
La presente crónica requiere de una mayor extensión, por el recuerdo de anécdotas y más datos históricos, quizás en una mayor cantidad que sus componentes estilísticos y literarios que demanda el objetivo de informar sobre una determinada crónica que está ubicada en una época como es esta de mediados del siglo XX, en un tiempo de espacio muy reciente, pero con un recuerdo cronológico.
Por lo que solo referiré que en un pasado no lejano en uno de tantos Lunes del Cerro, que los oaxaqueños hemos celebrado por centurias en el histórico Fortín, yo como la mayoría de los niños oaxaqueños en la segunda mitad nos pusimos de acuerdo un grupo de amigos el domingo previo al lunes tan esperado y como una palomilla nos encaminamos el primer lunes muy temprano con los amigos: Fausto Calvo Underwod+, Jaime Larrazábal Bretón y su hermano Miguel Ángel el “Cuais”, Rodolfo Brena Guereca, Tito Zárate Ramírez+ y un servidor.
Partiendo del “Jardín Conzatti”, espacio inaugurado como tal el 19 de mayo de 1950, de ahí subimos aquella mañana por las calles primera y segunda de Gómez Farías, la única calle de Xolox, que fue la antigua rayita, de Oaxaca y Xochimilco a la altura de la Cruz de Piedra, pasamos debajo del acueducto donde el arquito permite pasar caminando y al llegar a la calle de Porfirio Díaz, cruzamos por la vieja vecindad quizás la más grande que hubo en la ciudad y que fue propiedad del Sr. Antonio J. Cabrera, que al asesinato de su hija la Srita. Beatriz Cabrera en aquel día 18 de octubre de 1955, asesinato que aprovechó el gobierno de Alfonso Pérez Gasta y se apropió del terreno que años después el Ayuntamiento lo convirtió en 1972 en el hoy Mercado “Sánchez Pascuas”.
Por cierto la casa en donde fue asesinada es la de la Av. Independencia # 106 frente a la virgen de piedra de la Soledad, el gobierno la convirtió en el jardín de niños “Donají”, así como la casa en Hidalgo a espaldas de lo que fue la escuela Porfirio Díaz y que la hicieron escuela “Enrique Pestalozzi” todo en el Gobierno del Pérez Gazga (1956-1962).
Continuando el relato les diré que enseguida entramos al callejón de Boca del Monte, cruzamos la calle de Crespo y subimos por las escalinatas construidas en lo que fue la rampa, que habilitó el ing. Rodolfo Franco para subir desde la estación del tren, por la Avenida Independencia, Crespo y la rampa la monumental estatua del coloso de Guelatao, el inmenso Don “Benito Juárez”, obsequiada a Oaxaca por Don Porfirio Díaz e inaugurada el 21 de marzo de 1906.
Para construirse el monumento se ocupó lo que fue el petatillo, el espacio que construyeron y ocuparon los Mexicas de 1486 a 1521, para su fiesta a Xilomen.
Aquella clásica mañana oaxaqueña al pararnos para almorzar en uno de los tantos descansos de las escalinatas decidimos sentarnos, en uno de los muchos puestos de comida, que a esa hora ya venden chocolate caliente de agua y de leche, atole blanco con granillo y champurrado, el riquísimo pan de yema y resobado, así como el pan amarillo de Etla, que se hacía con trigo amarillo que son compatibles con unas ricas enchiladas, aderezadas con cebolla, queso y cilantro, y como alcanzaba el dinero que llevábamos, pedimos una carne frita de res con ajo y orégano.
Fue en esa ocasión en los comienzos de los años sesentas que escuchamos a un hombre ya maduro de quizás 70 años que le decía a sus hijos… ¡Ya ven ustedes todo esto! ¡Pues no vale nada, no es nada comparado con el paseo de hace 50 años (1915)! ¡Aquellos sí que fueron buenos tiempos! Nada más vean las telas, que visten las muchachas de hoy en día, todas corrientes y de mal gusto, pura pacotilla, en aquel tiempo la muchacha que no vestía de seda, no venía al cerro, mira que fachas, sin los bellos sombreros de cintas, con flores y plumas pero sobre todo no lucen sus joyas (jardineras, arracadas y gusanos) y en voz alta lo decía, sí es una fiesta para muchos, pero para mí, es un paseo para cortar flores… siguió hablando que ya no se veía a los charritos de culito, a los mentados sacrificios y los catrines pelangoches…
Al terminar el almuerzo, pagamos, y seguimos subiendo, no sin comentar que esos lunes fueron para los viejos una verdadera tradición que perduró hasta que se le sumaron a los lunes del cerro, los tríos, y los concursos, la vuelta al cerro y representaciones de Danzas y de teatro que hicieron desaparecer las “Bodas del Rey Cosijopí”, así que ya nos tocó ver a partir de 1957 en la tarde del primer lunes y su octava una “Guelaguetza” con 14 bailables de las 7 regiones del Estado.

