Decir que el Congreso estatal, con mayoría abrumadora de diputados del partido Morena, es el peor en la historia de Oaxaca, no es chuscada, es una realidad. A eso se debe que 16 de esos legisladores estén suspendidos hoy de sus derechos partidarios y con la posibilidad de ser “destituidos del cargo en los órganos de representación y dirección de Morena”.
Después de un largo litigio -casi siete meses- entre dos grupos que quieren el control del partido en Oaxaca, la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia del Morena, sentenció contra esos 16 diputados que violan los principios de “no traicionar, no mentir, no robar”.
Mintieron al falsificar firmas y actas para que el senador Salomón Jara impusiera como presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) a la diputada Laura Estrada Mauro.
Traicionaron porque con tales maniobras fraccionaron al grupo parlamentario.
Robaron porque, aunque lo nieguen en las declaraciones durante el proceso, hicieron componendas con las otras fracciones de diputados, para sacar acuerdos. Dicen que no, pero a los políticos hay que creerles, siempre, al revés.
Choque de trenes
Más que una simple disputa por mantener el control de la Jucopo, el dinero, pues; resulta una especie de choque de trenes. El grupo de Ericel Gómez Nucamendi de la mano con el de Othón Cuevas, contra la hegemonía del senador Salomón Jara y su futurismo político. Este resulta el más perjudicado políticamente con la decisión contra sus 16 diputados incondicionales.
Marioneta
Del expediente sobre el juicio conocimos pormenores de las ambiciones y traiciones que planearon los del grupo de Salomón para imponer como presidenta de la Jucopo a Laura Estrada Mauro quien, como he señalado aquí y afirman los mismos diputados, es una auténtica marioneta. Se lee en la carpeta que en las negociaciones con las otras bancadas para integrar la Jucopo, ella solo acató. No lanzó la más leve opinión. Permitió que el PRI se agandallara más comisiones de las que le correspondían.
Todo fue arreglado en una reunión el 12 de noviembre pasado. A invitación del diputado Ericel Gómez Nucamendi, se juntaron 17 diputados para imponer la línea: El senador Salomón “quiere que Laura Estrada sea la presidenta de la Jucopo”. Lo curioso es que después de aquel cónclave y otros acuerdos, no firmó Ericel aunque él fue el convocante.
Se menciona en el expediente que la diputada Delfina Elizabeth Guzmán Díaz, ante algunas expresiones de inconformidad, altanera comentó: “háganle como quieran, desde el día 8 (de noviembre) firmamos el acta”.
En otro salón del mismo hotel, festejaron inmediatamente la imposición, Salomón Jara y sus testaferros Flavio Sosa y Rey Morales.
A partir de ese momento se partió la bancada del Morena. A la línea de Salomón se supeditaron 16 diputados y diez con las otras dos corrientes.
Infame
Divididos llegaron a la sesión cameral donde se formalizó la Jucopo con Laura Estrada a la cabeza. Aunque los disidentes alegaron firmas apócrifas y actas falseadas, el presidente de la mesa directiva del Congreso, Cesar Morales Niño, presto siempre a la infamia, avaló todo y apresuró la sesión.
Un párrafo de las diligencias del proceso descubre lo desaseado de elección en la Jucopo:
“…se desprendió la alteración de documentos, la colusión entre el presidente de la mesa directiva (Cesar Morales diputado del PT) y la secretaria de servicios parlamentarios, lo anterior es así toda vez que la versión estenográfica de la sesión ordinaria de fecha 15 de noviembre y el contenido del acta de dicha sesión, leída el 21 de noviembre difiere notoriamente, siendo grave que en un primer momento, la pretendida acta mediante el cual se nombra como Coordinadora de fracción parlamentaria de Morena a la diputada Laura Estrada Mauro, se indicaba que contaba con la rúbrica del diputado y delegado nacional de Morena en Oaxaca Ericel Gómez Nucamendi, así también es grave que en dicha lectura se desprenda (la hoja) la diferencia de lo que se inserta en la versión estenográfica…”
El choque de trenes se preveía desde la conformación del grupo acusador. Entre estos esta firme la diputada Arcelia López Hernández hermana de Eloy capo mayor del cártel 22. La línea al interior del Morena contra Salomón es muy clara.
Dicen las reglas para los indiciados que “todo lo que digan puede resultar en su contra” Eso puede suceder con los alegatos de los diputados sancionados.
Hacen señalamientos que podrían resultarles contraproducente. Dicen:
No es válido que “nos incluyan en su acusación de violar la fracción b) del artículo 3 del Estatuto de nuestro partido, que establece la negativa de actuar por ambición de dinero o de poder. ¿En qué basan su acusación? ¿En que votamos junto con la mayoría, por una persona distinta a quienes ellos querían? ¿Qué es lo que consideran como prueba de que incurrimos en corrupción? En ningún momento se han recibido recurso económico alguno a contraprestación de un acto que perjudique la representación de morena en el Congreso Local…”.
¿Alguien duda que es el peor congreso?
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