México vive, en la etapa de la cuarta transformación, el cambio de las formas de convivencia entre el sector público y las estructuras denominadas del crimen organizado, mediante un sistema denominado legal y oficialmente de coordinación nacional, como esquema de coexistencia legal que comprende la seguridad pública vinculada a la austeridad república y la campaña anticorrupción en todos los niveles de gobierno.
De esta manera, lo que se ha transformado son las reglas del pacto secreto que se da entre las autoridades encargadas de la seguridad pública en el sistema de coordinación nacional sobre seguridad pública que se concentró en las fuerzas armadas, incluyendo el manejo de los recursos destinados a ello, cambiando la jerarquía de trato; lo que se operaba desde la parte baja del sistema, las policías municipales, ahora se fusiona, mediante la reforma al artículo 21 Constitucional, en los altos mandos de las fuerzas armadas, específicamente en la Secretaría de la Defensa y la Marina.
La seguridad pública es una función del Estado a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios, cuyos fines formales son salvaguardar la vida, los derechos, la integridad y el patrimonio de las personas, así como preservar las libertades, el orden público y la paz social, en el ámbito de las respectivas competencias establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Comprende la prevención, investigación y persecución de los delitos, la reinserción social de las personas sentenciadas, así como la sanción de las infracciones administrativas, en términos de esta Ley.
Austeridad Republicana: Conducta republicana y política de Estado que los entes públicos así como los Poderes Legislativo y Judicial, las empresas productivas del Estado y sus empresas subsidiarias, y los órganos constitucionales autónomos están obligados a acatar de conformidad con su orden jurídico, para combatir la desigualdad social, la corrupción, la avaricia y el despilfarro de los bienes y recursos nacionales, administrando los recursos con eficiencia, eficacia, economía, transparencia y honradez para satisfacer los objetivos a los que están destinados.
La corrupción es el abuso de poder o una posición de confianza para obtener beneficios privados ilícitos, lo que puede incluir actos como soborno, malversación de fondos o enriquecimiento ilícito. Se define como una conducta deshonesta o ilegal que viola los principios de la ética y puede manifestarse tanto en el sector público como en el privado, implicando la desviación de intereses colectivos por un fin personal o para un tercero.
Así se detalla el concepto de cada una de esas actividades, en las leyes, que han sido motivo de la transformación que en la práctica. Esta estrategia de transformar el rubro de la seguridad pública, se inicia con la concentración de las fuerzas de seguridad interior y exterior del Estado Mexicano, en un solo mando, el de las fuerzas armadas y su jefe el presidente o presidenta, mediante una reforma constitucional que superó la voluntad sobre todos los obstáculos legislativos que enfrentó, y finalmente, logró que se concentrara su control en el ejecutivo federal.
Controlado y centralizado el mando de todas las fuerzas del orden, se diseñó la táctica de la relación con las organizaciones del crimen organizado, mediante la política de abrazos y no balazos del presidente López Obrador, que le permitió hacer ostensible y casi transparente, lo que antes era oculto, las reglas del juego que le permitieron poner en libertad al famoso “Chapito” y el saludo con la madre de Guzmán Loera, entre los eventos que conocemos, bajo el supuesto de que les recomendara que se portaran bien.
Luego implementó el plan de austeridad republicana con la crítica a los funcionarios que ganaban más que el presidente y el dispendio de recursos unida a la campaña contra la corrupción a la que combatía de palabra, pero toleraba y encubría con el manto del poder, favoreciendo el negocio turbio en favor de sus familiares y de otros servidores públicos como el tema del huachicol, la barredora y dispendio.
Otros como lo ocurrido con el aeropuerto de Texcoco y el que reparó conocido como AIFA, unido al deterioro del sistema de salud que prometió superaría al de Dinamarca.
La austeridad republicana lo que propició es la devaluación de sistema de procuración y administración de justicia, la corrupción que alcanzó a altos mandos de la Secretaría de Marina y la muerte inexplicable de algunos de los involucrados; los viajes del senador Noroña, de los hijos del expresidente López Obrador, del Diputado Monreal, del Secretario de Educación, la riqueza de Adán Augusto, entre otros que seguramente se darán a conocer, a pesar de la defensa obligada que hace la presidenta, por sostener la cuarta transformación sustentada en la praxis de lo contrario, la inseguridad, el dispendio y abuso de los recursos públicos y todo ello encubriendo una corrupción agravada.
Esos son los valores democráticos de una cuarta transformación que se cubre con formal de la seguridad pública para provocar la inseguridad de la población, como sucede en Michoacán, Zacatecas, Guanajuato, Veracruz, Sinaloa y que, en menor grado, ha infectado a Oaxaca; la austeridad en derroche y abusos de los recursos y poder para enriquecerse y la anticorrupción para tutelar la impunidad, la suma de estos tres elementos de transformación. Todo hoy con balazos, en guerra, como lo hizo el exPresidente Calderón.


































