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Exigen se aclare caso de homicidio en separos de Santa Lucía del Camino, Oaxaca

Imponen prisión preventiva oficiosa por el delito de homicidio calificado a dos elementos de la AEI relacionados con el deceso de un joven que se encontraba tras las rejas en Santa Lucía del Camino


Exigen se aclare caso de homicidio en separos de Santa Lucía del Camino, Oaxaca | El Imparcial de Oaxaca

Luego de la imposición de prisión preventiva oficiosa como medida cautelar por el delito de homicidio calificado en agravio de un interno de los separos de la Policía Municipal de Santa Lucía del Camino, los agentes estatales de investigaciones, Jesús Alberto y Juan Roberto no se inconformaron, pero si manifestaron al juez que comparecieron voluntariamente porque quieren “que esto se aclare”.

Eran seis

La mañana del pasado 6 de agosto, a las 11:45 horas, cinco de seis hombres ingresaron por la fuerza al encierro Acuario de la Policía Vial Municipal de Santa Lucía del Camino para interrogar a un joven que había sido arrestado por escandalizar e ingerir bebidas embriagantes en la vía pública, pero aparentemente se les pasó la mano al golpearlo y éste murió a causa de laceración de órganos internos que provocaron hemorragia interna.

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Un día antes, Zeferino, la víctima, fue reportado a la comandancia de la Policía Municipal porque escandalizaba en un terreno baldío por la colonia Aquiles Serdán.

Dos uniformados a bordo de la motopatrulla 586 que circulaban sobre la carretera federal 190 escucharon el reporte y enfilaron hacia el llamado de auxilio, donde efectivamente se encontraba un joven con un envase de cerveza en la mano.

Una vez que se le hizo saber que en Santa Lucía del Camino escandalizar e ingerir bebidas embriagantes en la vía pública era una falta administrativa, lo llevaron a la comandancia para ser canalizado a una revisión médica antes de ser trasladado a los separos.

Esa noche, a las 22:55 horas, había “casa llena” en los separos de la corporación, ubicados en la parte baja del palacio municipal de Santa Lucía.

Para situaciones como ésta, el ayuntamiento cuenta con otros separos instalados en el encierro vehicular, ubicado en la avenida Del Trabajo, a donde Zeferino fue enviado junto con otros 12 hombres que habían infringido la ley.

De la vigilancia en este corral estaba a cargo un oficial, pero por órdenes superiores ese domingo llegaron a reforzar dos elementos más.

Un oficial se dispuso a desayunar luego de llevar al sanitario a Zeferino, quien se sentía un poco mal, como deshidratado, como si le hiciera falta alguna dosis de droga, por ello lo dejó fuera de la celda en una silla para que reposara.

De pronto, tocaron el acceso principal del encierro, el vigilante acudió a abrir, mientras otro acompañante no le quitaba la mirada a Zeferino y otro estaba en el interior de un vehículo.

El vigilante entreabrió para preguntar quién era, qué se ofrecía, pero un hombre metió el pie y con los brazos empujó la puerta, le siguieron otras cuatro personas. “Queremos ver a un 5-5 (detenido)”, le dijo uno que sabía de claves policiacas.

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Vaya sorpresa que se llevó el oficial en turno, pues entre los que encabezaban la incursión, se encontraba uno de sus compañeros policiacos, pero con goce de franquicia.

Le seguían un hombre con pants, playera azul con insignias de la Policía Federal y una gorra con los mismos distintivos, así como dos personas que dijeron ser elementos de la AEI, posteriormente identificados como Jesús Alberto y Juan Roberto. Afuera se quedó una sexta persona.

Los intrusos se dirigieron a Zeferino, por quien ya habían preguntado en la comandancia, pues tenían que interrogarlo respecto al robo a un domicilio ocurrido días antes.

“Se lo llevaron hacia unos vehículos, donde comenzaron a cuestionarlo por qué había entrado a robar a esa casa, si sabía de quien era esa casa.

“Roberto y Jesús comenzaron a darle de cachetadas, mientras dos civiles identificados posteriormente como hermanos -entre ellos el de la playera con letras de la Policía Federal-, le dieron golpes en el abdomen, en el estómago.

