El gobierno federal y de Oaxaca deben de estar preocupados por el aumento de la pobreza en zonas urbanas, debido a que en éstas las carencias pueden derivar en resentimientos sociales y delincuencia con mayor facilidad que en las áreas rurales. Si bien se admite que combatir esta pobreza urbana no merece dilación porque estos contrastes, esas desigualdades que se dan en las ciudades generan un clima de más violencia, la desigualdad que se genera en las ciudades causa encono y resentimiento.
Algunos problemas que se registran en esas zonas, entre las que se encuentran el robo a transeúntes o en el transporte público, reflejan la relación que existe entre pobreza urbana y violencia social. Son zonas donde de manera reincidente no hay una presencia institucional del Estado mexicano de manera notable. Existen los servicios urbanos pero son precarios, como también los servicios educativos pero son de mala calidad.
Existen servicios de seguridad pública pero son deficientes, y entre el hacinamiento, la falta de oportunidades y las condiciones precarias de vida, genera cierto tipo de violencia. Las carencias económicas y de oportunidades pueden hacer que las personas ejerzan la delincuencia, pues la violencia que puede derivar de la pobreza urbana no necesariamente se relaciona con los grupos del crimen organizado, sino que puede manifestarse en la formación de pandillas, agresiones entre vecinos o violencia intrafamiliar y de género.
Ante un escenario social muy delicado, las autoridades deben ser cuidadosas con las políticas que desplieguen para prevenir y combatir la violencia, pues año con año el Estado mexicano invierte cuantiosos recursos para el combate a la pobreza y la reducción de la desigualdad. Los resultados son por todos conocidos: la mitad de la población sigue siendo pobre por ingresos y mientras el ingreso de los mexicanos no mejore seguirá aumentando la pobreza.
La aplicación de programas sociales debe complementarse con crecimiento económico y generación de empleo, pus sin duda, la eficiencia de los programas sociales depende de tres cosas: que estos estén bien diseñados y alineados con las necesidades, que tengan la cobertura correcta y que tenga un presupuesto suficiente y consistente.
Impulso a mujeres
La vida económica de la sociedad se basa fundamentalmente en el papel que desempeña la mujer, como jefa de familia, como productora, generadora de riqueza y como pilar de la sociedad. En las últimas décadas las mujeres han adquirido una importancia crucial en la vida económica de los países a nivel mundial y destacadamente en nuestro país.
En México, el 45 por ciento de las empresas de un solo propietario son de mujeres, y casi 7 de cada 10 centros empresariales en el país son dirigidos por mujeres, lo cual revela el enorme potencial con que cuentan las mujeres para alentar el crecimiento y desarrollo económico en sus regiones.
En Oaxaca, la figura de la mujer –hija, madre, abuela- emprendedora representa el sustento de esta entidad. Por eso se debe alentar y promover la capacidad de las mujeres que emprenden, que son vida y sustento de nuestra entidad. La participación de las mujeres es esencial para el crecimiento no solo de ellas, sino de los municipios, de los estados y del país.
La educación tecnológica ha permitido que el desarrollo innovador impulse la economía de los países; sin embargo, en nuestro país y en especial en nuestra entidad carecemos de espacios para el desarrollo de las mujeres y niñas. Si bien 52.6 por ciento de las mujeres cursan el nivel básico y 52.9 por ciento de hombres también lo hacen, no ocurre lo mismo en los niveles medio superior, donde sólo 18.7 por ciento de las mujeres lo cursan, mientras que 20.9 por ciento de los hombres lo hacen.
En el ámbito laboral, las mujeres se han incorporado con mucha más frecuencia desde los años 80 y, de acuerdo con la UNAM, su inserción al mercado laboral significó la transformación política, social y económica del país.
La participación femenina hoy en día ha adquirido una nueva dimensión: ya no solo hay mujeres empleadas, sino que hay quienes buscan mayores posibilidades de superación y muchas de ellas se han lanzado, incluso, a la aventura de ser empresarias, lográndolo con éxito. Si hay algo que se le puede reconocer a las mujeres mexicanas es el esfuerzo, la dedicación y la voluntad para librarse de los obstáculos y abrirse camino, siempre con un alto nivel de compromiso, responsabilidad y entrega. En nuestro estado hay mujeres que no están trabajando, aunque tienen estudios a nivel licenciatura o posgrado. Sin duda, perdemos un enorme potencial.

































