El próximo 20 de agosto inicia el ciclo escolar 2018-2019 pero desde ahora los padres y madres de familia se preparan para surtir una lista de útiles escolares compuesta de 17 artículos que en promedio va de los 249.69 pesos, para el caso de los productos de menor precio, y puede superar los 622.45 pesos si se seleccionan artículos de mayor calidad. Para los alumnos significa un nuevo año escolar lleno de nuevas experiencias, pero para los padres representa un nuevo gasto, que de no ser previsto adecuadamente podría alterar las finanzas domésticas, pues los gastos que representan mochilas, loncheras, libros y uniformes, no se contabilizan por lo que estas cifras podrían aumentar hasta en un 300 por ciento.
En momentos en que el gasolinazo y el aumento del gas LP provocaron que el precio de varios productos subiera en mayor medida que el salario, lo que derivó en que el poder adquisitivo de las familias disminuyera, deberán hacer frente a un gasto importante que va a mermar sus ingresos.
De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) solamente en educación, las familias mexicanas destinan cerca del 13 por ciento del presupuesto trimestral, cifra que aumenta considerablemente durante el regreso a clases. No importa si es a una escuela pública o privada, una lista de útiles escolares completa está compuesta básicamente de: libros escolares, cuadernos, plumas, colores, sacapuntas, borradores, por mencionar algunos.
El regreso a clases es uno de los momentos de mayor impacto económico en el año para las familias mexicanas, ya que es cuando deben realizar las compras de artículos escolares. Además de los útiles escolares, también hay que adquirir uniformes, zapatos y tenis, cuotas escolares, transporte, colegiaturas (en el caso de escuela privada), así como gastos en salud (certificados médicos, entre otros), son los rubros que deben cubrir los padres.
Ante el gasto que representa, los padres y madres de familia deben elaborar un presupuesto que ayude a aminorar el impacto, ayude a planear la compra, no generar gastos que excedan el ingreso familiar. Es una temporada en la que se recurre a préstamos familiares, al empeño de alhajas, doblar turnos en el trabajo de ambos padres de familia, aceptar la ayuda económica por parte de abuelos y tíos, ahorro obligado, son variables constantes para completar este golpe a la economía en los hogares al iniciar cada ciclo escolar.
Agobia la inseguridad
Las tres conductas delictivas o antisociales de mayor frecuencia que la población de 18 años y más ha escuchado o ha visto en los alrededores de su vivienda en los últimos tres meses fueron el consumo de alcohol en las calles, robos o asaltos y vandalismo. Las de menor frecuencia fueron, venta o consumo de drogas, bandas violentas o pandillerismo y disparos frecuentes con armas.
Por temor a sufrir algún delito, modificó sus hábitos respecto a llevar cosas de valor como joyas, dinero o tarjetas de crédito, así como sus hábitos respecto a permitir que salgan de su vivienda sus hijos menores. Cambió rutinas de caminar por los alrededores de su vivienda después de las ocho de la noche y las rutinas relativas a visitar parientes o amigos.
La sensación de inseguridad por temor al delito y las expectativas que tiene la población respecto a la seguridad pública se generan por diversos elementos, como la atestiguación de conductas delictivas y antisociales que ocurren en el entorno de la población. Así mismo, el temor al delito puede hacer cambiar las rutinas o hábitos de la población, así como la percepción que se tiene sobre el desempeño de la policía.
Sin duda la inseguridad en nuestro país continúa recrudeciéndose a diario pese a las maniobras emprendidas por los tres niveles de gobierno, ya que en los últimos años se ha posicionado como la principal preocupación ciudadana, tal como demuestran distintas encuestas, que la ubican en el tope de las inquietudes nacionales al superar problemas como el desempleo, la corrupción o la inflación.
El problema social de la inseguridad ciudadana se ve reflejada por varios factores, primero la familia, muchos hogares disfuncionales con padres ausentes, es el reflejo de que el niño o adolescente tome su propia vida uniéndose a personas de mal vivir, el ausentismo de estos padres hacen que estas personas busquen el camino malo como son las drogas, las malas juntas y la delincuencia.
Así como el entorno social, la escuela y a falta de oportunidades que no se les dan a estas personas, es por eso que se sienten seres sin futuro, sin proyectos y crean en su personalidad antisocial que conlleva a cometer crímenes. Por eso, el próximo gobierno federal ha planteado que la mejor manera de enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia, la más humana de todas las formas de enfrentar ese flagelo, es combatir la pobreza.

































