¡El circo de los chayos de oro, el hambre en la mañanera y el clan millonario de los López!
¡Se les salió la verdad en vivo! Un vocero del periodismo oficialista implora que ya no los dejen “sobrevivir como vegetarianos del chayote”, mientras Papá Salomón le entrega un pastel de 3 mil millones de pesos al primo de su secretario de Gobierno.
“Tanto peca el que mata a la vaca, como el que le jala la pata”, y en la rimbombante “Primavera Oaxaqueña” las peores mañas del pasado priista no solo siguen vivas, ¡sino que se han vuelto el pan de cada día, bien untado con mantequilla presupuestal! Bienvenidos a una nueva, ácida y bien correosa entrega de El Huarachazo, el único espacio libre de convenios oficiales que no se traga el cuento de la honestidad valiente. Vaya joyitas nos regalaron esta semana: pasamos de confesiones de hambre y chayote en plena transmisión en vivo, a los desayunos con rifas para comprar conciencias, terminando con el descarado nepotismo de una familia del Istmo que ya se adueñó de las obras y proyectos más jugosos del estado. ¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no se vende ni por un boleto de rifa!
1. El circo de la mañanera: “¡ya nos exhibiste!”
“Por la boca muere el pez”, y el subconsciente terminó traicionando a los aplaudidores oficiales del régimen jarista. Las conferencias mañaneras del gobernador ya no son espacios de información, sino auténticos circos mediáticos donde el cinismo es el acto principal. El numerito cómico de la semana ocurrió cuando el periodista Miguel Ángel Schultz, representante de un medio totalmente alineado al gobierno, tomó el micrófono. En lugar de cuestionar las corruptelas, las muertes o el caos en el estado, lanzó una súplica desgarradora y sin una pizca de vergüenza: pidió crear “mecanismos” para que algunos de sus colegas ya dejen de “sobrevivir como vegetarianos… del chayote”.
“¡Ya, ya no digas nada… ya nos exhibiste!” —fue el grito que retumbó en el ambiente. Las risas nerviosas de Schultz, las miradas incómodas de los demás reporteros y la sonrisa burlona del propio gobernador delataron el tamaño de la metida de pata.
Solo faltó que el vocero improvisado diera la lista completa con nombres y apellidos de los “chayos de oro”, dos que tres hampones de la pluma que prefirieron no salir en la foto para no quemarse más de lo que ya están. Qué gran espectáculo presenciamos: los mercenarios de la información exhibidos en vivo y a todo color por su propia hambre.
2. Desayunos, rifas y el canibalismo de la prensa comprada
Para confirmar que “el que paga manda”, el pasado 23 de junio, bajo el pretexto del Día de la Libertad de Expresión, el gobierno de Oaxaca les organizó su respectivo banquete a los supuestos periodistas locales. Hubo comida, promesas de Infonavit, seguros y, para rematar, una rifa de regalitos. La intención es clara como el agua: tenerlos contentos, con la panza llena y el bolsillo tibio para que sigan vociferando que “aquí no pasa nada”, sepultando la verdadera vocación periodística.
Antes (Era del impreso)
• Pocos medios, con redacciones estructuradas, salarios fijos, prestaciones y filtros editoriales reales.
• Negociación de bloques publicitarios grandes; el medio fiscalizaba al poder.
• Contenido investigado y contrastado en las regiones del estado.
Ahora (saturación digital y chayote)
• Cientos de portales individuales en la informalidad total, sin seguridad social, operando al mejor postor.
• Dependencia absolutamente de convenios gubernamentales microscópicos; el que critica, pierde el contrato.
• Clonación masiva de boletines oficiales (“copy-paste”) para mantener el flujo constante de clics y aplausos.
Cuando el ecosistema se corrompe y los comunicadores eligen el dinero público a costa de la veracidad, se produce el peor de los crímenes: “matar la verdad”. Quienes operan así dejan de ser periodistas para convertirse en vulgares operadores políticos y cómplices por omisión del desvío de recursos, la violencia y el colapso del sistema de salud en Oaxaca. Al meter a todos en la misma bolsa del descrédito, desprotegen salvajemente a los poquísimos reporteros honestos e independientes que quedan, pues cuando estos sufren agresiones o censura real, la ciudadanía no sale a defenderlos porque asume que todos pertenecen al mismo sistema de simulación.
3. Nepotismo puro: el clan de los López y el botín de 3 mil millones
“Al amigo, el favor; al enemigo, el rigor; y al pariente, el mejor puesto”. Apresurados por las vísperas de la Guelaguetza —esa fiesta que el gobierno ha convertido en un negocio folclorista, turistificador y gentrificador—, la administración estatal anunció con bombo y platillo el proyecto “Siracú Lulá, Oaxaca Linda”, que promete embellecer la ciudad con una insultante inversión de aproximadamente 3 mil millones de pesos.
¿Y quién creen que es el iluminado técnico, el genio de la infraestructura encargado de manejar semejante mina de oro? Pues nada más y nada menos que Lenin López Nelio, un limitado y grisáceo político cuya única gran habilidad ha sido pegarse con singular alegría a la ubre del erario público junto con toda su dinastía.
“Piensa mal y acertarás”: saquemos el árbol genealógico de este descarado compadrazgo que tiene su origen en el Istmo:
Lenin López Nelio es primo hermano de Jesús Romero López, el mismísimo secretario de Gobierno (el de la avioneta privada).
Es hermano de Tania López, diputada local electa y eterna suspirante de la presidencia de Xoxocotlán.
Por lo tanto, es cuñado de Alejandro Jarquín, exedil de ese mismo municipio.
Nepotismo en su estado más puro y desvergonzado. Nos recetan discursos de honestidad, pero le entregan un presupuesto multimillonario al primo del consentido del gabinete en un proyecto que es más un circo de relumbrón para taparle el ojo al macho que una obra real de beneficio social.
En resumidas cuentas, mis estimados lectores: tenemos una prensa precarizada que mendiga las migajas del chayote en las mañaneras, un gobierno que compra silencios con rifas de licuadoras y un clan familiar que se despacha con la cuchara grande con bolsas de 3 mil millones de pesos. ‘Arrieros somos y en el camino andamos’, y a esta Primavera de parásitos y parientes ya se le están cayendo las hojas.
¡Pásenle a lo barrido, que aquí la verdad no pide permiso… y mucho menos perdón!
































