La Copa Oro podría volver a tener un marcado sabor mexicano en 2027. Luego del éxito registrado durante el Mundial de 2026, la Concacaf perfila el regreso de México como coanfitrión del torneo, una decisión que permitiría a la Selección Mexicana disputar nuevamente partidos oficiales en casa después de más de 20 años.
El plan contempla que el certamen sea organizado de manera conjunta con Estados Unidos, poniendo fin a una etapa en la que el país norteamericano concentró prácticamente todas las sedes desde 2005.
De concretarse el proyecto, el combinado nacional, ahora bajo la dirección técnica de Rafael Márquez, afrontaría parte de su camino hacia el título frente a su afición. Además del Estadio Azteca, la Concacaf analiza incorporar otros escenarios para ampliar la presencia del torneo en territorio mexicano, entre ellos el Estadio Banorte.
Un torneo con historia para el Tri
La última vez que México recibió partidos de Copa Oro fue en 2003, cuando compartió la sede con Estados Unidos. El Estadio Azteca fue escenario de los seis encuentros disputados por el Tricolor, que terminó levantando el campeonato tras vencer 1-0 a Brasil, selección invitada, con un gol de oro de Daniel Osorno en el tiempo extra.
Aquel equipo dirigido por Ricardo La Volpe contaba con referentes como Jared Borgetti, Omar Bravo, Salvador Carmona y Óscar “Conejo” Pérez, quienes guiaron al Tri hacia un nuevo título regional.
La historia de México como anfitrión también incluye la edición de 1993, organizada junto a Estados Unidos. En aquella ocasión, el conjunto nacional, bajo el mando de Miguel Mejía Barón, conquistó la Copa Oro con una contundente victoria de 4-0 sobre Estados Unidos en la final.
El antecedente más especial se remonta a 1977, cuando México organizó por única vez el torneo en solitario, con sedes en la Ciudad de México y Monterrey. Además de coronarse campeón, el certamen sirvió como clasificatorio para la Copa del Mundo de Argentina 1978.
La oportunidad de volver a ilusionar
Más allá de la organización, el posible regreso de la Copa Oro representa la oportunidad para que la afición mexicana vuelva a acompañar al Tricolor en un torneo oficial dentro del país. Con Rafael Márquez al frente del proyecto deportivo y una nueva generación de futbolistas en consolidación, la edición de 2027 podría marcar el inicio de una nueva etapa para la Selección Mexicana jugando como local en la máxima competencia de la Concacaf.











































