Se está haciendo común ya en la entidad, que turbas enardecidas sean mercaderes, comuneros o ciudadanos comunes y corrientes, hagan justicia por propia mano y a veces, ante la mirada complaciente de las mismas corporaciones policiales. En verdad resulta anecdótico que luego de un hecho consumado se lleve a prisión a los supuestos autores materiales, como un caso ocurrido en 2017, en que un sujeto fue tundido a golpes por los rumbos de San Martín Mexicapan y luego de ser rescatado y llevado al hospital, el sujeto murió. Recientemente fue vinculada a proceso una persona que presuntamente fue la instigadora de este juicio sumario, al ponerle la soga al cuello. Otro caso más es el de un agente del Ministerio Público en Tlaxiaco, que fue paseado desnudo y a punto de ser linchado, acusado de pretender robarse una unidad de motor, lo cual fue falso. Los hechos de linchamiento que han devenido viles asesinatos, con las agravantes que consiga el Código Penal, han ido en aumento. Pero poco hacen las autoridades para paliar esta situación.
Hace unos días el presidente municipal de San Francisco Ixhuatán, César Augusto Matus, fue privado de la libertad en la cárcel local de la agencia El Morro. Los vecinos lo mantuvieron como rehén hasta que recibieron como garantía que les entregaría las participaciones que les corresponden. Fue liberado tres días después de humillaciones y trato inhumano. El pasado jueves, locatarios del Mercado de Abasto detuvieron a un ladronzuelo de los que suelen atracar por esos rumbos. Lo ataron, lo colgaron y cada quien lo tundió a cinturonazos. Es importante señalar que no es la primera vez que esto ocurre. Se está volviendo una práctica común ante la desconfianza que se tiene en los órganos que procuran e imparten justicia. La historia reciente registra casos en realidad de crueldad ante supuestos delincuentes y algunos que no lo son. Recordamos que en el 2006, la tristemente Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca (APPO) y el Cártel 22, instrumentaron los famosos “juicios populares”. Cualquier funcionario público del gobierno a quien ellos consideraban enemigo era detenido, era rociado con pintura y llevado al kiosco de la ciudad para ser “enjuiciado”. Obvio, aquí era el fanatismo lo que se privilegiaba. Pero ese mal ejemplo cundió en la sociedad, haciendo de él un peligroso coctel con la ignorancia ciudadana.
Maestros emplazados a cumplir
Páginas electrónicas y medios de la capital del país han destacado en sus titulares los llamados de los padres de familia de alumnos del sistema educativo oficial a los mentores de la Sección 22, a cumplir con el calendario escolar, salvo ser acreedores de despidos. Por primera vez en la historia del llamado Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación (MDTEO), desde hace 38 años, los padres de familia y también algunas autoridades municipales han asumido una actitud corresponsable en la educación de más de un millón y medio de alumnos de los distintos niveles escolares. Ya era una tradición que manipulados por los democráticos mentores del Cártel 22, hicieran caso omiso de suspensiones, paros locos y huelgas, dejando la responsabilidad total al gobierno. La influencia negativa ante las comunidades, algunas de ellas manipuladas con discursos y demagogia, resultó un aliciente para que los maestros cerraran escuelas a la menor provocación y abdicaran de su responsabilidad docente, cambiando el aula por la calle. En este espacio editorial siempre insistimos en la urgencia de que fueran tomados en cuenta y cada padre o autoridad municipal o comunitaria, fuera a su vez, vigilante y salvaguarda de la educación que imparte el Estado.
Jamás se procedió de dicha manera, dejando al arbitrio de las circunstancias que la irresponsabilidad de dirigentes y maestros llevara a la educación pública a los niveles de atraso y rezago que hoy arrastran. Los mentores carecen hoy de banderas. La Reforma Educativa de la que tanto han deplorado está en vías de ser abrogada. No obstante insisten en echar abajo algo que está ya en los planes del gobierno que entrará en funciones el primero de diciembre: la evaluación docente. Sin embargo, los viejos cartabones de su famosa lucha siguen permeando por doquier. El mejor ejemplo está hoy en los estudiantes del sistema de normales, que en este inicio de clases han cerrado los planteles para oponerse al nuevo modelo educativo en el cual se impone la enseñanza del inglés. Y siguen empecinados en hacer de dicho programa un arquetipo que hay que demoler. Empero, las condiciones son hoy otras. El gobierno que resultó electo en los pasados comicios del primero de julio, ha mostrado interés más que en derogar la Reforma Educativa, en ir hacia delante con el mejoramiento de la calidad de la educación, en donde estas prácticas –como la de los normalistas- ya no tendrán cabida.

































