Con una verdadera infamia ha sido calificada la amenaza de la dupla CNTE/Cártel 22, esgrimida la semana pasada, en la que luego de su paro loco de 72 horas afirman que van por el paro indefinido. Los dirigentes tienen perfectamente clara la película: no habrá ni debe haber acuerdos fuera de las disposiciones constitucionales en torno a la Reforma Educativa, a los cuales también deben ajustarse el ejecutivo estatal y demás funcionarios. Esto es: no hay argumento válido, más que fuera de la norma, para poder otorgarle a dicho gremio, espacios de mando en la estructura oficial, la misma que tuvieron bajo control durante 23 años, es decir, desde aquel lamentable acuerdo –que no decreto- del 28 de octubre de 1992. Es evidente que cualquier tipo de acción que la dupla citada emprenda en contra de los educandos, debe ser sancionada, habida cuenta de que ya no es libre expresión sino una soterrada obstinación en hacer su capricho. Insistimos: el gobernador Alejandro Murat no debe hacer ninguna concesión o cumplir caprichos que más tarde que temprano se conviertan en un dolor de cabeza para su gobierno y en un revés para la educación que imparte el Estado.
Desde hace tiempo hemos insistido en que la llamada lucha del Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación en Oaxaca (MDTEO) está haciendo agua. Sus dirigentes han sido rebasados. Lo que ahí prevalece es la demagogia y el radicalismo del Frente Popular Revolucionario (FPR) y sus hordas estalinistas. Es una minoría pues la que cuestiona hoy la Reforma que propuso el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, igual que censuraba y atacaba la que puso en operación “el espurio” Enrique Peña Nieto y la política neoliberal. Nada le satisface. La apuesta es seguir afectando más la educación de los niños, niñas y adolescentes, con movilizaciones y paros, que en cumplir con su responsabilidad docente. Lo que está en juego aquí, con las absurdas exigencias de la CNTE/Cártel 22, no es una minucia. Insisten en hacer de la educación que imparte el Estado bastión del fanatismo, del radicalismo enfermo y coto de poder económico, en donde puedan disponer de plazas, salarios y recursos. Y eso no debe ser más. Ya es tiempo de que el gobierno de Murat Hinojosa deje de lado el argumento de que habrá diálogo y más diálogo. Con entes cerrados, fanáticos y torpes, eso ya no cabe.
Precaución por temporales
Desde el pasado 15 de mayo, oficialmente, inició en nuestro país la temporada de huracanes. Tiempo pues de estar alertas respecto a las precipitaciones de lluvias, granizo, tormentas eléctricas y, sobre todo, de ciclones y tormentas tropicales. Oaxaca tiene un historial de afectaciones por este tipo de siniestros. “Paulina”, “Gilberto”, “Manuel”, “Carlota” y decenas más, han fustigado duramente comunidades y la red carretera de la entidad. Miles de millones de pesos se han invertido en reparaciones y rehabilitaciones. Sin embargo, entre las autoridades tanto estatales como municipales parece no haber consciencia plena de los peligros que se ciernen sobre la población. Siempre hemos insistido en que la prevención puede ser un antídoto para evitar muchas desgracias. Por ejemplo, ya se han dejado sentir en la capital los latigazos de las primeras tormentas de la temporada, pero no se han dado instrucciones a los organismos operadores de la red de agua potable y alcantarillado, en este caso SAPAO, para el desazolve de alcantarillas y vertederos de aguas residuales que, por la abulia e irresponsabilidad de muchos ciudadanos, están repletos de basura y desechos.
Hasta que ocurren tragedias personales o físicas, como inundaciones y destrucción del patrimonio ciudadano, es cuando se adoptan medidas. A estas alturas había que preguntarse: ¿Se ha procedido ya al desazolve de la llama Presa “Rompepicos”, que evita que los escurrimientos afectan a zonas urbanas? ¿Se ha atendido ya la posibilidad de fuertes crecientes en los ríos Salado, Atoyac, San Felipe, Jalatlaco y otros, que cada temporada generan serios dolores de cabeza? Los vecinos de La Cascada, por ejemplo, o de la Colonia Reforma, cada año en esta temporada están con el Jesús en la boca ante el riesgo de inundaciones y desastres. He ahí pues la importancia del mantenimiento de la añeja red de alcantarillado que, ante el taponamiento por basura, rebalsa y genera serios problemas de inundaciones. Insistimos: la prevención es el antídoto ideal para evitar tragedias y siniestros. Pero la acción de SAPAO o SINFRA para esta temporada, no se ve por ningún lado. Los responsables andan inaugurando obras y minucias y no atendiendo lo que mañana pasado podría convertirse en una verdadera contingencia. Los tres órdenes de gobierno: federal, estatal y municipal, aún están a tiempo de prever daños mayores, ahora que oficialmente ha iniciado la temporada de huracanes.


































