Las áreas comunitarias protegidas deben promoverse y volverse un componente esencial del sistema integral de conservación de la biodiversidad de México, ya que una de las características es que no son lugares aislados, forman parte de un mosaico de bosques, selvas, matorrales conservados, de áreas con programas de manejo forestal, ecoturismo y, de esta manera, participan en la integración de corredores biológicos que permiten el desplazamiento de las especies.
Oaxaca es uno de los estados con más diversidad cultural y biológica en México, las iniciativas de conservación comunitaria ofrecen valiosas lecciones para el país, la región y otras áreas similares en los países en vías de desarrollo. Durante las últimas décadas en el estado se han creado diversas áreas protegidas comunitarias que, a pesar de ser pequeñas, generalmente se encuentran inmersas en un mosaico de actividades productivas que mantienen la estructura y composición de los bosques a nivel de paisaje.
Sin embargo, a pesar de tener la más alta biodiversidad del país, el estado de Oaxaca está poco representado en las anp; 72% del territorio es propiedad de ejidos y comunidades indígenas que se conducen por usos y costumbres. Las comunidades no han sido muy receptivas de las modalidades federales de protección. En la Selva Zoque (Chimalapas), en los límites entre Chiapas y Veracruz, ha sido reconocida como Centro de Diversidad de Plantas; es región terrestre prioritaria y región hidrológica prioritaria de México.
A pesar de su importancia para la biodiversidad, esta región, perteneciente en gran parte a las comunidades zoques de Santa María y San Miguel Chimalapas, ha tenido una larga y tortuosa historia de controversias sobre la creación de reservas campesinas y otros modelos de áreas protegidas.
Actualmente, en el estado existen más de 74 áreas de conservación certificadas, con una superficie de 931.21 kilómetros, de la que 74.6% pertenece a bienes comunales; 24.5%, a ejidos y 0.9%, a propiedad privada. De las 16 etnias de Oaxaca, zapotecos, chinantecos, chontales, mazatecos, zoques, mixes y mixtecos han participado en este proceso.
Nuevos retos
Por unanimidad, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) declaró presidenta electa de México a Claudia Sheinbaum Pardo, para desempeñar el cargo del 1 de octubre de 2024 al 30 de septiembre de 2030. Declararon constitucional la elección del 2 de junio y aprobaron el dictamen relativo al cómputo final de la elección.
Tomará posesión como la presidenta número 66 de México el próximo 1 de octubre de 2024. Y se unirá a las 28 mujeres que actualmente son jefas de Estado o de gobierno en todo el mundo. Su ascenso ocurre 71 años después de que las mujeres mexicanas obtuvieran el derecho al voto y 42 años después del intento de Rosario Ibarra de convertirse en presidenta.
Su llegada al poder plantea una serie de retos y desafíos a nivel nacional e internacional. Uno de ellos es la reconstrucción y fortalecimiento de las relaciones diplomáticas de México, esto como consecuencia del poco interés y pasividad que ha manejado el actual presidente. La relación con nuestros vecinos del norte es crucial, principalmente en temas de comercio, seguridad fronteriza y migración.
Simultáneamente, en el ámbito económico tenemos otro desafío, el nearshoring, en el cual Sheinbaum destaca que se debe aprovechar para ir más allá de ser un lugar de maquila y lograr que se creen cadenas de valor. Por otro lado, nos encontramos con los organismos internacionales que durante el actual sexenio les restaron la importancia que se merecen.
El fomento de una política exterior que respalde los derechos humanos y el desarrollo sostenible es decisivo conocida por sus políticas ambientales en la Ciudad de México y por su trayectoria en más de una decena de informes sobre el consumo de energía y las emisiones de carbono.
Los mexicanos esperan que se hagan realidad las propuestas de campaña, pues sin duda, su éxito dependerá de su capacidad para implementar políticas que fortalezcan la economía, promuevan la sustentabilidad y posicionen a México como un actor clave en la arena internacional.


































