La noche del martes 03 de febrero, alrededor de las 19:40 horas, la calzada Tecnológico fue escenario de un percance vehicular que pone nuevamente sobre la mesa la urgente necesidad de regular el servicio de mototaxis en la ciudad. El incidente, que involucró a dos unidades de transporte y una camioneta particular, dejó como saldo una mujer embarazada lesionada y un conductor detenido.
EL ORIGEN DEL PERCANCE
De acuerdo con las declaraciones del conductor de la camioneta afectada, el accidente fue el desenlace de una cadena de imprudencias. Un mototaxista, identificado como Álvaro y vecino de la Novena Sección Cheguigo, circulaba a exceso de velocidad intentando huir tras haber colisionado metros atrás con otra unidad de transporte. En su afán de escape, intentó rebasar por el carril derecho, impactando frontalmente contra la camioneta.
IMPRUDENCIA Y ALCOHOL AL VOLANTE

Tras el arribo de la Policía Municipal, se confirmó que Álvaro no sólo conducía de forma errática, sino que se encontraba bajo los efectos del alcohol. El sujeto fue detenido de inmediato. Sin embargo, el análisis del siniestro reveló una problemática mayor: el segundo mototaxi involucrado en el choque inicial era conducido por un menor de edad.
Este hecho subraya la crisis de seguridad vial en el municipio, donde el volante de unidades de transporte público es entregado a personas sin la madurez legal o en estado de ebriedad, poniendo en riesgo constante a la ciudadanía.
ATENCIÓN DE EMERGENCIA Y EXIGENCIA DE JUSTICIA
Paramédicos del Heroico Cuerpo de Bomberos brindaron auxilio en el lugar a una mujer embarazada que viajaba en una de las unidades. Hasta el momento, se espera el reporte médico sobre su estado de salud y el de su bebé.
La sociedad juchiteca exige que las autoridades correspondientes no sólo sancionen el accidente de la noche del martes, sino que investiguen de fondo la operación de estas unidades. Es imperativo que se apliquen castigos severos tanto al conductor ebrio como a los responsables de permitir que un menor de edad opere un vehículo de servicio público, una práctica que parece normalizarse ante la falta de una vigilancia estricta.







































