

“Presentamos pruebas con testimonios de los niños, junto con los padres de familia denunciamos ante los arzobispos, fuimos a España al provincial de los escolapios, enviamos una carta al Vaticano, nadie nos hizo caso”.

Explicaron que los sacerdotes involucrados en estos primeros casos, en un principio fueron reubicados en otras iglesias de Oaxaca, “después de los llevaron a Veracruz, Puebla, Ciudad de México a otros países como España y Ecuador hasta que les perdimos la pista, la misma iglesia busca esconderlos antes de entregarlos a la justicia”.

“Muchos de estos curas que denunciamos siguen activos en Oaxaca, por ahora preferimos mantenernos en el anonimato porque aún buscamos hablar con el actual arzobispo Pedro Vázquez Villalobos, de quien nos han comentado es muy recto, pero le queremos hacer saber que está rodeado de pederastas”.

De acuerdo a los ciudadanos, en diferentes ocasiones han pretendido habar con el arzobispo, sin embargo, las citas que les han programado se cancelan de última hora. “Durante esos años de lucha entregamos pruebas, en la misma iglesia nos quitaron pruebas, ahora queremos acercarnos al arzobispo pero no nos ha recibido queremos que tomen una solución porque no se ha hecho justicia para las víctimas”.
Refieren que en la actualidad, la mayoría de las víctimas se refugiaron en el alcoholismo y drogadicción, “ya no pudieron formar una familia, por eso los jovenes ya no se acercan a la iglesia, porque los sacerdotes tienen más pecados que nosotros”.

Cifras alarmantes

En 2017, el Departamento de Investigaciones sobre Abusos Religiosos (DIAR) y el Centro de Investigaciones del Instituto Cristiano Mexicano (ICM), reveló que al menos el 30 por ciento (4 mil 200) de los 14 mil sacerdotes católicos en México, cometen algún tipo de abuso sexual en su feligresía.

Los casos más recientes que han sacudido a la iglesia católica son los casos de Gerardo Silvestre Hernández, acusado de abusar sexualmente a decenas de niños y jóvenes en las comunidades indígenas de Oaxaca y el segundo del extinto Marcial Maciel, sacerdote fundador de la Legión de Cristo, por realizar actos de abuso sexual y violación en contra de seminaristas y niños.

En el caso del sacerdote Gerardo Silvestre Hernández, fue denunciado por los mismos integrantes de la iglesia católica por abusar de adolescentes de entre 13 y 14 años en Santiago Camotlán y en otras comunidades indígenas.

En 2013, fue capturado por personal de la Fiscalía General de Justicia de Oaxaca (FGJO), y recluido en el penal de Tlaxiaco con una sentencia de 16 años de prisión, pues la mayoría de sus víctimas prefirieron no denunciar.

En este proceso los sacerdotes que denunciaron estos actos fueron suspendidos y perseguidos por la misma iglesia, como lo denunció en su momento el padre Apolonio Merino, quien fue uno de los más grandes defensores de las víctimas.

En 2016, otro caso de abuso sexual contra un joven catequista fue denunciado en la Arquidiócesis de Oaxaca, en el que se acusó al vicario general Carlos Franco Pérez Méndez por violación equiparada agravada. En julio de ese mismo año el vicario general fue detenido por personal de la Fiscalía y recluido en el penal de Miahuatlán de Porfirio Díaz.

Aumentan casos

Según datos de la asociación civil Clínica de Atención Psicológica y Terapias Alternativas (CAPTA), podrían existir muchos casos más de abuso sexual cometidos contra niños y jóvenes, pues en los último años, este fenómeno ya no es exclusivamente de la iglesia católica, sino de otras religiones que tienen presencia en las 8 regiones de Oaxaca.

“Hemos tenido casos de todo tipo, de cualquier iglesia y de cualquier religión porque no solamente se da en la católica, sino en pastores, sacerdotes o como se le llamen los que dirigen estos grupos religiosos, además de las personas que trabajan en las iglesias como sacristán y catequistas”, señaló Rosario Sánchez Pacheco, presidenta de la asociación civil.

Expuso que en estos casos podrían calificarse como participaciones involuntarias de los padres, “porque confiamos excesivamente en las personas, en un familiar que se queda al cuidado de nuestros hijos, en la catequista, sacerdote o en el maestro”.

