Ya no es novedad que todos los lunes –y de ahí para adelante- como si fuera tradición, la ciudad capital es escenario de protestas, bloqueos y demás. Grupos y organizaciones al parecer planean el fin de semana cómo echarle a perder a los ciudadanos su primer día de labores, pues cuando los que protestan toman la Ciudad Administrativa o Judicial, o alguna oficina de gobierno, para salvar a los empleados del secuestro, las autoridades les otorgan el día libre. Ello representa graves pérdidas para el gobierno estatal y, obviamente, para el erario público. Como lo publicamos el martes pasado en la portada de EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, según datos de la Secretaría General de Gobierno, de enero a la fecha se han registrado más de 2 mil 800 movilizaciones, al menos la cuarta parte de ellas se han traducido en bloqueos carreteros. Esta semana simplemente, empezando por las presiones y amenazas del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), que iniciaron su chantaje desde el lunes y concluyeron el miércoles, hasta la reaparición de esa caterva de corruptos y vividores enquistados en la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI), la entidad ha sido presa de la protesta.
El gobierno de Alejandro Murat ha estado, desde el inicio, a merced de la presión de maestros, grupos y organizaciones sociales. No se ha instrumentado una política para acabar o al menos acotar este tipo de acciones parasitarias, habida cuenta de que hay un amplio directorio de organizaciones, de las cuales, miles de sus militantes viven del chantaje no del trabajo que realizan. Es decir, la movilización, como lo ha demostrado el magisterio afiliado al Cártel 22, es el gran negocio. He ahí el porqué todo mundo viene a pedir recursos y sólo alargar la mano. Existe pues una complicidad recíproca entre quién da y quién recibe. Como ya ha devenido un gran negocio, difícilmente los que perviven del mismo lo soltarán así como así. Es evidente que no. Defenderán su modus vivendi como gato boca arriba. Lo vimos el martes pasado, cuando la COCEI, que durante más de cuarenta años ha vivido de explotar la llamada lucha social, cerró la carretera 190, entre Juchitán y Tehuantepec y tomó oficinas pública en la cabecera municipal para presionar a la Secretaría General de Gobierno y obtener canonjías y prebendas fuera de la ley y de norma.
Cártel 22: Vulnera derecho a la educación
El pasado lunes, Yair Santiago Cheng, representante del sector ciudad del Cártel 22 lanzó una convocatoria para que sus seguidores le acompañaran a tomar la Escuela Primera Federal “Basilio Rojas”, en protesta porque el director de dicha institución no es gente de ellos, sino que fue designado directamente por el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO). Desde la semana anterior, maestros de la misma se rebelaron en contra del directivo, obedeciendo, obviamente, las consignas de sus dirigentes a los cuales nada les embona, como se dice vulgarmente. La escuela se mantuvo tomada no obstante las protestas de la Sociedad de Padres de Familia, cuyos miembros llevaron notario público, para dar fe de que la actitud del representante del Cártel y sus seguidores, trastocaba el derecho a la educación. Lo que más ha sorprendido es que los padres no se hayan organizado para expulsar a quienes mantuvieron tomado el edificio, con el consecuente daño al proceso educativo de sus hijos (as). Por el contrario, el IEEPO cedió a las presiones y removió al director.
El magisterio disidente ha materialmente enloquecido. Uno de los factores es que en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), hay pleno convencimiento de que el gobierno de la “Cuarta Transformación”, no es el que ellos esperaban ni, mucho menos, que el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, les entregue a la educación que imparte el Estado como si fuera un cheque en blanco. Sus acciones rayan en el absurdo. Hay que recordar que el domingo 7 de octubre, durante el Foro Nacional sobre Educación que se celebró en Acapulco, Guerrero, maestros radicales de la CETEG lo reventaron. Más aún, con las declaraciones de AMLO hechas en torno al manejo de la nómina educativa por parte de la Federación, de plano hizo que la CNTE y sus adláteres, el Cártel 22 y la CETEG entre otras, se dieran de topes contra la pared. Su sueño es manejar la nómina y los recursos para hacer de la educación un instrumento de adoctrinamiento y sedición. Las reacciones ya las estamos viendo. Abierta provocación para el gobierno estatal, para mañana asumirse víctimas perpetuas. Del fracaso de su aventura a favor de López Obrador, ahora quieren cobrar la factura a la ciudadanía y, sobre todo a los niños (as), vulnerando el derecho a la educación, con actitudes ruines como tomar un edificio escolar para expulsar a un directivo que no es de su corral.


































