POR: Angel Morales
En una charla con el escritor Guillermo Fadanelli abordé su etapa como basquetbolista. Orgulloso aún de haber jugado para la UNAM en los noventa, me comentó que alguna vez vino con la Universidad a Oaxaca para participar en un cuadrangular de primera fuerza. De dos equipos no recordaba nada, pero de los locales me dijo: “Hicieron así como una selección”, su tono era minimizando a los oaxaqueños, “pero el partido se suspendió porque se armaron los trancazos. Todo lo empezó el poste, un chino de un afro.” Yo sabía de quién hablaba, así que lo interrumpí: “Alberto Ortega”. “Ése”, me respondió como si hubiera tenido un déjà vu, “ése empezó todo”.
Era normal que lo recordara. Alberto Ortega, “Betote” o “Beto”, jugó para el politécnico y en esa época el Poli contra la UNAM era una pelea a muerte. Como profesional “Beto” estuvo en varios equipos, pero su época dorada fue con la Ola Roja y la selección nacional de basquetbol (y de voleibol). Es, a nivel nacional, el basquetbolista más conocido. Sobre el partido contra la UNAM y Fadanelli, me comentó: “Claro, esa es su versión, pero yo te puedo dar la mía. Y si no que te la platique “Pancho” (Francisco Leyva). Que a él hasta le tiraron un diente”.
No tardé en entrevistar a Francisco Leyva, y su versión cambió un poco. “Estaban buenos los madrazos, obviamente “Beto” era el que los recibía, con los postes. Pero hubo una jugada fuerte a media cancha. Fue una pelota entre dos y “Fello” (Alfredo Jarquin) agarró el balón y se lo aventó al asistente. Ahí se soltaron los trancazos. Te cuidas de los jugadores, pero el que me descontó fue el asistente de la UNAM, que llegó por atrás. Así me tumbaron el diente”. “Beto” añadió: “Yo veo esa jugada, la hago de tos y se me vinieron los de la UNAM. Armamos una batalla campal. Estábamos dándonos duro y el público se empezó a bajar. Uno de ellos sacó una navaja y una cadena y empezó a agredir a los de UNAM. Entonces el entrenador me avisó y ‘yo les dije métanse al vestidor ‘. Nosotros calmamos a la gente y fui a hablar con los de la UNAM porque también estaban diciéndole de cosas al público. Al final ya se calmó todo, vamos con los árbitros, expulsan al movedor del otro equipo, a “Pancho” a “Fello” y a mí. El partido terminó, pero ya desangelado, se perdió. Incluso hubo un señor que estaba en las gradas observando todo el partido, pero le dio un infarto y se murió”.
Quizá ese cuadrangular no tenga tanta importancia. Sin embargo, en ese entonces estaban en proceso de formar una selección para participar en el prenacional de primera fuerza. Y ese equipo, creo, debe ser considerado como el mejor del básquetbol que Oaxaca haya tenido.
Prenacional
Era el año de 1992. Se necesitaba a los mejores para asistir al prenacional de primera fuerza. Entrenaban al principio con Álvaro Espinoza y el equipo se iba puliendo poco a poco, entre los descartados podemos citar a Johan Martínez y José Trejo, entre otros. Ignoro qué haya pasado, pero también se dio un cambió de coach. Alguien del equipo comentó que el profe Álvaro sólo era bueno para entrenar jóvenes, pero a los de primera fuerza no les ponía ni jugadas. Así que al final el coach fue Cuauhtémoc García, entrenador del Tecnológico en ese entonces; además los acompañó el presidente de la Liga Municipal, Jaime Velásquez. El torneo se llevó a cabo del siete al 14 de marzo en Tlaxcala. Los diez seleccionados fueron: “El zurdo”, Angel Moreno, y su hermano, Mario Moreno; Alberto Ortega, “Betote”; Francisco Leyva, “La marrana”, y su hermano Manuel Leyva, “Manolo”; Pablo Castellanos y su hermano, Juan Castellanos; Carlos Carmona, Roberto Mateo y Alfredo Jarquín Gómez, “Fello”, que en paz descanse.
El evento duró una semana, el equipo oaxaqueño debutó contra los locales. Oaxaca dio el primer descalabro con un marcador de 76 a 74. El duelo, por demás, fue emocionante. Sin embargo, en ese encuentro los de Puebla estuvieron como visores. Y ellos fueron los siguientes rivales. Así que supieron cómo marcarlos: La primera mitad terminó 60 puntos a 37, a favor de Puebla. Y al final el encuentro concluyó 103 a 92. El error de Puebla, sin embargo, fue haber perdido con la UNAM, por lo que se abrió la posibilidad para que Oaxaca conquistara el pase al nacional.
