El trágico incidente ocurrido el miércoles 10 de septiembre de 2025, cuando una pipa de gas explotó en el Puente de la Concordia, ubicado en la calzada Ignacio Zaragoza, en la alcaldía Iztapalapa, pone en evidencia la importancia de estar preparados para afrontar emergencias, especialmente cuando se trata de quemaduras. Esta tragedia, que afectó a varias personas, nos lleva a reflexionar sobre cómo debemos manejar una quemadura de segundo grado, especialmente en niños, que son más vulnerables a este tipo de lesiones.
¿QUÉ ES UNA QUEMADURA DE SEGUNDO GRADO?
Una quemadura de segundo grado afecta tanto la epidermis (la capa externa de la piel) como la dermis (la capa interna de la piel). Este tipo de lesión es particularmente doloroso y puede ocurrir por diversos factores, como:
- Agua muy caliente
- Llamas o contacto con objetos calientes
- Quemaduras de sol
- Sustancias químicas
- Electricidad
Las quemaduras de segundo grado en los niños son muy comunes debido a su curiosidad, y pueden ser el resultado de accidentes domésticos, como un líquido caliente derramado o el contacto con superficies calientes.
SÍNTOMAS DE UNA QUEMADURA DE SEGUNDO GRADO EN NIÑOS
Los síntomas más comunes incluyen:
- Ampollas que se forman en la piel
- Coloración rojo oscuro en la zona afectada
- Inflamación y dolor intenso
- Sensación de piel mojada y brillante
- Coloración blanca o descolorida con un patrón irregular en el área quemada
¿CÓMO TRATAR UNA QUEMADURA DE SEGUNDO GRADO EN UN NIÑO?
Si tu hijo sufre una quemadura de segundo grado, es fundamental actuar de inmediato y seguir estos pasos para aliviar el dolor y prevenir complicaciones:
- Aplica frío inmediatamente: Usa un paño mojado con agua fría (no helada) sobre la zona quemada para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
- Aplica crema antibacteriana: Después de enfriar la quemadura, puedes aplicar una crema antibacteriana para prevenir infecciones. También existen cremas especiales para disminuir el dolor y la inflamación.
- Vendaje no adherente: Coloca un vendaje no adherente sobre la quemadura, que deberás cambiar diariamente para evitar infecciones.
- Medicación para el dolor: Si el niño presenta dolor, puedes administrarle acetaminofén o ibuprofeno siguiendo las indicaciones del médico o las recomendaciones de dosis para su edad.
- Mantén la zona elevada: Para aliviar el dolor y la inflamación, es importante mantener la zona afectada elevada en la medida de lo posible.
- Vacuna antitetánica: Asegúrate de que el niño tenga la vacuna antitetánica al día, ya que las quemaduras pueden aumentar el riesgo de infecciones.
- No rompas las ampollas: Las ampollas que se formen no deben ser rotas, ya que actúan como una barrera natural contra las infecciones. De hacerlo, se corre el riesgo de agravar la herida.
¿CUÁNDO CONSULTAR A UN MÉDICO?
Es esencial acudir a urgencias si la quemadura presenta síntomas graves o si el niño muestra cualquiera de los siguientes signos:
- Fiebre
- Supuración de la zona quemada.
- Aumento de la inflamación o enrojecimiento en la zona afectada.
- Ampollas grandes o quemaduras en áreas delicadas como la cara, las manos o los genitales.
Una consulta médica oportuna es fundamental para evitar complicaciones, como:
- Infección de la herida.
- Sensibilidad excesiva al sol mientras se cura la piel.
- Desigualdad en el tono de la piel, ya que la zona quemada puede quedar más clara u oscura que el resto de la piel.
¿CÓMO PREVENIR QUEMADURAS EN NIÑOS?
Aunque las quemaduras son comunes, hay medidas que pueden prevenirse para evitar que ocurran, tales como:
- Mantener los productos calientes fuera del alcance de los niños.
- Supervisar siempre a los niños cerca de fuentes de calor.
- Enseñar a los niños sobre los peligros del fuego y las superficies calientes.
Las quemaduras de segundo grado son una emergencia médica seria que debe ser tratada con rapidez, especialmente cuando afectan a los niños. Ante una tragedia como la del Puente de la Concordia, es fundamental recordar que debemos estar preparados para reaccionar adecuadamente ante una quemadura. Si bien la prevención es clave, en caso de una emergencia, la atención médica inmediata puede marcar la diferencia en la recuperación del niño. Mantén siempre la calma y sigue las recomendaciones para minimizar las secuelas y evitar complicaciones a largo plazo.











