“Muchos al llevarlos al catecismo sus hijos de 5 a 9 años los dejan solos y ese exceso de confianza es lo que aprovechan los abusadores, saben que los papás no están afuera esperando a sus hijos, ha pasado muchas veces que el catequismo es de una hora pero los padres dejan mucho más tiempo a sus hijos porque confían en la iglesia y se tiene la referencia que hay personas buenas, de Dios, entonces hay un exceso de confianza”.

Impunidad

Sánchez Pacheco, detalló que muchos de estos casos se han denunciado, “hemos hecho el acompañamiento pero algo pasa con la autoridad porque a veces tratándose de algunos maestros, profesionistas o si se trata alguna persona con cierto rango de autoridad o prestigio como los sacerdotes, los casos se van haciendo engorrosos, se van tardando y desafortunadamente a veces no sucede nada y no hay justica”.

En su investigación denominado, “Rechazo a Combatir la Pederastia”, el investigador de la UNAM, Enrique Flores Oropeza, explica que la más alta autoridad católica se ha negado a erradicar este fenómeno ya que únicamente el Vaticano ha orientado a cambiar la mentalidad de los sacerdotes y no a castigar a los que han cometido o siguen cometiendo este delito.

“La iglesia católica vive una crisis de autoridad moral, y el Papa Francisco evadió abordar el factor nodal que subyace a este problema: el incumplimiento del voto del celibato. Los casos denunciados de pederastia en todo el mundo, pero también de violaciones a monjas y de miles de sacerdotes amancebados es sólo la punta del iceberg que desvela que el celibato es más una promesa y un deseo que un ejercicio de sacrificio y amor. La iglesia católica se resquebraja por ese flanco. Su descrédito crece y se expresa por una pérdida, mínima pero constante, de feligresía”, refirió.

A nivel local, los representantes de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, se negaron a proporcionar información alguna sobre los casos que han afectado la imagen de la iglesia en la entidad oaxaqueña.

De la misma manera, las autoridades de procuración de justicia como lo es la Fiscalía General no proporcionó datos al respecto, lo que genera que estos casos de abusos continúan perdiéndose en la impunidad.

CAUSAS DE LOS ABUSOS

La presidenta de CAPTA, Rosario Sánchez Pacheco, destacó que existen varios factores que hacen que las niñas y los niños sean más vulnerables a estos abusos.

“Sabemos que la niñez en general por su condición de infancia es vulnerable a cualquier tipo de abuso, sin embargo, en el tema del abuso sexual infantil hay varios puntos, el primero de ellos es que desafortunadamente la sociedad en general no consideramos a la infancia con respeto, consideramos a la infancia como personas inmaduras que son dependientes de los adultos. Entonces en esa dependencia les afectamos en muchas situaciones, no les permitimos que vayan creciendo a su ritmo, en esa dependencia pensamos que los niños son propiedad de las personas adultas, si es mi hijo es de mi propiedad y si es mi alumno yo le enseño. Hay una relación de poder en el cual los adultos piensan que están a su merced, que pueden decidir por ellos, pensar por ellos, suponer lo que quieren, necesitan o le gustarían, se va decidiendo por ellos”.

Consideró que en la cuestión religiosa pasa lo mismo, “los sacerdotes y los catequistas que han abusado sexualmente de los niños y las niñas, lo mismo están a su merced porque los padres los dejan con estas personas y confían en ellos, entonces las personas adultas y los que dirigen la iglesia sienten este poder hacia los infantes”.

“El abusador sexual ha aprendido a planear y a dar una buena imagen de sí mismo para llegar a su objetivo de abuso sexual, por esta imagen es que en la mayoría de las ocasiones nadie puede creer que es un abusador, cuando ocurre en la iglesia la gente se pregunta cómo es que el sacerdote, el pastor de dios que nos habla tan bonito, que nos da su salmón y que nos indica cómo vamos a comportarnos haya hecho daño a la sociedad”.

“Ellos nos venden esta imagen para que no lo podamos detectar por eso sabemos que no son enfermos mentales, sino están en la sociedad dándonos esa imagen, sin darnos signos de su objetivo, por eso muchos niños y adolescentes no dicen lo que les está pasando, afortunadamente estos casos ya no fenecen en la norma actual, si las víctimas no se sienten preparados al momento de ser agredidos pueden acudir a las autoridades para denunciarlo”, apuntó Sánchez Pacheco.