Ayer se llevó a cabo el proceso electoral de 2018, uno de los más competidos en la historia de México. Desde muy temprano las casillas estaban con filas de ciudadanos esperando a ejercer el sufragio. Al cierre de las mismas estaban fluyendo los resultados. Cada ciudadano que hizo uso de su derecho constitucional del sufragio lo hizo en absoluta libertad. No obstante hechos aislados, todo apunta a que en Oaxaca se rinden buenas cuentas en lo que se refiere a participación. El llamado de las autoridades y de otras instituciones como la Iglesia Católica, es que en el entorno postelectoral debe prevalecer la civilidad, la prudencia, la tolerancia y la razón. Nada más desafortunado que llamarse a sí mismo presidente legítimo o senador o diputado sin haber logrado el voto mayoritario de la ciudadanía. Para las inconformidades existen los órganos jurisdiccionales en donde es posible dirigir las impugnaciones, siempre que prevalezca la razón jurídica no las especulaciones. La jornada de ayer tuvo una gran participación, aunque siempre existen resabios de abstención. El árbitro electoral difundió con anticipación la invitación a la ciudadanía a ejercer el voto sin coacción alguna sin limitaciones. Ahí en la intimidad de la urna, cada quien tuvo la oportunidad de elegir a los candidatos de su preferencia.
En la democracia participativa se gana o se pierde por un voto. He ahí el por qué tanto se insiste en que quienes no sean favorecidos acepten los resultados. Lo que se quiere es que prevalezca la civilidad y la tolerancia; la madurez para admitir que no siempre se gana. La frialdad de las urnas contrasta con las especulaciones de las encuestas y sondeos de opinión con las que nos fastidiaron desde hace meses. Ya no habrá lugar para ello. Ese hartazgo que motivó este largo proceso electoral, cuya primera parte concluyó ayer, dejó un resquicio de paz cuando cerraron las campañas políticas. Los llamados a razonar el voto fueron constantes y permanentes. No obstante, la contaminación de encuestas y sondeos de opinión fue más allá de la paciencia ciudadana. Desde hace meses vinimos escuchando que fulano o perengano estaba en primer lugar y de ahí provinieron las amenazas: que si hay fraude habrá “madrazos” o soltar el tigre o el diablo. Eso fue parte asimismo de la farsa democrática de ciertos candidatos. Es decir, “si no gano, habrá problemas”. Por fortuna las cosas ya están claras y los resultados seguirán fluyendo.
Comicios seguros y vigilados
Desde la semana pasada, a raíz de hechos desafortunados previos a la jornada electoral de ayer domingo, el gobernador Alejandro Murat giró instrucciones para disponer de un operativo de seguridad y blindar el proceso electoral. Así, se distribuyeron al menos cinco mil elementos en diferentes puntos de la entidad, tanto en los 10 distritos electorales federales, como en los 25 distritos estatales, así como en los más de 153 municipios en donde se llevaron a cabo elecciones. El objetivo fue garantizar el clima idóneo para que los 2.8 millones de ciudadanas y ciudadanos oaxaqueños, pudieran ejercer su derecho al voto, y los candidatos fueran elegidos de manera libre y en función a sus objetivos. Para ello, se contó con la coordinación con las instancias de seguridad de los tres niveles de gobierno y las rectoras del proceso electoral. Cuando se dispuso este operativo de seguridad se hizo un llamado a los partidos políticos a conducirse en el marco de la legalidad y garantizar el éxito de dicha jornada histórica. Ahí mismo, la Secretaría de Seguridad Pública en voz de su titular reconoció que se habían incrementado los puestos de revisión de manera itinerante en diferentes puntos de la entidad, con la participación de mil 500 elementos, reforzando el multicitado operativo con 2 mil 250 elementos adicionales, 250 vehículos, ocho binomios caninos, dos puestos de mando móviles, un dron y un helicóptero.
Por su parte y en su momento, la Fiscalía General del Estado dio a conocer que para la jornada electoral se habría de disponer de 454 ministerios públicos, 224 peritos y 563 agentes estatales de investigación para atender los delitos electorales que se presentes. Asimismo, se dijo que de septiembre del 2017 hasta la semana pasada se habían abierto 161 carpetas de investigación ligadas al proceso electoral, de las cuales 101 ya fueron concluidas y 60 están pendientes. Vale la pena subrayar pues que éstos pudieran ser reconocidos como los comicios más vigilados en la historia reciente de la entidad. He ahí el por qué pese a los incidentes menores de esta jornada, la misma puede decirse que transitó en paz y en respeto a la voluntad ciudadana. Si bien hubo comunidades que desde un principio dijeron que no aceptarían candidatos de ningún partido o coalición en sus territorio, como es el caso de la Sierra Sur y de comunidades como San Vicente Coatlán –aunque luego sus autoridades se deslindaron- el gobierno estuvo obligado a verificar la situación política y social y ponderar las razones de dicha negativa, al igual que en los llamados “focos rojos”.

































