Está por demás insistir en que no obstante los buenos y sanos propósitos del gobernador Alejandro Murat para promover las inversiones y el empleo, dirigentes de grupos y organizaciones sociales, cebadas ya en el chantaje y la presión, piensan lo contrario: son capaces de haber abortar cualquier inversión, si los empresarios o inversionistas no pactan con ellos y llegan a arreglos económicos. Es triste la realidad que vive por ejemplo el Istmo de Tehuantepec, en donde la ciudadanía sobrevive en medio de bloqueos carreteros y presiones de estos hampones.
Desde los años setenta, una organización, la Coalición Obrero Campesino Estudiantil del Istmo (COCEI), dio al traste con muchos grandes proyectos. Inició con invasiones de tierra y la apropiación ilícita, con la anuencia o complicidad de los gobiernos priistas. Empresas que en su momento fueron un orgullo para la región simplemente fracasaron y cerraron, como es el caso de la planta Arrocera que funcionaba en Juchitán, en donde años después había de cerrar operaciones la embotelladora de conocida empresa de refrescos. Hoy en día, en menos de 24 horas es pueden presentar entre cuatro y diez bloqueos carreteros o cierre de cruceros.
Y es que no hay leyes o normas que al menos acoten o limiten esta burda manera de llamar la atención del gobierno. Todo, absolutamente todo, incluso hasta cuestiones particulares, como es el despido de un trabajador de tal o cual empresa, es motivo para afectar a miles de automovilistas o transportistas. Un tramo carretero que está permanentemente bloqueado es el de Boca del Monte, en la Carretera Transístmica. Es territorio de la llamada Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI), franquicia de Carlos Beas Torres, un conocido falso redentor social que se ha dedicado a lo largo de los últimos veinte años, a torpedear y obstaculizar cualesquier proyecto de inversión en el Istmo o el Bajo Mixe.
Manejando un doble discurso, igual que otros demagogos de su calaña, sorprenden al gobierno estatal que, a la menor provocación, les monta una mesa de diálogo. La forma tan pueril en la que se observa desde el gobierno la actividad de estos sujetos sin escrúpulos, ha propiciado de que cualquiera haya visto como una veta de oro crear organizaciones, presionar al gobierno, aprovechar su excesiva tolerancia y obtener dinero del erario público, tomando como bandera a los pobres o campesinos sin tierra, entre otros.
Reforma Educativa atorada
¿A qué exactamente le está apostando la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y su brazo ejecutor, el llamado Cártel 22, al estar desde hace tres semanas impidiendo y obstaculizado la discusión de la iniciativa para la desaparición de la Reforma Educativa “espuria” y la aprobación de la nueva? Entre los legisladores federales, que han llegado al convencimiento de que no corre prisa, en tanto se siga aplicando la reforma aprobada por el gobierno de Enrique Peña Nieto, la discusión podría aplazarse hasta el mes de mayo, pues tal como se ven las cosas, la CNTE/S-22, sigue empecinada en torpedear el trabajo legislativo.
Para diputados (as) del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) y de otras fuerzas representadas en la Junta de Coordinación Política (JUCOPO), ningún sindicato tiene por qué exigir o regentear plazas como pretende la disidencia, un tema del que hay claridad en el pueblo mexicano. Por otra parte, ni la CNTE representa a todo el magisterio del país, mucho menos la Sección 22. Es, a pesar de sus 81 mil miembros, una minoría de mentores.
Los mexicanos –de los oaxaqueños no decimos nada pues hemos padecido este cáncer social desde hace 39 años- existe un pleno convencimiento de la cerrazón de los maestros y sus dirigentes. No es pues la educación lo que les preocupa, sino servirse de la abrogación de la vieja Reforma Educativa y meter cuñas en la nueva, en la que quieren -¿o sueñan?- seguir fungiendo como jueces y partes. Esto es, seguir lucrando con las plazas y extrapolando una responsabilidad que no les compete. El Congreso de la Unión y el ejecutivo federal han actuado con demasiada indulgencia con este segmento radical y demagogo.
Ya es vox populi que lo único que les interesa a los maestros de Oaxaca y a sus dirigentes es mantener su nicho de privilegios y que nada los toque. Retornar a la herencia de plazas y a la venta de las mismas, en donde sindicato y patrón sean a la vez uno y el mismo. Mucho hemos insistido en ello, advirtiendo de los peligros que se habrá de volcar sobre la educación que imparte el Estado, de ceder a las pretensiones de dicho gremio.
El acuerdo que parece haberse generalizado es que no debe haber complicidades ni componendas en todo lo que sea la educación de millones de niños y jóvenes mexicanos. Hacer lo contrario es poner en riesgo el futuro del país.





























