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39 años sin Víctor “Yodo”

De acuerdo a un informe redactado por las autoridades mexicanas, el líder social murió en un accidente automovilístico, pero la familia se resiste a creerlo ya que hubieron testigos que vieron cuando Víctor fue subido a la fuerza a un vehículo por seis miembros del Ejército Mexicano

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Juchitán de Zaragoza, Oaxaca

El 11 de julio de 1978, Víctor Pineda Henestrosa, integrante de la Coalición Obrera Campesina Estudiantil del Istmo (COCEI) fue bajado de su vehículo en una de las calles de Juchitán por elementos del Onceavo Batallón de Infantería con sede en Ciudad Ixtepec, quienes lo subieron a una unidad oficial del Ejército Mexicano. Fue la última vez que lo vieron en la ciudad, desde ese día se encuentra desaparecido.

Víctor “Yodo”, como conocían al profesor, lleva 39 años desaparecido y su caso, es uno de los claros ejemplos de desaparición forzada en el país, toda vez que decenas de testigos lo vieron forzado a subir a un vehículo oficial del Ejército Mexicano, y hasta el momento, el gobierno federal no da cuenta de su ubicación.

Cuando detienen y desaparecen a Víctor “Yodo”, deja a su esposa, Cándida Santiago Jiménez y dos hijos, Irma, una niña de cuatro años de edad y Héctor, un niño de apenas un año.

Aquel 11 de julio, según recuerda Cándida Santiago Jiménez, de inmediato, militantes de la COCEI, así como familiares y amigos, encabezaron manifestaciones y huelgas de hambre para exigir su presentación con vida.

También realizaron bloqueos carreteros y tomas de oficinas de embajadas en la Ciudad de México. Muchas de las protestas de la COCEI fueron reprimidas.

En agosto de 1978 durante una huelga de hambre en las oficinas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en la Ciudad de México, las fuerzas policiacas los retiraron a la fuerza. Asimismo en febrero del año 1981 mientras realizaban un plantón a un costado de la catedral de Oaxaca, el gobierno encabezado por Pedro Vásquez Colmenares los mandó a retirar usando la fuerza.

En mayo del 2012, el gobierno de Oaxaca, a través de la Comisión Estatal para los Derechos Humanos, gestionó que el llamado Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), realizara a los familiares de Víctor “Yodo” una prueba de ADN, para compararlas con fragmentos de restos óseos hallados en el vehículo propiedad del desaparecido.

Los familiares han exigido a las autoridades ahondar en las investigaciones, pues los familiares del juchiteco, no aceptan una determinación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) que apuntaba que Víctor “Yodo” había fallecido en un accidente automovilístico.

 

El secuestro y desaparición

Seis soldados del Ejército Mexicano secuestraron a Víctor “Yodo” la mañana del 11 de julio de 1978, sobre la calle Ignacio Allende casi esquina con Adolfo C. Gurrión en Juchitán, ante la presencia de cientos de testigos, pues en ese lugar se encontraban todas las líneas de autotransporte en aquel entonces.

Cándida Santiago y también activista de la COCEI, cree que el motivo del secuestro de su esposo fue la manera en que éste apoyaba a los pobres, campesinos, obreros y pescadores.

En una entrevista al IMPARCIAL DEL ISTMO en el año 2006, Cándida Santiago relató “mi esposo era el asesor del Comisariado de Bienes Comunales, además apoyaba en gran manera a los campesinos, los pescadores que querían formar una cooperativa y obreros de la fábrica de cal, pienso que esa fue la razón por la cual fue secuestrado, no había otra para hacerlo.

“Todos los que acudían a él los apoyaba, aún por alguna enfermedad, se preocupaba por los humildes, por la clase trabajadora y precisamente por esa labor, el gobierno y los ricos terratenientes propiciaron su secuestro, ya que él era una persona honesta y recta, no se vendió ni cayó en juegos de nadie”.

En 1977 el ejército tomó por cuarteles las iglesias de San Vicente Ferrer y El Calvario, queriendo reprimir a los coceístas, organización que se venía levantando fuertemente en esos tempos.

De acuerdo con Cándida Santiago, los testigos de los hechos informaron que los secuestradores llegaron “en una combi naranja”, que eran seis soldados y a base de golpes bajaron al coceísta de su auto para posteriormente llevárselo con rumbo desconocido.

A partir de ese momento, se inició su búsqueda sin lograr resultados positivos. Se procedió a la denuncia ante el agente del Ministerio Público, presentando los testigos, pero no se investigó nada, mientras tanto se organizaban huelgas de hambre en las instalaciones del kiosco del parque central Benito Juárez, ubicado frente el palacio municipal, para posteriormente trasladarse a las oficinas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La huelga duró 18 días, además de realizar mítines en diferentes lugares exigiendo la presencia de Víctor.

“¿Qué pasó con Víctor, donde está Víctor, se preguntaban los juchitecos?”, indicó Cándida Santiago.

Los testigos identificaron a uno de los soldados secuestradores como Gabriel Espinosa Peral, pero de igual forma, no se hizo ninguna investigación de su paradero, en tanto que las investigaciones fue bloqueada catorce largos años, sin tocarse el expediente.

En 1991 se presenta el caso ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, y en 1992 se da un informe preliminar que Víctor “Yodo” había fallecido en un accidente automovilístico, mismo que no se aceptó, ya que hubieron testigos que presenciaron su secuestro.

En 1997, con el apoyo de la Comisión Magisterial de Derechos Humanos se logró presentar el caso ante la Comisión Internacional de Derechos Humanos con sede en Washington, sin obtener respuestas hasta la fecha.

En el 2007, el gobierno de Ulises Ruiz Ortiz suspendió las investigaciones sobre la desaparición de Víctor “Yodo” y da por cerrado el caso sin más explicaciones a la familia.

En un documento escrito por Irma y Héctor Pineda Santiago, hijos del desaparecido, éstos expresaron que “es más fácil para el gobierno mexicano sumar un muerto más a la estadística que reconocer sus omisiones, su falta de sensibilidad y sus crímenes”

“En muchos momentos las autoridades federales y estatales plantearon a la familia que aceptáramos que Víctor había muerto y que si no había cuerpo no era problema, solo debíamos firmar un oficio de presunción de muerte y como ya habían pasado muchos años era un mero trámite”, señalaron.

Actualmente, una biblioteca popular en la Séptima Sección, así como una colonia ubicada en la zona poniente de la ciudad de Juchitán, llevan el nombre de Víctor “Yodo”, en honor al líder coceísta.

Este martes, al cumplirse 39 años de su desaparición forzada, familiares y amigos de Víctor Pineda Henestrosa harán un acto en la biblioteca popular que lleva su nombre, desde donde exigirán a las autoridades su presentación con vida.

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