“El que iba vestido con siglas de la Policía Federal sacó una pistola y le apuntó en la cabeza a Zeferino, diciéndole “habla o te lo dejo ir’”. Zeferino sólo repetía, “qué él no había robado”

Otro de los oficiales que resguardaba el encierro intentó intervenir, pero el de la pistola le recomendó, “no te metas, no es tu pedo, el que se meta se lo va a cargar la chingada”.

Para esos momentos, en la comandancia de Santa Lucía se sabía ya de la incursión de un grupo de supuestos policías y por ello se trasladó al encierro un mando, para verificar.

Vía radio se escuchaba que irían refuerzos y por este motivo los hombres decidieron salir al considerar que Zeferino no iba hablar.

Justo en la puerta se encontraron con un comandante de la Municipal, con quienes se identificaron Juan Roberto, Jesús Alberto y los otros dos civiles. El elemento franco no hizo falta que se identificara, todos lo reconocieron por nombre y apodo: El Diablo. De la sexta persona también se tiene nombre y apellidos.

Zeferino quedó lastimado, los oficiales a cargo de la seguridad lo levantaron del piso y con los brazos en los hombros se lo llevaron a la silla nuevamente, mientras se alertaba a personal del servicio médico de la corporación.

Poco después Zeferino pidió ir al baño, quería echarse agua, no aguantaba los dolores.

Uno de los oficiales ingresó al ver que no salía y lo vio agachado, agarrándose fuertemente del inodoro, pero al ayudar a incorporarlo éste se desplomó.

Se pidió que el médico se apresurara a llegar, así también se alertó a paramédicos, quienes finalmente certificaron que Zeferino, oriundo de Sola de Vega, estaba sin signos vitales.

Familiares y amigos han realizado marchas para exigir justicia.

Los datos de prueba

Así como este testimonio, en la carpeta de investigación obran como datos de pruebas al menos otros cinco, todos coinciden en la narración.

El fiscal tiene también la denuncia de la señora madre de Zeferino, quien realizó la penosa identificación del cuerpo.

Existe también, entre otros, oficios con copias certificadas, el certificado de defunción, de la inspección ocular y del levantamiento del cadáver de agentes que realizaron las diligencias, imágenes fotográficas de las personas que estaban en el interior y exterior del encierro, así como de la víctima sin vida, mismas que fueron proyectadas en la sala A de los juzgados de circuito judicial de Valles Centrales.

Prefieren callar

Enterados de la acusación y de los datos de prueba que sustentará el fiscal, Jesús Alberto y Juan Roberto coincidieron en manifestar que no eran sus deseos declarar y solicitaron la ampliación del término constitucional, por lo que se espera que se pongan de acuerdo con sus abogados para preparar su defensa.

El contraataque

Por su parte, los abogados defensores solicitaron al juez que se incorporen a la carpeta de investigación otros datos de prueba que ellos consideran sustentables, para llevar a cabo una buena defensa a favor de sus representados.

Entre otros datos de prueba que la defensa reforzará, está una segunda declaración de un oficial testigo, dos incidentes signados por la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca, el reporte de una llamada anónima realizada al 089, el testimonio de otro elemento policiaco de Santa Lucía del Camino y de otro oficial que realizó la entrega de la escena a personal de la Fiscalía General del Estado.

Solicitó además, la defensa, se cite para un interrogatorio en la próxima audiencia al perito médico legista, al perito en fotografía y a un policía respecto a la inspección ocular que realizó.

Al girarse oficio a estos servidores públicos a través de las instancias correspondientes para su comparecencia, el juez determinó que de no asistir a la cita e incumplir el mandato, serán sancionados con 20 días de salario mínimo vigente en la región.

Prisión preventiva oficiosa

Luego de ser solicitada la prisión preventiva oficiosa por parte el agente del Ministerio Público por ser un delito grave como el homicidio calificado, Jesús Alberto y Juan Roberto quedaron resguardados en los separos de la Fiscalía General del Estado, situado en el complejo de Ciudad Judicial.

Acusan tortura

  • Lo arrestan por escandalizar e ingerir bebidas embriagantes en la vía pública
  • Mostraba signos de deshidratación a la mañana siguiente
  • Recibe visita para interrogatorio de quienes se identifican como policías
  • Al poco rato sufre malestares y desfallece al ir al baño, donde murió.
  • La necrocirugía determina que murió por laceración de órganos internos que provocaron hemorragia interna