De una cosa sí podemos estar ciertos: al gobierno de Alejandro Murat le importa poco que las actividades de su gestión al frente de la administración estatal se difundan o no. Nada de la poca obra que se lleva a cabo, el limitado avance en la reconstrucción de las áreas afectadas por los sismos del año pasado o lo poco que se ha logrado en estos dos años de gestión, se difunde. En el área gubernamental respectiva no sólo se ha tratado con desprecio y soslayo a los medios locales, sino que se ha hecho creer a la estructura gubernamental que la difusión en medios nacionales es exitosa, cuando todo mundo observa que los cuestionamientos están a la orden del día. Se pondera, sí, pero lo negativo. La comunicación pues es deficiente justamente por la cerrazón que existe entre quienes están al frente, que flaco favor le han hecho al ejecutivo con posturas arrogantes y torpes. Sin embargo, aquí ocurre lo que dice aquel dicho vulgar del perro de las dos tortas: “ni come ni deja comer”. Cuando los secretarios o funcionarios del gabinete legal o ampliado quieren dar a conocer los avances que ha tenido en el área de su responsabilidad, vienen las llamadas de atención.
El pernicioso centralismo ha dado al traste con la gestión de un joven ejecutivo que ha mostrado que sí quiere hacer bien las cosas. Pero lo poco que hace jamás se da a conocer. Es evidente la falta de relación con los medios de comunicación locales; con los que forman opinión y hacer labor periodística diaria. Se ha caído en un burdo faccionalismo que en lugar de destacar lo bueno del régimen lo ha desacreditado. El mejor ejemplo de ello son las famosas campañas. ¿Cómo es posible que pese a que se dieron ya algunas muertes por dengue hemorrágico, no se haya alertado a la población a través de campañas por los medios de comunicación? ¿Cómo se explica la invitación de la Coordinación Estatal de Protección Civil de Oaxaca (CEPCO), para participar en el mega-simulacro, el pasado miércoles 19 de septiembre, solamente difundiendo su importancia en las redes sociales y sin mayor penetración que la que se le dio en las mismas? ¿Alguien conoce los avances reales de la reconstrucción de las zonas afectadas por los sismos de 2017 o el balance en el uso de los recursos del Fondo Nacional para Desastres Naturales (FONDEN) o de los préstamos que solicitó el ejecutivo? Y ahí vamos, dando tumbos.
Atención sanitaria sin dilación
No compartimos los cuestionamientos severos que se han hecho sobre el titular de la Secretaría de Salud en la entidad, Donato Casas Escamilla, habida cuenta de que la atención institucional en el ámbito de la salud es algo más que la responsabilidad de una sola persona. El brote de dengue que ya cobró tres vidas en una agencia municipal de Santiago Yaveo y los que se están dando en otras comunidades, no es un evento fortuito: cada año se presentan muchos casos como éstos, pues como dijimos hace apenas un par de días, no existe interés para difundir y publicitar una campaña de prevención, que coadyuve a evitar la propagación del mal. Es ya sabido que la labor de prevenir es mucho más económica que curar, más aún con los problemas que sigue teniendo el sector salud, en torno a la dotación de medicamentos y materiales sanitarios. Es evidente que a la fecha no se ha dado el tratamiento adecuado al tema de los vectores ni a la propagación de los males de esta temporada. Siempre habrá argumentos para escurrirle al bulto. En años anteriores eran común los recorridos de las brigadas sanitarias con vehículos avituallados con equipo para dispersar insecticidas y abatir a los moscos transmisores del dengue, chinkungunya, zika y paludismo.
Incluso en la ciudad y colonias populares la fumigación se hacía, así fuera para acabar con una parte de la plaga de moscos. Estamos ya a cinco meses de que inició la temporada de lluvias y dichas acciones oficiales brillan por su ausencia. Es obvio pues que haya muchos casos de dengue y dengue hemorrágico, sobre todo éste que se convierte en causa de muerte cuando no es tratado de manera oportuna. La SSO ha tenido infinidad de problemas. Sólo hay que recordar que en menos de dos años de la actual administración lleva cuatro titulares, lo que en sí refleja la inestabilidad de la dependencia. A ello hay que agregar los adeudos del pasado y las irregularidades, como es el pago a miles de trabajadores fuera de estructura, que implica una sangría millonaria cada mes. Sin embargo, ello no debe ser motivo de desatención para la población que está urgiendo medidas urgentes en materia de salud. Nada, absolutamente nada justifica que por circunstancias diversas como las que hemos citado, se abandone la responsabilidad fundamental de la SSO: proteger y salvaguardar la salud y la vida de los oaxaqueños. Esto es lo que los funcionarios no deben perder de vista.

































