En ese entramado de conflictos agrarios que libran decenas de comunidades oaxaqueñas, algunos de los cuales se han traducido en enfrentamientos violentos y cientos de muertes en las últimas décadas, hay uno que llama la atención por su particular crudeza: el que libran las comunidades huaves de Santa María y San Mateo del Mar. Los pobladores de la primera comunidad tienen que llegar o salir de sus hogares para atenderse problemas de salud o simplemente por ir a otra parte, solamente por mar y en lancha. Y es que el trayecto por tierra para la citada comunidad no lo pueden hacer, habida cuenta de que obligadamente tienen que pasar por San Mateo y los vecinos de éste, les tienen bloqueado el camino. Esta situación ha generado ya tragedias dolorosas, como el hundimiento de las lanchas usadas para el traslado, cuando hay mal tiempo y otros casos desafortunados. En las contingencias del año pasado generadas por las lluvias intensas o los sismos de septiembre, llevar ayuda a Santa María del Mar, significó para el gobierno un esfuerzo adicional. Pese a todo, la cerrazón de parte de autoridades y vecinos de San Mateo, se ha mantenido.
Enterado de esta situación penosa y en todo sentido contra derecho, el gobernador, Alejandro Murat estuvo en la zona el viernes 9 de marzo e instaló una comisión de “alto nivel” para atender con prontitud dicho diferendo. “Llevamos más de 8 años con esta situación que es inadmisible, que es penosa; es penoso para Oaxaca y México que exista una cadena que impida el paso entre ambas comunidades”, enfatizó Murat Hinojosa, al tiempo de anunciar que al frente de la Comisión de Negociación estarán por parte del Municipio de Juchitán de Zaragoza, Héctor Sánchez López y por el gobierno del Estado, José Luis Vásquez Jiménez, quien funge como Director de Pesca y Acuacultura. El ejecutivo estatal reconoció la disposición de los habitantes de Santa María del Mar, representados por su agente municipal Matías González Martínez, para resolver esta problemática derivada por la disputa de 2 mil hectáreas de terrenos comunales originada desde el 2009. “Hoy es un día histórico para el Istmo, porque vamos a trabajar para construir la paz en la libertad de nuestros pueblos. Venimos a asegurar que los derechos constitucionales de todos los oaxaqueños de Santa María y San Mateo estén protegidos”, subrayó el gobernador en ese momento.
Prevenir males
Desde el mes de enero, que se perfiló como uno de los fríos y extremosos de los últimos tiempos, pues en zonas como la Mixteca y la Sierra Norte se registraron temperaturas que van más allá de los menos 4 o 5 grados centígrados, la alerta se activó el los Servicios de Salud de Oaxaca (SSO), en particular, por la atención que merecen oaxaqueños que viven en las zonas marginadas, devenidas desde hace mucho, cinturones de miseria y pobreza extrema. Tuvo razón quien dijo que el 2017 fue verdaderamente trágico para los oaxaqueños: sequía, lluvias intensas y sismos. En efecto, sólo faltaban las heladas y las tuvimos. Esos cambios tan radicales en la temperatura, gracias al cambio climático, el arribo de frentes fríos y ondas de calor extremosas, así como las lluvias, mantienen a las autoridades sanitarias muy preocupadas. Las enfermedades respiratorias están a la orden del día y todo aquello que conlleva escenarios dramáticos de epidemias. La semana pasada trascendió que dos menores de edad habían muerto en la zona mazateca, de hepatitis, ante la carencia de vacunas y medicamentos. He ahí el por qué se han lanzado campañas de concientización para tomar precauciones y evitar que los males como el dengue, el chinkunguya y otras enfermedades que vienen con el calor, se traduzcan en pérdida de vidas humanas.
No obstante dichas campañas, la ignorancia y la pobreza, dos elementos que concatenados pueden ser fatales, coadyuvan a que sigan presentándose casos lamentables de muertes por enfermedades respiratorias, gastrointestinales, males endémicos. Lamentablemente el sector salud de Oaxaca sigue estando con graves problemas de abastecimiento de medicamentos y de adeudos que rebasan los cinco mil millones de pesos. El rezago en la adquisición irregular de medicinas ha provocado un duro descalabro al sistema de salud pública. Es más, el cambio reciente en la directiva del sector, vino a develar la infame corrupción que se ha dado en la contratación irregular de más de ocho mil empleados adicionales a los pocos que podrían ser necesarios. La nómina de salud absorbe la mayor parte del presupuesto destinado a la atención de los oaxaqueños que menos tienen. Esas anomalías son las que no dejan en el sector la aplicación correcta, oportuna y eficaz de los recursos destinados a preservar la vida y la salud de los oaxaqueños.



































