Catalogado como área natural protegida, el Parque Nacional Benito Juárez incluye partes de San Felipe del Agua, Donají, San Luis Beltrán y San Andrés Huayapam, donde existen 39 especies de reptiles, 18 de anfibios, ocho de peces y 67 de mamíferos. La biodiversidad de esta zona aporta servicios ambientales que propician la purificación del aire, la regulación hidrológica y climática, la amortiguación de los eventos extremos.
Con sus arroyos y manantiales favorece la disponibilidad de agua para surtir a una gran parte de la ciudad de Oaxaca y sus municipios conurbados, de ahí la importancia de este parque radica en resguardar una amplia biodiversidad, la cual es absolutamente indispensable para el desarrollo y bienestar de la sociedad que habita la ciudad de Oaxaca, pues es la base de las funciones vitales que permiten la existencia de vida.
Además de garantizar la preservación de la flora y la fauna, contribuye a la cosecha de agua, la regulación climática y la recreación, y sus 2 mil 591 hectáreas que resguardan ecosistemas de bosque tropical caducifolio, encino y pino, hábitat de una amplia variedad de especies silvestres y permite a Oaxaca ocupar el primer lugar nacional en diversidad de aves: 230 especies de aves residentes y migratorias que anidan, se alimentan o descansan en esa área.
Si bien Oaxaca es el estado del país con la mayor diversidad biológica, su biodiversidad está en riesgo de la misma forma que en el resto del país y el mundo, como señalan estudios.
Está amenazada por los incendios forestales, cacería furtiva, plagas forestales, la creciente expansión de la frontera urbana y el libre acceso para actividades recreativas. Es indudable que la principal amenaza para los ecosistemas naturales, incluyendo a los bosques, es la actividad humana y en especial, el cambio de uso de suelo. Cuando modificamos un suelo cubierto de vegetación natural a otro con fines de aprovechamiento humano, hay un detrimento de la cobertura natural.
Por la democracia
Hoy se celebra el Día Internacional de la Democracia, con la convicción de continuar alentando y promoviendo la democratización, el desarrollo y el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Esta fecha proporciona una oportunidad de examinar el estado mundial de la democracia, cuya consolidación sólo se logra a través de la participación de la comunidad internacional, los órganos nacionales de gobierno, la sociedad civil y los individuos.
La democracia es un valor universal cuya base es la voluntad de los pueblos, libremente expresada para determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, con participación plena en todos los aspectos de su vida. Igualmente, proporciona el medio natural para la protección y la realización efectiva de los derechos humanos.
Aunado a ello se encuentra el enlace entre la democracia y los derechos humanos, en el artículo 21, fracción tercera, de la Declaración Universal de Derechos Humanos, donde se establece: La voluntad de la población debe constituir la base de la autoridad de gobierno; ello se expresará en elecciones periódicas y genuinas que serán mediante sufragio universal e igual y se celebrarán por voto secreto o por procedimientos de votación libres equivalentes.
El ejercicio de la democracia es el que mejor refleja los hábitos y costumbres cívicos de una sociedad, en la actualidad, esta práctica reclama la procuración de una experiencia política en la que la ciudadanía ejerza su derecho y tenga los conocimientos para tomar mejores decisiones. La democracia es considerada como una forma de gobierno justa y conveniente para vivir en armonía.
En una democracia ideal la participación de la ciudadanía es el factor que materializa los cambios, por lo que es necesario que entre gobernantes y ciudadanos establezcan un diálogo para alcanzar objetivos comunes.
En ese sentido, solamente con la participación efectiva, la voluntad, así como con la sinergia entre los tres órdenes de gobierno y la sociedad, la democracia se puede tornar en una realidad ideal.


