No era fácil. El siguiente rival era la UNAM y no sólo tenían que ganarles, debían vencerlos por una diferencia de 20 puntos. En ese juego, por cambiarse de hotel, “Pancho”, “Beto” y “Fello” llegaron tarde. El entrenador estaba molesto y ni los miró. Al único que metió a jugar fue a “Beto”. El primer tiempo terminó 48 a 39, a favor de Oaxaca.
Si se hubiera mantenido ese equipo, quién sabe qué cosas habrían logrado. Pero si era difícil reunir a todos, era más difícil mantenerlos, había divisiones entre los jugadores. “Beto”, que tenía más experiencia a nivel nacional, habló con ellos en el medio tiempo, dicen que les dijo: Miren, yo no quiero ni que sean mis amigos, yo lo que quiero es que juguemos. En la cancha vamos a jugar y afuera de la cancha si quieren ni me hablen. Pero ahorita venimos representando a Oaxaca y vamos a jugar y a ganar, cabrones.
Además, habló con el entrenador, le pidió que metiera a “Pancho”. Bueno a ver qué hacen, total son 20 puntos, respondió. “Beto” quedó de pelear todos los rebotes ofensivos y le pidió a Pancho que tirara de tres. En la segunda parte, entre el “Zurdo” y “Pancho” metieron cuarenta puntos. Taylor, un famoso mercenario del área de Tlaxiaco, que jugaba para lo UNAM en esa época, podría olvidar que perdieron, pero no que los hayan apaleado, que Oaxaca los haya dejado fuera del nacional. El marcador final fue 111 a 75.
Los oaxaqueños estaban a punto de lograr la hazaña. Sólo les restaba un encuentro y debían ganarle a Veracruz. Fue un partido difícil, pero dependían de ellos mismos y sacaron la garra para imponerse 83 a 67. Sí, Oaxaca fue la sorpresa, por primera vez lograron el boleto al nacional de primera fuerza.
A su regreso los periódicos publicaron: “Como niños con juguete nuevo. Así estamos todos los aficionados al basquetbol con la hazaña de nuestra selección que ganó el decreto de participar en el Nacional de Primera Fuerza en el estado de Jalisco, a donde se darán cita las ocho mejores selecciones estatales a partir del 29 del presente. ¿Nos ahogamos en un vaso de agua? Tal vez, pero Oaxaca no había sido ni siquiera subcampeón prenacional y ahora dejar afuera a Puebla y a la UNAM, es muy meritorio.”
Nacional
El nacional de primera fuerza fue en Guadalajara del 29 de marzo al cinco de abril. Pero en los carteles Oaxaca ni aparecía, nadie esperaba que pasara. En basquetbol, Oaxaca siempre va a ser el patito feo. Jalisco, sede del evento, podía escoger a alguien para su grupo. Por supuesto, pidió a Oaxaca. Se hicieron dos grupos y La suerte estaba echada, en el A estaban: Chihuahua, Selección Nacional sub 21, Jalisco y Oaxaca. En el Grupo B Nuevo León, Sonora, Tabasco y Distrito Federal.
A Alberto Ortega, cuando llegaron a Guadalajara, le decían: por qué vienes con esos oaxacos, con esos chaparros. A “Beto”, en algunos estados, le decían “Oaxaco”. Además, Jorge Toussaint, personaje que le ha hecho mucho daño al basquetbol nacional, protestó para que no jugara. Su argumento era que había estado durante años en el D.F. y él no le había dado su baja. Así que no participó en el primer partido contra Chihuahua. Aunque no habría cambiado el marcador, que fue una gran derrota para los oaxaqueños, 111 a 56. “Era un equipazo”, recuerda Francisco Leyva, que anotó 14 puntos en ese juego; Pablo Castellanos aportó 15, al igual que el “Zurdo”.
Entre los organizadores del tornero había oaxaqueños y ellos hicieron valer su fuerza para que dejaran participar a “Beto”. Que apareció en el segundo partido, contra la sede. Pero Jalisco contaba con cuatro seleccionados nacionales. Esta vez el marcador no fue tan amplío, Oaxaca cayó 110 a 82. Beto aportó 18 puntos, y el mejor anotador fue “Manolo”, con 28.
En el juego contra la Selecciona Nacional Sub-21, los oaxaqueños esperaban ganarles a “esos chavos”. Sin embargo, todo quedó en esperanza. En ese equipo estaba un tal Horacio Llamas y, además, Eduardo Najera, jugadores que terminarían jugando en Estados Unidos y, posteriormente, en la NBA. Al final, el campeón del torneo fue el D.F., que derrotó a Guadalajara. Pero la participación de los oaxaqueños no concluyó ahí.
