Hoy, tres de mayo, es un día tradicional para los mexicanos. En ciertas regiones del país se celebra de manera ostentosa, en otros, solamente los albañiles y arquitectos. Es común en Oaxaca como en otras partes de México, que se suspendan las obras públicas y privadas; la construcción de edificios o casas a media jornada, para dar paso al comelitón; a la barbacoa, la cerveza y el mezcal. Hoy, Día de la Santa Cruz, es también la fecha en que se festeja a los albañiles, a los constructores, ingenieros civiles o arquitectos. Según datos obtenidos en internet, el origen se remonta a varios siglos, cuando Santa Elena, madre del emperador Constantino, habría encontrado la verdadera cruz de Jesucristo en su peregrinación a Jerusalén. Al tratarse de una fiesta relacionada con la pasión de Cristo, su Cruz, la fiesta en rito romano será de color rojo. En la Francia medieval los campesinos ponían el 1 de mayo árboles decorados frente a las casas señoriales y las iglesias. La costumbre del árbol decorado se daba entre los eslavos a finales de abril. En Rumanía los gitanos hacían una festividad similar el 23 de abril, día de San Jorge, al que llamaban el “Verde Jorge”.
En nuestro país se dice que cuando los primeros evangelizadores llegaron a estas tierras, ponían cruces en las nuevas construcciones de iglesias, conventos y casas de oración. La desnudez de los maderos no era bien recibida por los oriundos del lugar, por lo que prefirieron pintarlas con colores llamativos y adornarlas con flores y listones. Esto se sigue haciendo hoy con todo respeto. Cada 3 de mayo, no hay construcción que no tenga fiesta. Todos los trabajadores (albañiles, peones, arquitectos, ingenieros) conviven en una comida junto con sus familias. Durante su último viaje a este país, el Papa Juan Pablo II bendijo un monumento con el tema de la Santa Cruz. Entre cal, arena, andamios, varillas, alambre, vigas, bultos de cemento, los albañiles festejan hoy su día, el día en que el grito “mezcla maestro” calla, la cuchara y la plomada la dejan por un bote de cerveza “porque ésa es la tradición”. El 3 de mayo se festeja “El Día del albañil” y es la misma fecha en que se celebra el día de la Santa Cruz, con este motivo los albañiles desde antes empiezan a construir su cruz de los mismos desechos de la obra para colocarla hoy en la parte superior y más alta de la construcción.
Vía a la Costa: Un fiasco
Entre los oaxaqueños hay indignación, coraje y frustración a raíz de lo que todos hemos asumido como una tomada de pelo. Se trata del famoso reinicio de los trabajos de la súper carretera a la Costa que, por lo que ya hemos publicado en EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, ha resultado un fiasco, pues un recorrido por la citada vía da cuenta de que no hay maquinarias trabajando ni cuadrillas ni camiones llevando material. Lo que más sorprende es que haya venido a la comunidad de Barranca Larga, Ejutla de Crespo, el mismo titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Gerardo Ruiz Esparza, para tomarse la foto con el gobernador Alejandro Murat. La referida vía carretera, es de todos sabido, lleva más de diez años en proyecto sin que se haya concluido. Es cierto, lleva más del 70 por ciento de avance, pero no es posible utilizarla ante la falta de puentes importantes para poder terminar la obra. Primero fue la empresa “Omega, S.A. de C.V.”, quien se declaró en quiebra a poco de haberse iniciado la obra. Posteriormente fue Ingenieros Civiles Asociados (ICA), la transnacional más importante de la industria de la construcción en el país, la cual, asimismo, se fue a la quiebra, dejando abandonada maquinaria y los trabajos.
Un rayo de esperanza tuvimos los oaxaqueños en plena campaña política de Murat Hinojosa, quien ofreció sus buenos oficios ante el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, para concluir la referida súper carretera en quince meses. Ha pasado el período ofrecido sin que se haya avanzado un solo ápice. Ello implica que la Federación nos sigue viendo con el rabillo del ojo, además de que esa buena relación que creímos existía, simplemente ha sido una ficción. Las dos vías en las que Oaxaca ha apostado su despegue económico han resultado un fracaso: la de la Costa y la del Istmo. Se trata de un caso inédito en el país, pues resulta paradójico que mientras en otras entidades del país –y lo difunden los medios de comunicación electrónicos- a menudo se inauguran obras de relumbrón, como en el estado de México, aquí llevamos décadas sin que se puedan concluir al menos una de las dos. Lo peor de todo ello es que se nos siga viendo la cara de imbéciles y se pretenda sorprender con el señuelo de que en la obra reinician los trabajos, cuando todo muestra lo contrario.


































