Hace poco más de dos semanas, un grupo numeroso de supuestos desplazados del Frente Popular “14 de junio”, aquellas familias que salieron luego del incendio de sus viviendas cuando vecinos de la agencia Vicente Guerrero, “expulsaron” a los leales a Francisco Martínez Sánchez, conocido como “Pancho Mugre”, hace algunos meses se retiraron del zócalo de la capital. Al ubicarse éste como uno de los más buscados, al igual que su hijo, Francisco Javier Martínez Rodríguez, ocuparon dicho espacio como medida de presión para que el gobierno de Alejandro Murat, atendiera con prontitud la problemática. Ahí vivieron, cocinaron, durmieron, etc., en improvisadas casas de lámina o de campaña. Las lluvias hicieron estragos en dichas familias. No obstante lo anterior, la Secretaría General de Gobierno, a través del diálogo logró que los presuntos desplazados desalojaran en zócalo de la capital, ante el inminente arribo de miles de visitantes del país o el extranjero que llegarán con las vacaciones decembrinas. Sin embargo, otro grupo, éste minoritario pero beligerante, denominado Unión de Artesanos y Comerciantes Oaxaqueños en Lucha (UACOL), que dirige el ex presidiario Adán Mejía, se volvió a posesionar del corazón de nuestra capital: el zócalo.
Desde luego que no se trata de un hecho fortuito. Este sujeto se posesionó de nuestros espacios públicos durante cerca de un año en que estuvieron en un plantón fantasma maestros de la Sección 22 del SNTE y sus sicarios de las escuelas normales. Ahí formó su organización. Llenó de comerciantes la vía pública y de distribuidores de mercancía pirata, protegido por los dirigentes del Cártel-22. Éstos tenían ahí puestos de mercancías y otros intereses, que eran protegidos a su vez por Mejía. La cuestión cambió cuando el citado sujeto fue descubierto durante una de las manifestaciones magisteriales, destruyendo las cámaras de seguridad del C-4 de la Secretaría de Seguridad Pública, por lo que fue detenido e ingresado en el penal de Santa María Ixcotel. Fueron numerosas las manifestaciones para exigir su libertad, argumentando de manera burda que se trataba de un preso político, cuando a juicio de la sociedad civil era un delincuente del orden común. En su liberación no hubo claridad. Empero, ahí está de nueva cuenta desafiando al gobierno estatal y poniendo en entredicho el Estado de Derecho, cuando se sabe que cuenta con libertad condicional.
La Patrona de Oaxaca
Hoy se celebra en la capital oaxaqueña la tercera festividad religiosa de gran importancia. El 18 de diciembre es el día dedicado a la Virgen de la Soledad, la Patrona de los oaxaqueños. Dice una de las publicaciones que se han elaborado al respecto: “Considerada durante la época colonial una de las fiestas religiosas más importantes durante dicho periodo, el culto a la Virgen de la Soledad, adquirió características propias, de tal manera que hasta el vestuario se conformó con elementos locales, que permiten identificar las regiones a donde se ha extendido el culto de la Patrona de los oaxaqueños. El fervor del pueblo oaxaqueño se desbordaba en respeto durante la Cuaresma y en dolor el Viernes Santo, para transformarse en alegría durante la fiesta decembrina. Bastante disminuida, pero no por ello superada, esta festividad, es la fiesta de los oaxaqueños por excelencia”. En efecto, es para quienes habitamos la capital, una fiesta de regocijo, de alegría, de música y danza. Antiguamente a partir de la seis de la tarde se iniciaba el convite, recorriendo los barrios de la Ciudad donde visitarán a los padrinos quienes ofrecían alimentos y bebidas a los participantes, regresando al templo entre la una o dos de la madrugada.
Según la agencia “Quadratín”, la historia de la aparición de la Virgen de la Soledad se remonta al 18 de diciembre de 1620, cuando “un arriero procedente de Veracruz que viajaba con rumbo a Guatemala, notó al llegar a Oaxaca, que en su recua había una mula más. Al pasar por la Ermita de San Sebastián, el animal cayó al suelo vencido por la carga que llevaba. El arriero intentó levantarla en varias ocasiones, pero no pudo y avisó a las autoridades para evitar un castigo. Cuando se retiró la carga, la mula se levantó y murió al momento. Entonces, la carga fue revisada y encontraron la imagen de la Virgen, acompañada de un Cristo y un letrero que decía: “La Virgen al pie de la Cruz”.
Ante la aparición, el obispo Bartolomé Bohórquez ordenó que en el lugar se construyera un santuario en honor de la divinidad. En esos años de la Colonia, llegaron los primeros con fe y esperanza para curar sus males y aflicciones, y así, con el paso de los años, surgió el culto por la Virgen de la Soledad, la Patrona de los oaxaqueños”. Desde esa fecha y con espacios temporales de muchos años, se inició la edificación de la que hoy se llama Basílica Menor de Nuestra Señora de La Soledad, sitio de reunión del pueblo católico oaxaqueño.

