La fiesta que gozamos los lunes era al atardecer en la parte más alta del cerro; era donde se iniciaban los ritos –cortar azucenas, ver a las mujeres, a las jóvenes, casi niñas que nos robaban la respiración-, para más tarde bajar corriendo por que invariablemente nos mojábamos ya que comenzaba la lluvia, que traía el remojo (el estreno) y era correr y correr sin parar cuesta abajo directo al templo del Carmen Alto, que el domingo inmediato al día 16 de julio, celebró por dos siglos y medio la iglesia hasta que la prohibió la reforma como fue la fiesta del “Corpus” del Carmen, que con derroche de lujo salía del atrio almenado de la siguiente forma: con una gran solemnidad presidían el cortejo cuatro parejas de gigantes, a los que se les llamó “La Mojiganga”, muñecos de 4 metros hechos de un bastidor de carrizo y tela de manta, extraordinariamente bien hechos, con papel y engrudo representando a las razas de Europa, Asia, África y América, esos monos de calenda que sustituyeron a la horrible Sierpe desde 1882, y que siempre iban al frente bailando a la cabeza de la procesión, del convite, o calenda, que hoy se usan en el desfile de Delegaciones de los Lunes del Cerro o en bodas con calenderes que se acostumbra hoy en día y que suman 40 grupos.
Para ustedes lectores diré que la fiesta del Corpus Christi, fue en Oaxaca una hermosa solemnidad de la iglesia católica en la que los oaxaqueños agradecían y agradecemos, pues con ello damos las gracias a Jesús, que está presente en la Eucaristía -como cuerpo de Cristo-.
Esta celebración fue establecida por el obispo de Lieja, Bélgica, en 1246, a sugerencia de Santa Juliana de Mont Cornillon, fiesta que nos llegó con la evangelización en la llamada Conquista Espiritual y tiene lugar el jueves siguiente al octavo domingo después de la Pascua de Resurrección.
Este es el jueves en el que de acuerdo a la iglesia se cumplen los 60 días después de la resurrección de Cristo, por lo que es conveniente revisar que ha sido la pascua y la iglesia en Oaxaca, por lo que les diré que el Papa Urbano IV fue quien extendió la celebración a toda la iglesia universal en el año de 1264, por lo que vino con el descubrimiento allá en el lejano 12 de octubre de 1492 y se estableció a partir de 1522.
Les comento que de acuerdo con la iglesia, fue Santo Tomás de Aquino quien compuso el oficio litúrgico, que es propio de la Misa que se celebra en este día, así como los himnos, cantados con una gran fe.
Para todo cristiano es obligatorio el asistir este jueves de Corpus a Misa, a menos que esté impedido para asistir por alguna causa grave.
Los oaxaqueños perdimos esta procesión que la encabezaba la hermosa Cruz Alta y los Ciriales; a cuya procesión todas las hermandades de los 28 templos de la ciudad, que existían y quien lo hacía también con los 11 conventos de Oaxaca, todos ellos portando sus estandartes con hermosos y antiguos relicarios, pintados al óleo y guardados en orfebrería de plata, así era como al sacarlas del templo se podían ver sus esculturas de Santos; todo el clero portaba sendas hachas (cirios) de buena cera; quienes acudían siempre eran los maceros del Ayuntamiento rodeando el palio.
Las crónicas hablan de que era el señor Obispo quien llevaba con toda solemnidad al divinizado y tras éste, marchaba toda la guarnición de la plaza. Aquello fue celebrado duramente casi 3 siglos, todo un espectáculo digno de verse. Ante aquella fiesta la ciudad se engalanaba y el aspecto que tomaban sus calles era deslumbrante.
Ni la lluvia, ni los terremotos impidieron la fiesta, sin embargo, éstas se suspendieron por las Leyes de Reforma que prohibió el culto externo, reduciéndolo al interior de los templos y después a extramuros, pero siempre dentro del atrio. Hoy del corpus aparte de recordarlo el pasado domingo, quedan solo los puestos de empanadas de piña, de lechecilla y coco, que se vendían muy bien en las casetas que existieron adosadas a las columnas de los Portales de Mercaderes y de Flores en el centro de nuestra querida ciudad.
Fue en el Gobierno Municipal del Lic. Alberto Canseco Ruiz, hombre querido no solo como rector de la UABJO, también como munícipe y fue en su administración que se remodelaron los portales, se cambió el piso por mármol, se construyó el pasaje que lleva el nombre del recordado funcionario y ahí fue donde se metieron los caseteros, que vendían los dulces, cigarros, aguas, tortas y empanadas de Corpus, lo que se hacía en los dos portales el de oriente “Benito Juárez” y el del poniente el “De Flores”, es el Portal de las Flores, el que hoy alberga en su parte norte la chocolatería “El Mayordomo”, del empresario Don Salvador Flores Concha, un Tlacoluleño, empeñoso y trabajador, orgulloso de su origen y que le ha dado al chocolate un lugar en el mundo…

Oaxaca de Juárez, 14 de julio de 2025.
JORGE BUENO.
Cronista de Oaxaca.
Presidente de la A.E.C.O.
Secretario General de la
Federación Nacional de Asociaciones
de Cronistas Mexicanos, A.C.


































