El silencio pesó más que nunca en la explanada de la Dirección de la Policía Vial del Estado. La formación fue perfecta, como él siempre lo exigió, pero esta vez faltaba una voz. Frente al féretro cubierto por el respeto y la memoria, se realizó el último pase de lista de quien en vida fue mando, amigo y compañero: el comandante Edgar Omar Juárez López, conocido entre filas como el comandante Morfeo.
La mañana avanzó despacio. Cada nombre pronunciado resonó con firmeza hasta que llegó el suyo. No hubo respuesta. En su lugar, el eco de una trayectoria marcada por la lealtad, el trabajo incansable y el honor institucional. Así, de cuerpo presente, la Policía Vial del Estado despidió a uno de los suyos, quien ingresó a la corporación en marzo de 1995 hasta su muerte fue el delegado de la Policía Vial del estado en la Villa de Zaachila.
Al homenaje acudieron el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Oaxaca, Iván García Álvarez, así como el Comisionado Francisco Santiago García y el director de la Policía Vial Estatal, Toribio López Sánchez. Mandos operativos, funcionariado municipal y estatal, así como compañeras y compañeros de la corporación, se mantuvieron firmes, algunos con la mirada al frente, otros conteniendo las lágrimas.
“Tu paso por esta corporación deja una huella imborrable de lealtad, trabajo, amistad y honor institucional”, se escuchó entre las filas, palabras que resumieron una vida de servicio. El uniforme, que tantas veces portó con orgullo, hoy fue símbolo de despedida.
El adiós no terminó ahí. Más tarde, el cuerpo del comandante Morfeo fue llevado a las instalaciones de la Cruz Roja Mexicana, institución donde también formó parte del grupo de paramédicos y operadores, dejando muestra de su vocación por servir y salvar vidas, aun fuera del asfalto y las patrullas.
Tras una misa de cuerpo presente, familiares, amigos y compañeros acompañaron sus restos hasta el panteón municipal de Santa Cruz Xoxocotlán, donde finalmente fue despedido. Abrazos largos, silencios profundos y miradas perdidas marcaron el cierre de una historia que no se borra con la muerte.
Hoy, la Policía Vial del Estado tiene un compañero que no se olvidara. Que Dios te reciba en su regazo.

Descansa en paz, comandante Morfeo.






