Juego de estrellas
Como era un torneo de jugadores profesionales, se realizó el juego de estrellas. Cada equipo aportaba tres jugadores. Los oaxaqueños seleccionados fueron: Francisco Leyva “La marrana”; “El Zurdo”, Angel Moreno, y su hermano Mario Moreno. Alberto Ortega, de quien se esperaba que participara, no fue seleccionado por trabas, otra vez, de Toussaint. En el evento hubo discrimación y burlas para los oaxaqueños, en una crónica del pésimo periodista David Dorantes titulada, Una “cascarita” entre profesionales, éste escribió:
“Los equipos no tenían nombre, simplemente estaban divididos en amarillos y azules…. La botana del partido la pusieron los jugadores de Oaxaca, que por primera vez en su vida habían jugado en un partido de estrellas y aprovechaban para sentirse jugando en el primer nivel del basquetbol, aunque la diferencia entre ellos y los demás jugadores era abismal en cuanto a técnica y habilidad basquetbolera. Pero la gente celebró todo lo que realizarón (sic), especialmente, al gordito Fernando Leyva”.
No digo que sea pésimo periodista por su horrible redacción o por acentuar realizaron, ni por cambiarle el nombre a Francisco Leyva, sino por su manera de desenfocar la noticia. De los hermanos Angel y Mario le importaba más su estatura, y de pancho que midiera 1.80, pero pesara 120 kilos. Obtuso, no se dio cuenta que lo que él escogió para mofarse, un buen periodista lo hubiera escrito como una hazaña.
Del partido, El “Zurdo” y Mario entraron a jugar en el primer tiempo. Entre tantas estrellas, los oaxaqueños no tenían prioridad y les dieron pocos minutos. Antes del juego, “Beto” le había aconsejado a “Pancho” que jugara para los demás. Y así fue, su oportunidad apareció en el segundo tiempo. Dio una asistencia que terminó en clavada, después otro buen pase. No lo podían sacar tan rápido del encuentro. “Me dediqué a pasarles el balón”, recuerda. Sin embargo, su momento llegó, y una crónica del encuentro lo atestigua:
“En una jugada el balón salió rebotado. El “gordito” Leyva se vio de pronto con un balón y la posibilidad de hacer un tiro de tres puntos, su especialidad. No lo pensó, su abultado abdomen casi no lo dejaba tomar impulso para tirar a la canasta, pero no se rajó y ahí fue el tiro. La gente en la tribuna, antes de que descendiera el balón, ya festejaba el tiro del gordito. La canasta cayó y así el primer oaxaqueño, Francisco Leyva, hizo una anotación en un juego de Estrellas del basquetbol mexicano.”
Por su participación, los jugadores recibieron un uniforme y 250 pesos. Además, de aquel evento quedó una fotografía del equipo de estrellas, en donde aparecen tres oaxaqueños, al lado de personajes como Horacio Llamas, el primer mexicano que llegó a la NBA.
Tiros de tres
Por supuesto, no podía faltar el concurso de tiros de tres. “Beto” les recomendó: “éntrenle porque de aquí a que volvamos a venir…” Así, se inscribieron dos de los tiradores más letales que Oaxaca haya tenido: “El Zurdo” y “Pancho”. Pasada la primera ronda, uno de ellos quedó fuera. El otro obtuvo 21 puntos y pasó a la segunda fase. Pero en esa instancia empató a 17 puntos con César Fierros. Hicieron una más y ahí salió victorioso. Para llegar a la final debía derrotar a Óscar “El Diablo” Castellanos. Al termino del concurso el primer lugar fue para Luis Felipe Rodríguez, de la sub-21; en segundo lugar quedó “El Diablo” Castellanos y el tercero fue para un oaxaqueño, redondo y simpático, para Francisco Leyva, el gran “Pancho”.
Aunque hemos tenido representantes en nacionales, nunca más se ha vuelto a tener un equipo oaxaqueño en ese nivel. La falta de estructura lo hace cada vez más difícil. Los torneos y los mercenarios han perjudicado el desarrollo del deporte. El basquetbol parece estar estancando, hasta que se desarrollen proyectos y se les den seguimiento. Pero eso no parece posible a corto plazo.
Aquel equipo de primera fuerza, si bien no subió al podio a nivel nacional, por lo menos levantó la mano para decir: aquí estamos. Y nadie más lo ha vuelto a hacer. Para que no se olvide, en el equipo tenían a “Beto”, Pablo y Juan en los rebotes; a “Pancho” y “Zurdo” como tiradores; a Mario y Carmona como movedores (y buenos defensores), además de “Manolo” con sus penetraciones. Sin embargo, no consiguieron la madurez como equipo porque les faltó tiempo, entrenamientos. Entonces sí, quién sabe qué habría pasado con aquel equipo.
Por cierto, después del torneo, el equipo regresaba y, en el aeropuerto, “Beto” se percató de los periódicos y le comentó a “Pancho”. “Mira, aquí estás”. Efectivamente, se podía ver en la plana una foto del juego de estrellas, sin embargo en el título se leía: “Leyva, ‘un gordito‘ entre gigantones”. Sobra decir que “Pancho” compró todos los periódicos. Sobra decir que se robó la noche.





































