En una de las clásicas entrevistas mañaneras, el presidente Andrés Manuel López Obrador arremetió hace al menos tres semanas en contra del diario Reforma, de la capital del país. Fue a raíz de la publicación de la famosa carta en la cual le pide al Rey de España, Felipe VI, que en el marco de los 500 años de la llegada de los españoles a Tenochtitlán, ofrecer una disculpa por los abusos y atropellos de los conquistadores en contra de la comunidad indígena. Se descalificó brutalmente al referido diario. Pocos días después insistió en que el citado rotativo debería revelar sus fuentes, desconociendo que es uno de los ejes fundamentales de la libertad de expresión. El desprecio por el trabajo de los medios de comunicación y de quienes ejercemos el periodismo ha sido una constante en los casi cinco meses que lleva el actual gobierno federal. En ese breve período han muerto seis periodistas y otros muchos más, han sido amenazados de muerte o simplemente injuriados y vejados. El mal ejemplo, pues, ha cundido, pues Oaxaca se sigue perfilando como uno de los estados más inseguros para la práctica de este oficio, hoy discriminado tanto por los poderes en turno como por aquellos que se asumen epónimos de la llamada Cuarta Transformación.
El viernes 12 de abril, durante la conferencia de prensa matutina, el periodista de la CNN, Jorge Ramos Ávalos, encaró al presidente López Obrador para enmendarle la plana respecto a las cifras maquilladas que se manejan de manera oficial, a las reales, en torno a los más de 9 mil asesinatos que se han dado en la gestión de AMLO. E hizo hincapié sobre la libertad de prensa y los ejes por donde transita. Justo ese día, los colegas de conocido portal oaxaqueño denunciaban el acoso y amenazas de muerte en contra de una compañera, quien ha recibido vía redes sociales, mensajes de personas que le sentenciaban a muerte. Y es que la supuesta libertad de expresión es a menudo conculcada por ese tipo de amenazas, cuyo efecto es el repliegue o la autocensura. Hace un par de semana, justo cuando cubría un enfrentamiento entre taxistas y moto-taxistas en Pinotepa Nacional, un compañero reportero de un diario local, fue agredido a golpes por una mujer y despojado de su material de trabajo. Hasta la fecha no se sabe si la agresora fue consignada o motivo de sanción. Insistimos pues, el mal ejemplo del mal trato, el descrédito al trabajo de los medios de comunicación y de los periodistas, cunde con facilidad.
Ayuntamiento omiso
La andanada mediática que se ha desatado en contra del ayuntamiento de la capital oaxaqueña y del edil, Oswaldo García Jarquín no es algo fortuito. Es increíble tanta omisión y apatía para devolverle a la capital oaxaqueña, la dignidad que reclaman sus habitantes. La ciudad muestra los síntomas de abandono y el Centro Histórico, otrora sitio de sano esparcimiento está convertido en estercolero. Es evidente que las autoridades municipales no le han puesto interés en rescatar los espacios públicos ahora invadidos por el comercio en la vía pública ni tampoco han mostrado la faceta institucional de un gobierno preocupado por el bienestar común. En efecto, no se trata de un mal reciente, sino que se viene arrastrando de antaño, eso no obsta para que la nueva administración, que llegó con el voto mayoritario de los citadinos, ponga su mejor empeño para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía y dar una imagen agradable al turismo del país y el extranjero que nos visita en esta temporada. Lo que se advierte en la gestión de García Jarquín es frivolidad y superficialidad para valorar los problemas de la ciudad. La crítica ciudadana en redes sociales, a lo que le apuesta este gobierno local, se ha volcado en descalificaciones.
Recién terminó el conflicto con los sindicatos de trabajadores que tienen la encomienda de recoger los desechos sólidos. Por fortuna no siguió más tiempo dando a la ciudad un espectáculo grotesco y deprimente, con edificios de arquitectura novohispana contrastando con cerros de basura. Pero la problemática está latente. No hay camiones recolectores y de los pocos que existen, algunos están en malas condiciones físicas y mecánicas. La seguridad es un tema preocupante dado que ni hay policías suficientes ni patrullas en buen estado que permitan dar confianza tanto al ciudadano que habita en la capital como los que viven en las agencias municipales. Es preocupante pues el grado de abandono que tiene la capital en diversos rubros: calles, jardines, Centro Histórico, agencias y colonias. Sin embargo existe una percepción equivocada de que si la gente se volcó en las urnas, la simpatía tardará mucho tiempo. Hay que decir que todas las comparaciones no son las mejores, pero si a nivel nacional se está demoliendo un mito del populismo más vulgar, ya podremos imaginar lo que ocurre en nuestra capital.


































