Lo que siempre se temía se cumplió: hay instituciones médicas que ya no se dan abasto con la atención a pacientes Covid-19. Desde jueves de la semana pasada, personal del Hospital Regional de Alta Especialidad de Oaxaca (HRAEO), que fue el primero en recibir pacientes infectados de coronavirus, informaron a la ciudadanía que su capacidad de atención estaba rebasada, es decir, que ya no había espacios para atender a más pacientes, algunos ya intubados y graves. De inmediato, el gobernador Alejandro Murat dispuso que el Hospital Civil “Aurelio Valdivieso” que, desde hace algunas semanas fue ubicado para seguir atendiendo a los pacientes de siempre, los mismos que provienen de lejanas comunidades del interior del estado para recibir atención, fuera ubicado asimismo en la plataforma de atención a enfermos de Covid-19. La fase crítica de la enfermedad no ha llegado, según los especialistas de la Secretaría de Salud, por lo que, de no tomarse las medidas pertinentes de cuidado y prevención, la saturación de hospitales será inevitable.
No estamos errados pues al reconocer que una vuelta a la “nueva normalidad”, como se le ha llamado, no es tarea fácil. El ayuntamiento de la capital oaxaqueña, luego del acuerdo de Cabildo la semana pasada, acordó que las medidas de prevención y restricción aprobadas por el Cabildo de Oaxaca de Juárez continuarán vigentes hasta el 30 de mayo próximo. Una vez cumplido ese plazo, el Cabildo tomará en consideración los datos estadísticos sobre el comportamiento de la pandemia en el municipio y decretará las acciones que sean necesarias para continuar salvaguardando la salud y la vida de la población.
Y nos les hace falta razón en el gobierno de la capital. Al 13 de mayo de 2020, Oaxaca de Juárez, luego de tomar el acuerdo citado, había acumulado 46 casos confirmados de la enfermedad y 12 casos activos, 8 muertes, así como 3 nuevos contagios en 24 horas, cifras que demuestran el incremento gradual de casos y que refuerzan la hipótesis de que el municipio alcanzará el nivel más alto de contagios entre la primera y segunda semana de junio. Por lo anterior, el Gobierno Municipal subrayó que volver a las actividades no esenciales en el municipio de Oaxaca de Juárez, en el corto plazo, sería exponer a la muerte a la población. Insistimos: ni el país ni el estado están aún en condiciones de abrir los espacios que han estado cerrados y animar la movilidad, lo cual puede convertirse en el corto plazo, en una trampa letal.
Medios en la mira
Desde hace dieciocho meses que inició el llamado gobierno de la Cuarta Transformación hasta estos días, los medios de comunicación y los periodistas críticos han estado en la mira no sólo del primer mandatario del país, sino de sus seguidores y sicarios mediáticos ex officio. Las descalificaciones y diatribas hacia los medios impresos y electrónicos de la capital de la República son constantes. Los contenidos, las notas informativas y los reportajes son a menudo objeto de comentarios dolosos. Tal parece que nos encontramos ante un nuevo modelo de censura, pues ante cualquier nota crítica, de inmediato se lanzan como jauría los boots y trolls que, según los directivos de las redes sociales, son proclives o manejados desde el mismo gobierno de la 4T. Las que antes fueron las “benditas”, ahora son “las malditas” redes sociales, aunque, todo el mundo lo sabe, los nombres que se escudan en el anonimato, cumplen fielmente su tarea en contra de la libertad de expresión.
La semana pasada, el periódico Reforma subió un video, tal como lo comentamos en nuestra portada, en el cual hace un calendario de las declaraciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, desde que la pandemia de Covid-17 asomaba en el país. Fue motivo de preocupación ciudadana la forma tan superficial con la que abordaba en sus entrevistas mañaneras el mal, en tanto éste crecía en contagios y muertes. Se trató de una información precisa y puntual, pues nadie ignora cómo se tomaron los efectos de la pandemia, incluso acusando a los regímenes neoliberales de provocarla. El resultado fue preocupante: según lo difundió el citado diario capitalino, un sujeto, presunto integrante del Cártel de Sinaloa, lanzó amenaza de hacer explotar un objeto en las instalaciones, como respuesta a los “ataques y burla” al presidente, contenidas supuestamente en el video de referencia.
Insistimos, pese a estar el país en emergencia; con un nivel ascendente de contagios y muertes por el nuevo coronavirus, las descalificaciones y amenazas oficiales no cesan. Estamos, como nunca, ante un panorama de acotamiento a la libertad de prensa y opinión. El gobierno de la 4T se está perfilando como el nuevo Torquemada, situación que ha provocado despidos y echar a la gente a la calle, como es el caso de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano (Notimex), dirigida por una periodista, Sanjuana Martínez, que ha resultado peor que cualquier censor oficial.


































