Ricardo Alemán, había roto todas las reglas del periodismo mexicano en sus más bajos estrados. Seguramente que su fobia por uno de los candidatos a la presidencia de la República no respondía sólo a sus pasiones, atrás de sus notas había suficiente dinero para que este hombre tuviera como uno de los motivos principales de su existencia atacar, denigrar, hacer mofa de los pronunciamientos del Peje. AMLO era una constante en sus columnas sus programas de televisión, fue sin lugar a dudas su mejor propagandista.
Alemán era un hombre que denigraba al gremio de periodistas. Finalmente su actitud rompió todas las reglas establecidas, al pedir que alguien cercano a AMLO ejerciera la violencia. Su nota era una clara y firme incitación a la violencia y al intento de asesinato. Esta nota se daba previa a la embestida de un grupo de industriales y comerciantes organizados dirigidos por un ´broker´ del comercio iniciaban una embestida contra el candidato de la coalición de MORENA y otros partidos. Afortunadamente, para el bien del país hubo una respuesta inmediata de los medios en que trabajaba Ricardo Alemán, dando por terminada la relación laboral que se mantenía con esta lacra. El asunto que trataba Ricardo Alemán en su columna fue de una gravedad extrema, pedía que se asesinara a un candidato a la Presidencia e invitaba a los “fans” del candidato a realizar ese magnicidio.
En nuestro país los magnicidios que hemos tenido, han marcado una época, transformado la sociedad y establecido grandes transformaciones. La muerte de don Francisco I. Madero y su hermano Gustavo, inició la Revolución Mexicana que nos costó un millón de muertos y modificó la estructura del poder en el país; más tarde, el asesinato de don Venustiano Carranza, en Tlaxcalantongo, ordenado por Álvaro Obregón y realizado por Rodolfo Herrero, perpetuó a la casta militar en el poder y permitió que una pareja de sonorenses: Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles transformaran al país. Fundaron instituciones que perduraron hasta nuestros días. Como el que a hierro mata, a hierro muere, Álvaro Obregón, al final de su campaña electoral para ser reelecto como presidente de la República fue víctima de unos certeros balazos que disparó un fanático cristero azuzado por el Padre Pro y la Madre Conchita. Después del magnicidio, el presidente Emilio Portes Gil arregla las diferencias entre el clero y el gobierno.
Plutarco Elías Calles, como hombre fuerte de la revolución toma las medidas institucionales para que no volviera a darse en México una lucha con asesinatos por el poder. Fue hasta 1994 cuando aparecen en el escenario político la figura de un casi magnicidio, con Luis Donaldo Colosio, un hombre que aunque no se habían realizado las elecciones y no había protestado como Presidente, era a todas luces el futuro mandatario de México. Su muerte a pesar de la brutalidad que representaba la lucha por el poder no causó en el escenario político mayor conmoción. El autor material y los autores intelectuales de esa tragedia todavía viven y algunos disfrutan del poder político.
Quizá porque no tenemos una tradición de magnicidios y de muertes de personalidades en forma violenta, es que la nota de Ricardo Alemán conmocionó a la clase política y a los medios de comunicación de nuestro país. Jamás alguien había sacado de sus entrañas ese deseo de incitar a la violencia. Estas elecciones han estado bañadas de agresiones a candidatos e impunidad, a la fecha han muerto 66 candidatos de diversos partidos políticos que participaban en las elecciones para un puesto, aspirantes a diputados locales, presidentes municipales y síndicos. Los enemigos de estas personas amparados en la ineficacia y en la falta de control que tiene el estado en el territorio no vacilaron en sacrificar por ambiciones bastardas a estas personas. No se vale dejar en la orfandad a una familia, ensangrentar el espacio político y asesinar por una ambición insana del poder.
Sesentay seis personas son muchos muertos en una justa electoral por muy amplia que sea ésta y por muy localizadas que estén las entidades federativas donde se realizan estos crímenes. Es evidente la descomposición del Estado que no puede proporcionarles seguridad a los candidatos. Nunca se habían suscitado en estos niveles hechos violentos, ¿Quién propicia estos crímenes? En el caso de AMLO, ya vemos que es Ricardo Alemán la cabeza pública y quien representa los intereses de quienes le pagan para incitar a la violencia. Lamentablemente la falta de acción de la Procuraduría General de la República propicia que estos crímenes se sigan cometiendo. No hay ninguna noticia o comunicado de que se haya encontrado o se sepa quiénes cometen estos crímenes. Debería por lo menos haber algún número de detenidos y como ejemplo procesarlos, ponerlo tras las rejas, pero no hay nada, existe una total y absoluta. Impunidad que indigna.
En los lugares donde se han realizado estos crímenes seguramente que existen indicios de quien realizan esas agresiones mortales. Los gobernadores y los procuradores de los estados deben tener un claro panorama de quien o quienes suscitan la violencia en sus jurisdicciones, de no ser así, para qué están ahí. Es urgente detenerlos, porque a medida que avanza la elección y que se exacerban los ánimos aumente el peligro no solo para los candidatos y la democracia sino para el país en su conjunto.
Esperamos que las autoridades llamen a Ricardo Alemán y detenerlo. Ésa es la razón por la cual el grupo Milenio, que también hace de cabeza de playa contra AMLO, terminó su relación laboral con este comunicador que confundió las planas del periódico y las transmisiones de la televisión con espacios donde se puede llamar y exhortar al crimen.
Perfil moral del Político
Dice Sergio García Ramírez que el político, “no es sólo un administrador honorable y eficaz” esto es mucho, pero no basta. Se requiere ser también el estadista previsor que contribuye al establecimiento de la nación. En suma, el que ve por encima de los demás, el que observa lo que otros no miran, mi, el que traza el acta de Fundación, calcula la firmeza del cimiento, el donaire de la construcción y el mensaje de las campanas. Por eso prevé y por eso crea, su visión y su voluntad unen los tiempos de la existencia con sabiduría y resolución. No desaloja ni precipita las horas. Tampoco pretende que el tiempo no corra. No se distrae ni se desboca. Sólo camina. Camina hacia arriba.
Los otros
Anaya demostró que es capaz de dividir a su partido, traicionar a sus aliados y aliarse con sus enemigos, es brillante, inteligente, articulado, pero una persona carente de ética, sin principios, ni escrúpulos. Que sueña con vivir en Atlanta, USA.
Fin.






























