Por lo visto, la movilización que desató la detención del traumatólogo Luis Alberto Pérez, como presunto responsable del delito de homicidio doloso en contra del menor de 3 años de edad, Edward Luna, estaría dejando sin efecto ilícitos que están tipificados en el Código Penal Federal, como es el caso de la negligencia médica. De ser liberado el especialista se puede sentar un mal precedente para el sistema jurídico y normativo mexicano: ya no se podrá juzgar ningún caso en el que el implicado sea médico. Los hay que hacen cirugías reconstructivas y llenan de bótox al paciente o le inyectan sustancias nocivas. Los hay que hacen mal su trabajo y el paciente muere, como en el caso que nos ocupa, sin que el mal que lo lleva al hospital sea de gravedad. En fin. Podemos decir que estamos arribando al terreno de la impunidad. Como el médico lucha contra el dolor y contra la muerte, si algo falla como error humano, no podrá ser juzgado como cualquier ciudadano, sino en un segmento especial. Los fueros y privilegios fueron eliminados como producto de la Reforma Liberal. A esos niveles estamos llegando. El caso llegó incluso al Senado de la República, en donde un senador habló en nombre de todos los médicos del país.
Un caso que debiera dirimirse en los tribunales competentes se salió de control y se convirtió en un circo mediático y político. Sólo falta que los candidatos a la presidencia de la República tomen partido para que lleve cada quien agua a su molino. Visto en perspectiva, será difícil juzgar ya los errores médicos e incluso, consignarlos ante cualquier error o negligencia. La defensa será la protesta callejera manejada por intereses políticos para revertir cualquier decisión del sistema de justicia. En este lapso hubo algunos médicos que insistieron en que no se trataba de dejar impune un delito, sino de que se juzgara conforme a derecho. Y en ello muchos estuvimos de acuerdo. Pero con el ardid de la “penalización de la medicina”, podemos decir que con que un grupo de colegas haga marchas, bloqueos y proteste, con ello puede echar para abajo o poner en entredicho la responsabilidad profesional que le compete a los médicos como a cualquier profesional en su respectiva área. Ya no se exige ni siquiera la reclasificación del delito sino la exigencia es la libertad, aunque haya la muerte de un menor de por medio.
Monumentos bajo la lupa
Ha causado sorpresa entre la ciudadanía oaxaqueña, que aquellos grupos y organizaciones civiles que se han asumido a sí mismas, como defensoras del patrimonio cultural, natural y artístico de la entidad, guarden silencio ante hechos que pueden considerarse ofensivos para todos aquellos que apreciamos nuestro patrimonio cultural. Desde hace algunos años el restaurado ex Convento de Santo Domingo, cuenta en la parte trasera con el llamado Jardín Etnobotánico, el cual es rentado para bodas a un costo elevado, dicen los que han solicitado sus servicios. No es algo común tener como escenario uno de los monumentos históricos más vistosos y emblemáticos de la Conquista espiritual española, pero básicamente, la expresión más refinada de la arquitectura novohispana, que trajo consigo la Orden Religiosa de Los Dominicos. No obstante que frente al conjunto conventual se encuentra la placa conmemorativa a la inclusión de la capital oaxaqueña como Patrimonio Cultural de la Humanidad, otorgado por la Organización de las Naciones Unidas, para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), de la que ni siquiera se repara, la renta del espacio colonial es constante. Muchos desconocemos hacia dónde van los recursos de la renta.
En lo que va del año, en dos ocasiones o tal vez más, se han llevado a cabo festejos particulares, bodas u otros, en el conjunto conventual dominico de Cuilapan de Guerrero. Algo que no se había visto. Dicho conjunto es histórico por dos circunstancias: primero, es un ejemplo de la evangelización dominica, en capillas abiertas, que data del Siglo XVI y, en segundo término, ahí fue fusilado el 14 de febrero de 1831, el Caudillo del Sur, Vicente Guerrero. Recientemente hubo ahí una boda, no obstante las protestas de los lugareños. Se desconoce si el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), quien se asume salvaguarda de dichos monumentos históricos, cuenta en su reglamento o lo ampara la ley vigente en materia de sitios históricos, para la renta de los citados espacios. Cuilapan es Patrimonio Cultural de la Humanidad, al igual que la zona arqueológica de Monte Albán. Los dos, incluyendo la capital oaxaqueña, fueron reconocidos en 1987. Sería importante conocer los criterios de una institución tan estricta como el INAH, para enterarnos del por qué la renta de monumentos que no sólo son emblemáticos para los oaxaqueños, sino que son parte importante de su memoria colectiva.



































